Hacer quiche es muy fácil. Desde que una amiga me enseñó, siempre suelo tener a mano una masa de hojaldre (ahora me he pasado a la brisa, que me gusta más el sabor), porque es rápido de hacer y siempre queda bien.
Espinita
Sin embargo, aunque la quiche Lorraine siempre suele salir bien, la de espinacas me tiene frita. Se me suele quedar “sosa”, le falta siempre sabor :( No hablo de sal, porque también le echo, aunque no mucha. Esta última vez le eché un poco de roquefort, pero apenas se nota, tal vez eché poco, o se distribuyó mal, así que la próxima vez quizás lo pondré por encima antes de meter al horno. También pensé en un poco de parmesano rallado para que se distribuya mejor. Ya os contaré a ver qué tal.

Además esta vez también se me ocurrió echar mozzarella fresca, y áun escurrida, soltó demasiado liquidillo, creo yo.

¿Créeis que es la sal? ¿Algún consejo más para la próxima vez?

La receta, por si alguien la quiere:

Ingredientes:
- Bolsa de espinacas frescas
- 4 huevos
- 2 o 3 cucharadas de nata líquida
- Unos trocitos de roquefort
- Un paquete de masa brisa.

Pasos:

1) La masa se hornea según viene en el cartoncillo del paquete.
2) Se hierven las espinacas en agua con un poco de sal
3) Se baten los cuatro huevos y se echa la nata
4) Cuando estén las espinacas bien escurridas, se incorporan a la mezcla del huevo y nata. (en este punto yo eché también el roquefort, pero no con mucho éxito, próxima vez: parmesano rallado)
5) Se echa la mezcla a la masa ya preparada. (otra opción, para veces sucesivas, será echar el roquefort, justo ahora sobre la superficíe).
6) Se cocina al horno a 180ºC, una media hora. Hasta que salga la punta de un cuchillo (o lo que uséis en su defecto) limpia al probar.