Este post está programado también, ya que por estas fechas sigo en ¡¡¡Nueva York!!! en la segunda parte de mis vacaciones de verano.

Una pena no haber podido participar en aquel HEMC… con lo que me gusta aprovechar las sobras. Así hice con este plato, tenía calabacines, que suelo rellenar con algo de bacon, el mismo calabacín y cebolla. En este caso, no tenía bacon, y se me ocurrió hacerlo con tomate y atún, entonces descubrí que no tenía de ninguna de las dos cosas. Pero sí tenía unas zanahorias que gastar, cebolla, alguna lata de melva, un huevo duro, unos restos de lata de fritada y un poco de tomate para pan tumaca.
De ahí sale este plato. Resultó una especie de pisto, con el que rellené las mitades de los calabacines ya blanqueados y los metí a gratinar en el horno.
¿Receta? No sé si tiene mucho sentido, los ingredientes son lo que tengáis a mano en la nevera y no sepáis qué hacer, ponerlo a rehogar a la sartén y luego a gratinar con un poco de queso rallado (o pan rallado, o un poco de ambos).

Mira, justo la que me falta para tener un recetario de calabacines rellenos, jeje. Si es que parece que este verano los he hecho de mil maneras (no tantas,jeje, cinco o seis nada más) y me faltaba la tuya, estupendísima, así que para el próximo día que tenga sobras… me la guardo.
saludos.
:D me alegro de haberte dado otra idea!
Un saludo!
Pues buena pinta tienen…
¡Muchas gracias! :)