Esta fue mi comida de ayer domingo, huy, digo del martes :D que fue fiesta aquí en Madrid y ¡además hice puente!
Ya está empezando a hacer frío de verdad. Una de las cosas que más me gusta de la temporada es el olor del aire frío, tener una manta encima de forma continua, los tés calentitos, los guisos, las sopas… Y el puré de patatas, cómo no. Ahora que hace frío tengo una pequeña excusa para añadir patatas como quien no quiere la cosa a muchos platos (excusa digo, porque la pauta para mí es evitarlas cuanto se pueda).
Me quedaban 3 patatas sueltas y las liquidé así, acompañadas de una salchichas al vino.
La verdad es que no suelo poner muchas cosas saladas de las que como porque son realmente normales, suele ser pescado a la planta, ensaladas, pollo… Pero al menos esta vez, aunque siga siendo un plato muy normal, tiene un elemento que me emociona… el puré de patatas casero. Hago un llamamiento a quienes uséis sobres. Con lo poco que tardan en hervir las patatas y hacer el puré a mano ya ni te digo… hummm…
Puré de patatas casero
Pelar las patatas que se quieran (una grande por persona está bien) y trocear en cuartos. Meter en una olla con agua y dejar que hierva hasta que las patatas estén muy tiernas (al atravesar con un cuchillo se parezcan a la mantequilla). Escurrir agua y en la misma olla, echar leche / nata de cocinar, una nuez de mantequilla y mezclar hasta obtener la consistencia deseada (al gusto). Después, corregir de sal y echar un poco de pimienta.
Salchichas al vino
Se doran las salchichas (al gusto y frescas de carnicería) en la sartén y a continuación se echa vino blanco o de cocinar hasta cubrirlas a la mitad (acompañar de alguna hierba aromática, yo tenía tomillo y romero). Dejar cocer a fuego medio. Servir.

Bueno, esta vez la semana se me va a hacer corta, lo cual ¡me anima mucho!
Ya sé que he bajado el ritmo, pero mi vida a tiempo completo ha subido el ritmo y estoy trilladita perdida… Más o menos creo que voy recuperándome ya :D Así que espero ¡volver a contar más cosillas pronto!