
Mi libro whole grain baking lleva ya unos cuantos años en la estantería de casa. Sorprendentemente, desde entonces no he parado de sacar recetas nuevas e interesantes. Es impresionante. Os lo recomiendo y no me cansaré nunca de decirlo.
Los muffins que hoy os enseño llevaba queriéndolos hacer desde casi el primer momento que tuve el libro en las manos. Pero factores como el poco tiempo e incompatibilidades de gusto con Alguien hacía que no me decidiera a hornearlos. Alguien odia las pasas, el coco y no le produce especial emoción el carrot cake (aunque se lo come sin rechistar si lo hago, pobrecico mío). Así que, estos muffins son unos anti-Alguien, es decir, una mezcla de carrot cake, con pasas, coco y distintos frutos secos, cuando se lo dije se le pusieron los pelos de punta. Pero bueno, algún día tenía que probarlos, y qué mejor momento que ahora que tengo tiempo :) y espacio en el congelador para tomarlos poco a poco. Es verdad que si los hubiera hecho en Madrid, tenía algunas compañeras del trabajo que habrían estado encantadas de probarlo (hasta cuando decía que algo no me convencía cómo me había salido, me hacían llevárselo para probarlo) y creo que la combinación de sabores les habría llamado la atención tanto como a mí…

He estado pensándome si poner la receta o no, porque la verdad es que están bien, pero no me han emocionado como pensaba que lo harían. Son un mix demasiado amplio de sabores, no se distinguen bien todos sus ingredientes al tomarlo y me ha desilusionado un poco. Encima tampoco estaba especialmente inspirada al hacer las fotos. No me gustaron nada cómo quedaron cuando las saqué, aunque, al echarles un segundo vistazo las he visto con otros ojos (aún así, no me convencen demasiado). Por cierto, el hecho de que veáis naranja por todas partes es que había zumo de naranja en la receta. Y que haya tanto amarillo es porque ese es el color que me transmitía la receta, que originalmente se llama: Morning glory muffins. Amarillo mañanero, naranjas, harina integral, pasas doradas, frutos secos… Qué mejor forma de empezar el día :) ¡¡Y sí es verdad que dan energía!!

A pesar de la decepción con el sabor y la poca inpiración fotográfica, he sacado conclusiones positivas tras probar esta receta: 1) las pipas de girasol (sin salar) quedan bien en un bizcocho (no saben excesivamente, pero dan un punto crujiente muy agradable), 2) cada vez me gustan más las pasas doradas y 3) vale la pena pasarse un buen rato rallando bien fina la zanahoria, queda una textura y humedad inigualable.
Y con el resto de naranjas que me quedan de la última visita al mercado… seguiré la tradición de los últimos años y le haré orangettes a mi padre, que le encantan. Y guardaré unas poquitas cáscaras confitadas sin chocolate para el roscón de reyes.

Y disculparme si la entrada de hoy va sin receta, pero no me acaba de convencer y además estoy un poco dispersa, por aquello de que mañana mismo estarán aquí mi madre, mi padre y mis dos hermanas. Y menudo día me espera hoy, entre lo que quiero tener preparado de comer y recogida toda la casa :)
Bueno, va, acabo de ver que en la web de King Arthur Flour (editor del libro whole grain baking) tienen colgada la receta, así que si os interesa saber qué llevan en detalle, haced click aquí (veréis que las reviews son estupendas, a lo mejor soy yo al fin y al cabo… jajaja)