
Érase la primavera de 2007, cuando servidora estaba recién independizada, hasta las narices del en el último curso de la carrera y con muchas cosas en la cabeza, decidió coger las maletas en esa Semana Santa y partir hacia Grecia con Alguien y su madre.
Grecia podría haber sido mi destino Erasmus 2 años antes, pero me pareció más importante estudiar en inglés. No me arrepiento de aquella decisión, pero a veces me pregunto cómo habría sido estar durante un curso en un país tan precioso.

En aquel viaje alquilamos un coche y salimos de Atenas para ver lugares tan especiales como Delfos, Nauplia, Cabo Sunión, el Monte Olimpo… tengo imágenes preciosas en mi cabeza de todos aquellos lugares.
Además, por aquel entonces ya había empezado este blog y mi obsesión por cocinar y aprender de gastronomía y cultura ya era bastante aguda. Por circunstancias, no pudimos probar la gastronomía griega tanto como nos habría gustado, por lo que me quise llevar un libro de allí, que contase y explicase todo lo que había estado viendo a la gente comer durante aquellos 10 días.

Fue una excusa perfecta para cumplir con otra de mis grandes aficiones cuando estoy de viaje: entrar en librerías. Me encanta ver estantes y más estantes llenos de libros. Ver portadas de best sellers o de libros que he leido en otros idiomas, ver qué temática tiene más éxito en cada país. La sección de gastronomía no era muy amplia, pero encontré los dos libros que os enseñaba antes. La autora, me pareció que era algo así como la “Arguiñana” griega. Hace no mucho vi varios blogs que había recibido copias de la edición de sus libros en castellano. Me pareció muy divertido el hecho de ver estos libros re-editados después de conocerlos 5 años atrás.

Los dos libros tenían un repertorio de fotos de estilo tradicional que me gustaban mucho. La razón: la presentación no requería de grandes florituras y la comida se lucía sola. Además, los resultados de las recetas eran buenos.
Usé bastante ambos libros durante aquel primer año. Me gustó mucho descubrir tanto estilo compartido entre la comida griega y la española. Era fácil adaptar una dieta a la otra. Así que una de las recetas que hice fueron calabacines rellenos. Nos gustaron mucho, no sé por qué no los he repetido, pero casualmente hoy he acabado picando unas pechugas de pollo y mi cabeza me ha recordado que quería publicar esta entrada. Qué bonita causalidad, ¿no os parece?

Receta de calabacines rellenos de 2007.
Ingredientes para 3 personas (la receta original era para 6)
6 calabacines medianos
1/4 cup = 60 ml de aceite de oliva
1 cebolla mediana rallada o picada muy fina
500 gr de carne picada (el libro pide ternera, pero yo usé pollo)
Zumo de un limón
Arroz No lo usé)
Perejil (tampoco usé)
2 cucharadas de mantequilla (la autora decía que margarina, pero soy anti margarina)
Sal y pimienta recién molida
La salsa se podía enriquecer con 1 huevo, pero lo omití también, estaba muy seria con mi dieta en aquellos tiempos
Pasos
1. Lavar los calabacines, y quitarles los extremos. Blanquear en agua con un poco de sal y escurrir.
2. Vaciar la carne del calabacín con un “sacabolas”/vaciador pequeño o con una cuchara. Reservar esta carne para otros platos: un revuelto o una tortilla, por ejemplo.
3. Pochar la cebolla en aceite hasta que esté transparente.
4. Mezclar la cebolla con la carne, sal y pimienta (y perejil si quisierais)
5. Rellenar los calabacines, a poder ser de manera “poco generosa”, es decir, que no rebose carne, ya que al cocinarse su volumen aumentará.
6. Meterlos en una olla con la base cubierta de agua (una de hierro fundido es ideal, yo tenía una muy vieja y murió años después :(
7. Echar los calabacines, repartir dos cucharadas de mantequilla y zumo de limón por toda su superfície.
8. Dejarlos cocer los calabacines a fuego medio hasta que la carne esté hecha.
¡Servir calientes!

Una vez más, os dejo que apreciéis mi arte con mi cámara compacta Olympus hace 5 años… Los platitos y cuencos me los acababa de regalar mi madre.