
Ay, la Navidad. Qué cerca está, ahora de verdad. Qué sensación extraña tengo de no tener la Gran Vía a un paso y sentirme medio arrollada al andar por la calle. De esas fechas lo que echo un poco de menos son las rutas en autobús en las que ves las luces de los sitios que frecuentas, en mi caso, la zona centro-Retiro-Castellana. Pero vaya, que aquí las plazas están muy bonitas, mucho más sencillas, no hay diseñadores de firma en las luces ni nada parecido. Venden oliebollen, stollen y chocolatinas de Navidad. Compran, pero menos, porque ya pasó Sinterklaas (ahí sí que fue más locura).

Haciendo un pequeño hueco en recetas navideñas o más especiales, tenía pendiente contaros otra cerdada del repertorio. Hubo una época de mi vida (adolescencia) en que a todo le echaba salsas. Hubo otra (postadolescencia-emancipación) en que me dijeron que no era muy bueno y lo dejé de hacer :P
Pero mientras, disfrutaba mucho echando ketchup y mi amada mayonesa casera hecha por mi madre. No os vayáis a pensar que lo echaba en sitios que no tenían sentido: patatas con mayonesa o ketchup (nota: si venís a Holanda veréis que lo mío no es problema, lo de los Holandeses sí, deberían de hacer un estudio de cuánta gente come a diario patatas fritas con mayonesa… las estaciones de tren huelen a patatas fritas), merluza a la romana con mayonesa (ooooooohhh… qué buenooo…), por ejemplo.
Luego el tema ya desvarió un poco más y cometía aberraciones como la que os enseño, la tortilla de patatas y… las croquetas. Pido disculpas a mi madre por destrozar de esa forma a las pobres croquetas tan deliciosas que hace (qué miraditas me echaba y vaya pssst más resignados de música de fondo mientras deglutía ese cóctel de sabores). Aún así, creo que no es una cerdada muy estrambótica, tengo unos primos que ponen los pelos de punta a mi abuela pidiéndole que les ponga ketchup en lugar de salsa de tomate a los espaguetis… Si alguno de vosotros hacéis lo de la pasta con ketchup, no quiero saberlo :P

Pero la tortilla de patatas continúa siendo combinada… Con un poco de mayonesa (en la foto me sobré un poquillo), ketchup (etapa anterior más, ahora muuuucho muchooo menos o casi nunca, lo juro, jaja) y por culpa de Alguien, tomate frito (tiene una ligera obsesión con esta salsa).

Y en fin, de momento os informo que no tengo más cerdadas para contar de momento. Creo. Alguien me lee, y cuando lea estas líneas estoy segura de que me recordará alguna más.
¿Os parece muy dura esta cerdada? Yo creo que es bastante soft, ¿no? Pues aún así, me miran mal cuando lo hago hacía.
Ya me habéis confesado algunas cerdadas ingentes en comentarios, me encantan estas confesiones, si alguien se anima a contar la suya, estaré encantada de conocer su testimonio :D
¡Que sea leve el lunes! Ánimo que ya casi empiezan las fiestas :)


He decidido inaugurar una nueva categoría llamada cerdadas. Esto se debe al hecho de que cada uno de nosotros tenemos un plato “único” o combinación “especial” de ingredientes que nos encanta. Nos encanta pero sabemos que no es de gran orgullo, que desde luego no ganaríamos una estrella Michelín por ello, sobretodo porque cuando nos hemos lanzado a compartido, nos hemos encontrado con alguna que otra mueca de… llamémoslo sorpresa ;)