Silikomart: Toma Veraniega 2# Polos de Natillas

Polos de natillas, sí, el título es correcto.

Aquí en Holanda, como en Inglaterra, parece que disfrutan mucho del custard, también comúnmente conocido como natillas en España. El sabor y texturas son prácticamente las mismas, pero los envases no. En el caso de Inglaterra además del formato “yogur”, lo venden enlatado, ya que les gusta mucho de acompañamiento templado (o frío, o caliente) en postres (ej: Brownie, crumbles…). En el caso de Holanda, sin embargo, lo común es que lo vendan en bricks, lo cual no deja de sorprenderme (también aplica este envase para la mayoría de yogures).

Además del envase, aquí tienen “natillas” sabor caramelo (me parece que hubo natillas sabor caramelo/toffee alguna vez en España también ¿o sigue habiendo?, no estoy segura), uno de mis favoritos. La excusa perfecta para por fin echar las “natillas” a la cesta de la compra fue preparar los polos que Silikomart me ha enviado :D

Estos polos son facilísimos de hacer, elegí una cobertura de chocolate blanco que combina estupendamente con el caramelo, aunque hice también una prueba de chocolate fondant, pero definitivamente me quedo con la primera opción. Como veis, los moldes son una monada :)

Ingredientes:

- gr de natillas (imagino que las natillas de chocolate ¡¡irán estupendamente también!!)

- 150 gr de chocolate blanco

Pasos:

1. Trocear el chocolate y fundir. En mi caso, ahora que ¡tengo microondas de nuevo! lo puse 2 minutos abriendo de vez en cuando para remover.

2. Extender el chocolate por el mode, cuidando que no queden huecos sin chocolate en el relieve (como veis, me ha faltado ser un poquito más cuidadosa…) ni los laterales y congelar inmediatamente. Una vez solidifique, se saca del congelador y se vierten natillas hasta el borde.

3. Se congela un poco la mezcla y a continuación se echa el chocolate restante en la superfície del polo. Se congela de nuevo, yo lo dejé una noche.

¡Riquísimooo y sencillo a más no poder! Ya no quiero comprar más helados :D Ya sólo me falta el accesorio de la heladera para la kitchen aid ;)

¡Que sigáis disfrutando del verano!

il laboratorio del gelato, NY

Agosto en Nueva York. Semana del 20 al 29. 3 días de lluvia, 3 de sol, 3 de nubes-sol. Una tarde de las 3 lluviosas, tras deambular por Chinatown nos decidimos a acercarnos a otro de los puntos de la ruta gastronómica trazada: il laboratio del gelato.

Tenía una gran expectativa sobre el sitio. El local es muy famoso a la par que pequeño, podría pasar desapercibido en aquella calle tan común si no fuese porque es una autoridad en los helados. Si miráis su web, veréis que la cantidad de sabores es atroz (y sobretodo la variedad).

Con este lugar me pasó algo similar a con Doughnut Plant, lo vi poco después de haber ido a Nueva York hace 5 años. Y me lo apunté en mi delicious, y no lo olvidé.

La pena: en el local para tomar en el momento disponen de MUY POCOS sabores… Así que sólo pudimos optar a sabores más normales… No recuerdo bien todos, pero creo que nosotros pedimos: limón y albahaca, naranja, nueces y maple, avellana y chocolate.

Aún así, aunque no había tantos sabores, aunque el tiempo no acompañaba, recuerdo este momento como algo bastante curioso. Para tomar el helado, descubrí un banco detrás de los andamios del edificio que estaban reformando al lado del local, así que ahí nos sentamos. Mientras me tomaba el helado, fue más gente a comprarse un helado. Y varias de esas personas tomaron ejemplo y se sentaron en el mismo banco escondido. Todos unidos por el helado en un día de lluvia :)

Creo que para poder probar más sabores hay que encargarlos primero. La próxima vez será ;)

l laboratorio del gelato
95 orchard street (broome / delancey)
new york, ny 10002

Memorias de Chinatown (NY, Agosto 2010)

Me encanta la comida asiática. Si en los viajes que hago descubro que hay barrio chino, tengo que ir.

Por cierto, ¿sabíais que en Madrid hay un mini gueto chino? Es una calle, sólo una, pero se pueden encontrar muchos productos de alimentación asiáticos. La calle en cuestión se llama General Margallo, está al lado del metro de Tetuán. Raro es que no tengan lo que buscas para cocinar algo asiático.

Volviendo a Nueva York, a las memorias que me quedan por compartir, Chinatown era por supuesto una visita obligada. Me encanta ir allí, voy extasiada, viendo a la gente, a las nuevas generaciones “chinas” con perfecto acento neoyorkino en inglés, viendo las calles estrechas que cortan a la famosa Canal St, hay tantos estímulos visuales, olfativos… hay que prestar tanta atención para no perder detalle…

En esta ocasión me encontré con esto…

¿Qué es? Me corroía la curiosidad y la podía saciar por $1.5 :D

¡Era agua de coco! ¡Bien fresquita! Estaba buenísima, no estaba dulce, pero tenía un sabor muy agradable. Parece que se estaba poniendo muy de moda, porque vi anuncios en los autobuses de agua de coco en bricks y con algún sabor más.

La verdad es que siempre me ha gustado mucho el coco fresco, mientras que el sabor a coco en yogures/pasteles/etc nunca me ha llamado mucho la atención. Llevo un tiempo tratando de remediarlo ;)

En fin… ¿Cuándo volveré a Chinatown? Quién sabe…

[Por supuesto, ya tenía localizado un súper en la zona en el que mirar de todo (New Kan Man) jeje]

Más desayunos

Aunque me encanta volver a NYC contando cosas o más bien compras, también es bueno que toque un poco mi realidad. Uno de mis elementos favoritos de mi realidad son los desayunos bien preparados y más a la vuelta de las vacaciones. Además dado que me estoy cuidando, estoy intentando innovar en los desayunos. ¿Qué os parece este? Lonchas de pavo, tostadas de cereales crujientes con queso a las finas hierbas, unas uvas y un zumo de naranja.

A ver si en el resto del año sigo teniendo tiempo para cuidarme así :D

Y llegó la hora de volver…

Ya estoy por aquí de nuevo. Ya estoy preparando entradas sobre Nueva York, y sobretodo, del botín que he traído conmigo :D

La foto es del desayuno del sábado, en Madrid de nuevo.  Encontrando un espacio de luz natural en el que hacer fotos en mi piso. Creo que al fin lo he encontrado. Propósito cumplido.

En fin, espero que no se os haga muy dura la vuelta de vacaciones, esperemos que el próximo fin de semana llegue ¡¡muuuuuy rápido!!

26

(¡Sorpresa! ¡Estoy en Nueva York! Pero antes de irme preparé esta entrada. Espero que os guste, ya que tiene especial significado para mí…)

Ya no es número redondo, ni siquiera un número bonito (en mi opinión, claro está) y además redondea obligatoriamente hacia delante… Ya sobrepasa el ecuador de los “veinti”, acercándose a la series interminables de los “taitantos”… Sí, sé que quedan 4 años, pero si desde los 15 años casi no me entero de cómo pasa el tiempo… y de eso hace ya 11 años, ¿qué va a ser de mí en menos de la mitad?

(Aunque algunos de vosotros os produzca risa al leer lo que pongo a continuación, risa de la cual soy consciente también) Hace 6 años confieso tuve una “crisis” a los 20, “la crisis de los 20″. Me preguntaba a mis recién cumplidos 20 años ¿qué había hecho yo en mi vida hasta entonces? ¿qué sabía? ¿qué valía? Desde aquel entonces hice por mejorar las respuestas a aquellas 3 preguntas. Estoy contenta con aquel momento, que aunque al principio algo amargo, me hizo pensar mucho y actuar con determinación. Parece que fue ayer. Además ese mismo día alguien me dijo lo siguiente: ¡Qué dices de que YA tienes 20! ¡Alégrate de haber llegado! Eso fue, como quien dice, una bofetada de realidad. Y me quedé con ella, una de las “bofetadas” más importantes que me han dado. Así que, sí, me alegro de llegar a los 26. Espero llegar mucho más lejos. Y si puedo pedir más, espero seguir siendo igual de feliz que a los 25 y seguir progresando adecuadamente.

Cómo no añadir que si no fuese por quienes me quieren y los que me rodean, no sería la misma. Por ello, ya que no iba a estar en este día, hice mi tarta por adelantado para poder celebrarlo con ellos.

Espero que no os haya molestado esta reflexión de la edad. Ahora, sin más miramientos os enseño la receta.

La receta la he sacado de aquí, la verdad es que me enamoré de la receta visualmente, aunque a mí no me quedado como a la autora, se me han tostado las tartas algo más y he debido de usar moldes más grandes, porque no me han salido tantas tartas (casi mejor…)

Mini – Cheesecake de oreo

Ingredientes:

- 900 gr de queso crema (Philadelphia)

- 4 huevos

- 1 cup de azúcar (yo usé vainillado, porque pedía esencia y no tenía…)

- 1 cup de sour cream (yo uso yogur griego natural sin azucarar, porque yo lo valgo…)

- 42 oreos (12 machacadas y 30 para las bases de las tartas)

Pasos:

0. Precalentar el horno a 180ºC

1. El queso crema debe estar a temperatura ambiente para que sea fácil de manipular y mezclar. Batir un poco y añadir el azúcar.

2. Después ir incorporando los huevos ya batidos.

3. Después, añadir el yogur y seguir mezclando.

4. Mezclar las galletas trituradas y mezclar hasta que estén distribuidas homogéneamente.

5. Tener un molde de muffins preparado colocando una galleta en la base de cada hueco del molde.

6. Verter masa en cada hueco del molde.

7. Meter al horno (en teoría 22 minutos, yo lo tuve 18 más o menos y se me tostó… es tener el horno aprendido…) El cuchillo no sale limpio al comprobar, pero los pasteles se hinchan un poco cuando están listos y ya no “son masa”.

8. Dejar enfriar a temperatura ambiente y después en la nevera por la noche.

Servir frío… me salieron16 tartitas.

Espero que os haya gustado. A “mi círculo” le gustó ;)

Oro parece…

plátano es*

Uno de los acertijos que repetía frecuentemente de pequeña. Aunque no lo parezca, tiene que ver con esta entrada.

Érase una vez un café como los que se bebe en verano mi abuela, de los que mientras te tomas tu helado tan contenta, ella va y te urga con la cuchara dentro de tu bol/cucurucho y te quita una cucharada bien generosa y se lo pone a su café ante tu mirada atónita. Cuando te haces mayor y puedes tomar café, la imitas y comienzas a entender el por qué de aquel gesto.

Y bien, es entonces, cuando gente torpe como yo… ¡derrama el café!

Huy, ¿pero qué ha ocurrido? ¿Por qué no se derrama?

¿Cómo es posible?

Voy a ver qué pasa si lo pruebo.

Vaya, ¡si es gelatina de café!

¡Ahora lo entiendo todo!

Pues… ahora que lo pruebo… no está nada mal.

Vaya, qué rápido se acabó la historia:

Y esta es mi aportación al HEMC 47, temática de las gelatinas. Me encanta la idea y (por fin) tengo tiempo para participar. Hace tiempo hice gelatina de café sólo con no mucho éxito. Esta vez me ha gustado mucho más. El café está hecho con canela y mezclado con helado de vainilla.

Os pongo la receta de Gelatina de café con canela y crema de vainilla.

Ingredientes:

- Café del que queráis/tengáis, yo he usado 500 ml aproximadamente.

- 6 + 6 hojas de gelatina.

- Helado de vainilla derretido (uso el del Lidl, que está buenísimo, y además me ocupaba mucho en el congelador).

- Canela molida al gusto.

- Azúcar vainillado (3 sobres).

Pasos:

1. Hacer el café: en el filtro echad canela molida al gusto (yo eché 2 cucharadas de café, una capa de café, 1 cucharada de canela, café, canela, y ya lo que quedaba con café).

2. Preparar dos platos soperos con agua fría y en cada uno dejar remojar 6 hojas de gelatina en agua fría 10 minutos (6 y 6, ya que son para dos pasos independientes). Las hojas estarán listas cuando estén algo más gruesas y con textura de gelatina.

3. Cuando el café esté recién hecho: primero se disuelve el azúcar vainillado. A continuación se mezclan 6 de las 12 hojas, hasta que no haya rastro de las hojas (este proceso debe hacerse en caliente, ya que es así como se disuelven las hojas de gelatina).

4. El helado yo lo dejé derretir antes en la nevera y luego eché 500 ml en una cazuela y lo dejé calentar. Con cuidado, a fuego lento ya que al ser lácteo puede estropearse o pegarse a la cazuela si está muy caliente. Cuando empiece a burbujear lo más mínimo, retiramos del fuego el “ex-helado”.

5. Mezclamos con el “ex-helado” las 6 hojas de gelatina restantes igualmente hasta que estén completamene disueltas (cuestión de segundos).

6. Mezclar ambos líquidos al gusto en tacitas de café o los moldes que queramos/tengamos.

7. Dejar enfriar los moldes y cuando estén a temperatura ambiente meterlos en la nevera.

8. Al día siguiente, ya fresquitos, están estupendos, buenísimos… Y probad a asustar a alguien volcándolo en la mesa ;)

¡Espero que os guste! (tengo la segunda pendiente, creo que mañana estará)

¡¡¡Mil gracias, Eva!!! Como ya he dicho, ¡ha sido una idea excelente!

hemc #47 - gelatinas

*Café parece, gelatina es.

Japón: Bebidas 2/3

En esta tanda tocan los bricks. Es curioso este tema de los envases, ¿por qué en España apenas gastamos otro tipo de brick (el tetra pack, el tetra brick, etc)? ¿Será porque son más pequeños? ¿A qué se debe? ¿Cuál es la razón de que un país predominen otros tipos de envases para el mismo tipo de bebeidas? Los tetra bricks para batidos que tenemos aquí me gustan porque es verdad que son muy compactos, pero no me gusta que el líquido tenga tan poco espacio que haya que tener cuidado con la presión del envase para que no empiece a salirse el líquido sólo…

Siguiendo con las bebidas en brick en Japón, de nuevo diré que había de todo, zumos también pero preferí probar batidos/bebidas lácteas en este envase. Me gustaron todas mucho :) Voy a ello:

Empiezo con mi favorito. Tengo muy buen recuerdo de este batido de mango… Suave, no muy dulce. Buenísimoooo. La foto la tomé en el tren saliendo de Kioto hacia Hiroshima. ¡Me encantan los viajes en tren! Batido rico + viaje en tren = ¡Situación inmejorable!

Sigo con el segundo batido que me encantó (también el envase en sí, lo confieso :D), este como podéis comprobar era de fresa, igualmente parecía muy natural, como cuando me lo hago yo en casa. Además tampoco estaba muy dulce. Hice esta foto en la habitación del hotel. Aquel día habíamos bajado el Fuji de madrugada y según bajamos la montaña, cogimos un tren para irnos a la siguiente ciudad de nuestro recorrido, Sendai. Antes de caer destrozada en la cama compré dos batidos de fresa (éste y el siguiente) y cosas de matcha.

Este batido, que lo compré aquella misma tarde junto con el anterior para poder comparar. El sabor y su apariencia eran muy similares al de los batidos de fresa de aquí, es decir, mucho colorante y un sabor que es “sabor a batido de fresa”, que no a fresa.
Ahora le toca al Van Houten, esta bebida de chocolate es similar al colacao/etc pero con un sabor más fuerte a chocolate y mucho menos dulce. Es de origen holandés, pero nunca lo he visto en España. Pero nuestros amigos sí que lo habían visto en Francia, donde sí se consume bastante, y fue una gran emoción para ellos encontrarlo allí. En Japón también gusta bastante, de hecho acabo de descubrir un grupo de Facebook japonés de fans del Van Houten.
Y ya, por último, la bebida que más me gustó a mí de todas: El té con leche. Este fue el único que me compré en brick, el resto fueron embotellados de la marca Kirin. Qué bueno… siempre fresquito, no demasiado dulce (no sé si he dicho ya jaja)… Hice una foto a una de aquellas botellas, pero fue el primer día en Tokio y no encuentro la foto (es que el ordenador donde estaban estas fotos murió y hubo que recuperar todo corriendo, con lo cual quizá se perdió ese día… menos mal que no era mucho :(
Esta foto la hice el último día en Tokio. Estaba sentada en una acera en el barrio de Asakusa… Ay, volvería ahora mismo si pudiera. Qué bien me lo pasé…
El té frío desde entonces lo hago en casa. El día anterior preparo el té y lo dejo enfriando en la nevera. Al día siguiente ya está listo para tomar sólo, con limón, con leche… para desayunar, para merendar…
Y aquí acaba la entrega 2/3. Espero que os haya gustado :)

Japón: Bebidas 1/3

Al fin tengo tiempo, y por tanto, al fin puedo rebuscar entre las más de 2.000 fotos que saqué en mi viaje de hace dos años al país del sol naciente. Espero que esta sea una de las primeras entradas y tenga que dejar el viaje a medias.

Voy a empezar, cómo no, por la comida, que no voy a engañar a nadie, para mí fue de lo que más disfruté en esos 20 días. Fueron inolvidables, era uno de mis viajes soñados, y fue genial. Quiero volver, pero soy consciente de que queda mucho para ello.

Dicho esto, decir que voy a desgranar la comida en varios aspectos: empezaré por las bebidas.

Japón está repleto de máquinas de vending. Por todas partes, cuando digo repleto, es repleto. Hasta el pueblo más remoto tiene una. Y lo más importante, es que no son caras como por ejemplo en el metro de Madrid, que por una chocolatina pagas un riñón por el hecho de que la máquina esté en el metro, todas las vending venden al mismo precio estén donde estén (excepto -que yo viese- el Monte Fuji que ya que suben las cosas con un bulldozer (prueba de ello, aquí) salen más caras según vas subiendo a distintas alturas). Dicho esto, seguro que hay más excepciones, pero esto fue lo que yo vi/encontré, y me fijo mucho en los precios normalmente y más en los viajes, que tengo un presupuesto.

Aunque no tengo millones de fotografías de bebidas, cada vez que tenía oportunidad o tomábamos algo nuevo, le hacía una foto. Japón es un lugar donde no existe la rutina culinaria si no quieres, porque todos los días puedes probar algo nuevo. Y eso me hizo feliz durante los 20 días que estuve allí :D

A veces no pude hacer fotos, bien por el calor, bien por la hartura (2.000 fotos, recordad), bien porque me moría de sed y me lo bebía antes de reaccionar. Estas fueron las fotografiadas, ahora sí.

Damas y caballeros, os presentamos al ¡Calpis!Calpis

Calpis es una bebida que tiene un suave sabor a yogur natural. Esta bebida tiene gas, pero las burbujas son muy leves, en mi caso, que no me gusta el gas en la bebida, no me disgustó el detalle. Me gustó el sabor, pero aunque hay mucho fan de Calpis, yo no me declaro fan.

El Calpis lo probamos el primer día en Kioto. Luego probé el Calpis de melón en Hiroshima:

Estaba bueno, pero lo cierto es que fue por accidente que me tomase esa botella… Si hubiera sabido que era Calpis, por el tema del gas, no lo habría comprado… para desayunar se me hace “que no”.

Aquarius

Ay, el Aquarius japonés, ay…

Me encantó, de nuevo, el sabor es más suave que el que se comercializa aquí en España, pero definitivamente me gusta más. El otro día encontré cierta similitud con la bebida isotónica de la marca Hacendado (ayy… Hacendado, soy fan, jaja), sólo que es un pelín más suave y un toque dulce diferente, que no empalagoso. ¡Viva el Aquarius japonés!

La foto es de cuando probé el Aquarius allí, y es en Nara, en mitad del campo (y había vending), con ciervos sueltos… con mis objetivos (teleobjetivo y gran angular :D) nuevos…

Sigamos:

Fanta de Uva

No lo cogí yo, lo cogió un lector de este blog que nunca se atreve a comentarme y esas manos de la foto son sus manos… (¡a ver si se da por aludido ya! jaja). El caso es que no me gustó, el sabor era bastante artificial, parecido a un jarabe. Además, siento ser pesada, pero esta bebida ya tenía el gas habitual.

Lo que sí es de apuntalar es que la botella era ¡bien maja! era una lata “abotellada” ;)

Una semana después, en otra parte del recorrido, fuimos a cenar a un Pizza Hut (lo que cambian las cadenas por países, increíble, siempre trato de ir en algún momento a cadenas para ver las diferencias, algún día comento más en detalle) y había “buffet” de bebida, y todas eran así, me acuerdo que probé los 4 ó 5 grifos que había y los tiré todos tras beber un sorbo jajaja. Uno era verde chillón, no digo más :P (creo que en aquel restaurante no estaban acostumbrados a ver occidentales, y conmigo y mis nuevas experiencias con aquellas bebidas que además no podía leer el título ni nadie explicármelo, tuvieron risas para rato por lo que me dijeron mis acompañantes).

Por hoy, acabo la primera entrega de las bebidas. No sé si serán 2 ó 3 entregas finalmente porque me falta encontrar la foto de mi bebida favorita :( y cambiaría el planteamiento…

Espero que os guste y me contéis si habéis probado algunas o cuál querríais probar o lo que se os pase por la cabeza.

Desayunos (o comidas) de verano 3

Y sigo. Aunque sea una pesada.

Yo no sé hacer quiches pequeñas, así que hice el tamaño estándar para comer ayer y como sobró, ha llegado al desayuno de hoy. De beber he tomado zumo de melocotón. La quiche es de champiñones y cebolla al balsámico. La verdad es que ha salido buena, y fresquita es una maravilla.

Quiche de champiñones y cebolla al balsámico

Ingredientes:

- 1 lata de leche evaporada

- 2 bandejas de champiñones sin laminar (los hubiera preferido laminados, pero no quedaban)

- 1 cebolla grande

- 5 huevos

- 3 lonchas de queso curado

- Sal y pimienta

- Vinagre balsámico de Módena

- 1 base de masa brisa preparada (sé que la puedo hacer yo, pero estoy de vacaciones, jaja)

Pasos:

1. Pelar la cebolla, y trocear (yo hago mitades y luego láminas gruesas)

2. Limpiar los champiñones, cortarles la base y laminarlos (igualmente, los prefiero gruesos)

3. Preparar la masa brisa en una fuente para horno. Primero se coloca, después de pincha con un tenedor y luego yo la cubro de albal para que al meterlo en el horno la masa no se descoloque.

4. Precalentar el horno, y cuando esté, meter 10 minutos la fuente con la masa brisa.

5. Calentar una sartén con un poquito de aceite de oliva y cuando esté el aceite caliente, echar la cebolla y dejarla pochar. Cuando ya esté pochada, echar un chorrito de vinagre de Módena.

6. Retirar la cebolla y guardar.

7. En la misma sartén, echar un poco de aceite de oliva de nuevo y echar los champiñones y esperar a que estén todos hechos (oscuros, con jugo, tienen que reducir mucho).

8. Mientras, preparar la mezcla de huevos y leche evaporada, se baten juntos hasta que la mezcla sea homogénea.

9. Cuando ya estén los champiñones, se mezclan con la cebolla y se escurre todo el jugo que han soltado (escurrir bien=escurrir varias veces)

10. Se añaden a la mezcla de huevo y a continuación a la fuente con la masa.

11. Justo antes de meter al horno, cortamos las lonchas de queso (yo usé esta vez queso curado) en tacos y los colocamos por encima de la mezcla.

12. Se mete al horno a 180ºC media hora o hasta que al meter un palillo/tenedor/cuchillo/lo que sea salga limpio.

13. Dejar enfriar y después meter a la nevera. Yo no lo empezaría hasta que estuviera bien frío.