HEMC #57 Tallarines *de* calabacín (2/2)

¡Aquí voy con mi segunda propuesta con calabacín! Quería darle el máximo protagonismo y había visto en varias ocasiones platos de “pasta” de calabacín. Este plato es muy sencillo, ligerito y sienta muy bien. El calabacín se queda crujiente (bueno, a gusto de cada cual, claro está) y cada uno lo acompaña con lo que quiera. Una salsa casera de tomate habría ido estupenda, pero la semana pasada me compré una maceta de albahaca e hice pesto, así que a la mínima excusa lo gasto.

¿Cómo cortar el calabacín para que parezcan tallarines? Hay quien lo ralla con un rallador muy grueso, también con mandolina o a mano. En mi caso he usado mandolina. Mi mandolina tiene rallador también, pero era muy fino, así que la he usado para hacer lonchas con el calabacín y luego he cortado yo las tiras. Qué invento más bueno el de las mandolinas y qué cuidado hay que tener con ellas, a la mínima te roban las huellas dactilares…

¿Qué más? Pues muy rápido, se salan los tallarines de calabacín y ponen a dorar en una sartén con un poco de aceite caliente (2 o 3 cucharas de aceite de oliva está bien). He usado aceite de oliva aromatizado con ajos, y me encanta el sabor que da (y no es muy fuerte).

En cuanto a dorar los tallarines, yo lo he hecho a lo bruto, todos juntos, nada de vuelta y vuelta como con las rodajas a la plancha. He ido removiendo a medida que se ablandaban. Después, he echado unas pocas aceitunas negras, tomates secos muy picados y pesto. Muy rico el invento. ¡¡Repito seguro!!

HEMC #57 Pinchitos de calabacín (1/2)

Como ya os comenté, este mes retomamos el evento HEMC (Hecho En Mi Cocina) y la temática es el calabacín. Me encanta cocinarlo y a veces me ocurre que lo compro tanto que quiero variar y no se me ocurren más recetas. Por lo que, el resumen del HEMC de este mes va a ser un recetario estupendo para mí ;) Además estoy contentísima porque ¡¡ya hay varias aportaciones!! Espero que os animéis, me haría mucha ilusión ver cómo cocináis esta hortaliza tan rica.

Hay una cosa que me gusta mucho hacer cuando invito gente a casa: pequeños pinchos o brochetas con pasta fresca. En raciones individuales es mucho más fácil calcular cantidades y que la gente vea qué se come etc (muchas veces está el ¿esto qué lleva? en una brocheta eso no pasa). Además de querer hacer brochetas me vinieron a la cabeza las ganas enormes que tengo de hacer barbacoas y no puedo (¡¡porque no tengo jardín!! estoy en ello a ver si convenzo a alguien para hacerla en casa ajena, jeje). Pensé en los calabacines pasados por la barbacoa… en mi caso, a la plancha sí o sí.

Así he acabado con estos pinchos. Raviolis de pasta fresca rellenos de quesos, una rodaja de calabacín a la plancha, una bolita de mozzarella marinada en pesto y un trocito de tomate secado al sol. Todo junto. No necesita más. El calabacín y la mozzarella son tan jugosos que no hace falta más aliño. La pasta fresca aporta un toque muy especial. A veces echo pesto encima o un chorrito de aceite de oliva. Esta vez me he contenido. Y estaban deliciosos.

¡Y bueno, aquí termina mi primera aportación al HEMC de este mes! Como veis, tampoco hace falta estar horas en la cocina, esta receta es sencilla a rabiar y se puede hacer con antelación.

Cómo sacar las castañas del fuego

Con la entrada de hoy, os enseño mi segunda aportación al HEMC de este mes, que ya adelanté como parte dulce. En este caso han sido unos muffins con la misma crema de castañas con la que hice los aperitivos con jamón.

Como comentaba en la entrada anterior sobre las castañas, cuando vi la temática, me resultó complicado idear ninguna receta, no compro muchas castañas, y lo que había ido probando, había salido mal a excepción de asarlas ;)

Luego recordé lo amada que es la castaña en Francia (véase los marron glacés por ejemplo) y a continuación pensé en que tengo varios libros de autores franceses. Por lo que me dirigí a por mi libro “Les Classiques de Camille” y me encontré la receta que he usado, y así me saqué las castañas del fuego ;) (o mejor dicho del bote). En esta receta hablaba de la crème de marrons vainillé, y enseguida mi mente se dirigió al mismo pasillo del supermercado que comentaba en la entrada sobre castañas anterior. Antes de ir a comprarlo, miré una fotos en internet para ver qué debía de encontrarme, y en el pasillo constantemente mencionado, estaba el bote esperándome. Cuidado, creo que NO es lo mismo puré que crema de castañas, al menos en el color (la crema es mucho más oscura que el puré), aunque en los ingredientes parece que sí. Yo me compré uno de cada, así que como ya he acabado con el cupo de recetas del HEMC, ya os contaré qué tal está el puré en otra ocasión, quizá con un secreto ibérico y puré de patatas… (sí, ya se me ha metido entre ceja y ceja ;)).

Y la receta no podía ser más sencilla. En realidad estaba enfocada a un bizchoco en molde redondo para partir en porciones, pero me acababa de comprar unos moldes para muffin de colores muy monos, quería usar sprinkles de los de NYC, así que todos los elementos se aliaron para hacer unos cupcakes en lugar de un bizcocho ;) Ya sólo me quedaba hacer el frosting…

Así que allá van las recetas:

Muffins de crema de castañas

Ingredientes:

- 3 huevos

- 150 gr de mantequilla a temperatura ambiente

- 300 gr de crema de castañas dulce – vainillada

- 80 gr de harina

- 1/2 sobre de levadura (yo usé uno entero, no me funciona bien sólo la mitad, manías que tiene una…)

- 50 ml de ron (no recomiendo que lo pongáis)

- 1 cucharada de extracto de vainilla líquido (usé la pasta de vainilla)

Pasos:

0. Precalentar el horno a 160ºC.

1. Mezclar los huevos con la mantequilla.

2. Una vez ya estén bien mezclados, añadir la crema de castañas y seguir mezclando.

3. Incorporar la harina y la levadura .

4. Echar el extracto de vainilla y el ron.

5. Echar la mezcla resultante en los moldes de muffins (y si es posible, para cojan forma, vayan metidos en un molde específico para muffins)

6. Meter al horno aproximadamente media hora (comprobad con un palillo que está hecho el bizcocho).

7. Dejar enfriar en una rejilla.

8. Comer / echar el frosting y los sprinkles…

Frosting de chocolate al toblerone

… Lo cierto es que lo hice un poco a ojo. Derretí media tableta de chocolate con leche, le eché un poco de leche, luego le eché un bote de creme fraîche que tenía en la nevera y luego le añadí el toblerone… Una vez enfrió la mezcla, quedaba una cobertura muy consistente y de sabor muy agradable.

Después cuando habían enfriado un poco, eché los sprinkles de hojas de otoño, ¿no quedan monísimos? Qué pena que se me hayan acabado…

En cuanto al sabor del bizcocho: diré que me gustaba más con el chocolate porque el sabor del ron era un poco fuerte y enmascaraba un poco el sabor de la castaña… Me arrepentí de haberlo echado, no me gusta mucho echar licores a los postres, pero quise seguir la receta paso a paso. Mi lección aprendida: suprimir siempre los licores.

Poco más, aunque diré que misión cumplida, he participado en el HEMC de nuevo :D

¿Os gusta cómo han quedado mis primeros cupcakes?

No termino esta entrada sin antes decir: ¡Muchas gracias por organizar este HEMC, Sara!

¿En qué se parece un huevo a una castaña?

Aquí vamos con el HEMC del mes de noviembre, organizado por Sara. Para mí ha sido un gran reto, porque no he hecho nunca nada con castañas que haya salido bien (asadas, en algún guiso, pero no hay manera)… La gracia para mí de los HEMC es que me motivan a probar cosas nuevas, y así ha sido este mes :) He hecho 2 partes, una salada y una dulce. Aquí os contaré la salada.

En fin, me encontré queriendo participar, pero sin saber con qué receta. Entonces me acordé que había un apartado dentro del supermercado donde había cremas de castañas, marron glacé, etc que siempre me había suscitado curiosidad. Nunca he querido comprar nada para evitar la situación -habitual en mí, porque quiero probar muchas cosas y luego no me da tiempo…- de no saber qué hacer con ello y olvidarlo… Así que por fin tenía una buena excusa para explorar :D Me acerqué a uno de los botes… y dije: ¡me llevo este! Y en sugerencias de la etiqueta venía “milhojas de  jamón serrano” y ahí ya decidí que algo parecido haría… Ya empecé a darle vueltas estando con el carrito de la compra… Hum… qué hago… Y entonces me encontré con una oferta de jamón serrano dencentillo :) Y ya lo tuve claro: ¡cucharitas! con crujiente de jamón serrano y crema de castañas.

Y así quedó:

¿Qué os parece?

Lo cierto es que el sabor es estupendo, contrastan ambos bastante bien y lo que sí es que hay que tener cuidado con no poner mucha crema de castañas ya que si hay más que de jamón, empalaga…

Luego pensé en cenas con amigos, y se me ocurrió que quizás podía servirlo en fuentes pequeñas donde cada uno pueda coger la cantidad de crema que prefiera, y he aquí la mini fuente:

Lo cierto es que no hay receta, es más bien una composición… porque lo único que habría que hacer es hornear el jamón para que esté crujiente. Nunca lo había hecho, me imaginaba cómo, pero eché un ojo en videos de youtube. Así que lo único es meter las lonchas de jamón en una fuente y procurar que tengas una superfície presionando para que al calentarlas no se encojan como el bacon, sino que sigan lisas, como sin fuesen hojas. Lo que yo hice fue poner un pirex encima y sin problema. Me encanta lo fácil que es y lo bien que queda, en cualquier caso, tengo que coger más práctica ;)

Otra sugerencia de presentación sería con lonchas más grandes de jamón para “empapar” en un extremo con la crema, al modo de cucharas la loncha de jamón misma.

Es posible que haga algo similar (sino lo mismo) para Nochebuena (mamá, sí has leído bien ;)) ¡porque sabe francamente bueno y queda muy bien gastando poco tiempo! ¿Qué más se puede pedir?

HEMC 47: Gelatina ¡toma nº2!

Allá va mi segunda aportación al HEMC, en realidad es una variación de la anterior, pero con una apariencia francamente diferente, ¿no os parece?

Únicamente hay que ser paciente y hacer esta receta en dos días distintos, ya que la primera capa debe solidificar para poder sustentar a la otra. Por lo que, primero hice el café y luego la crema de vainilla.

Se me han ocurrido mil combinaciones diferentes para hacer, la pena es que sólo se permiten 2 aportaciones… Pero ideas posibles: té en vez de café, matcha y chocolate/vainilla, mermelada en vez de café, chocolate, sólo café y leche condensada como sirope…

Se me han ocurrido también variaciones en la presentación: En vez de cucharas, vasitos, capas más finas…

Pero la receta es la que es, aunque parezca mentira, es igual que la anterior aportación. En un caso mezclé el café y la crema de vainilla y en otro he dejado los dos elementos separados. La sensación de saborear el cubito con dos sabores diferentes en cada lado es muy agradable, fresco y no ¡olvidéis que es café! Yo me he tomado varios seguidos, y no sé si me tomo eso normalmente en una taza siquiera… Quizá sería interesante hacerlo descafeinado en otra ocasión.

Me lo he pasado muy bien haciéndolo, pensando en las formas de presentarlo, haciéndole fotos…

Bombones de gelatina de café con canela y crema de vainilla.

Ingredientes:

- Café del que queráis/tengáis, yo he usado 500 ml aproximadamente.

- 6 + 6 hojas de gelatina.

- Helado de vainilla derretido (uso el del Lidl, que está buenísimo, y además me ocupaba mucho en el congelador).

- Canela molida al gusto.

- Azúcar vainillado (3 sobres).

Pasos (nota: en 3 fases o días)

Día 1:

1. Hacer el café: en el filtro echad canela molida al gusto (yo eché 2 cucharadas de café, una capa de café, 1 cucharada de canela, café, canela, y ya lo que quedaba con café).

2. Preparar dos platos soperos con agua fría y en cada uno dejar remojar 6 hojas de gelatina en agua fría 10 minutos (6 y 6, ya que son para dos pasos independientes). Las hojas estarán listas cuando estén algo más gruesas y con textura de gelatina.

3. Cuando el café esté recién hecho: primero se disuelve el azúcar vainillado. A continuación se mezclan 6 de las 12 hojas, hasta que no haya rastro de las hojas (este proceso debe hacerse en caliente, ya que es así como se disuelven las hojas de gelatina).

4. Volcar el café en un molde/fuente cuadrado o rectangular y dejarlo solidificar (la noche en la nevera está bien para asegurar)

Día 2:

1. Preparar dos platos soperos con agua fría y en cada uno dejar remojar 6 hojas de gelatina en agua fría 10 minutos (6 y 6, ya que son para dos pasos independientes). Las hojas estarán listas cuando estén algo más gruesas y con textura de gelatina.

2. La crema de vainilla es el helado de vainilla. Yo dejé derretir el helado previamente en la nevera. Calentar 500 ml en una cazuela. Con cuidado, a fuego lento ya que al ser lácteo puede estropearse o pegarse a la cazuela si está muy caliente. Cuando empiece a burbujear lo más mínimo, retiramos del fuego el “ex-helado”.

2. Mezclamos con el “ex-helado” las 6 hojas de gelatina restantes igualmente hasta que estén completamene disueltas (cuestión de segundos).

4. Volcar la crema de vainilla en el molde/fuente cuadrado o rectangular donde ya está en café solidificado del día anterior.

5. Dejarlo solidificar y enfriar de nuevo (la noche en la nevera está bien para asegurar)

Día 3

Al fin, ya están las dos capas, y desmoldar y cortar en cuadraditos. Servir fríos en cucharas. Si no tenéis cucharas, quedan igualmente bien en una fuentecita bien colocados. Deben de ser bocados pequeños, ya que es difícil manipular (aunque sea con pequeños tenedores o cucharitas) trozos grandes de gelatina sin que se rompa. Si se hace en pequeños vasos o fuentecitas, a cucharadas ya se ahorra ¡cualquier problema de manipular gelatina!

¡Espero que os guste!

¡¡¡Mil gracias nuevamente, Eva, por tu idea!!!

Oro parece…

plátano es*

Uno de los acertijos que repetía frecuentemente de pequeña. Aunque no lo parezca, tiene que ver con esta entrada.

Érase una vez un café como los que se bebe en verano mi abuela, de los que mientras te tomas tu helado tan contenta, ella va y te urga con la cuchara dentro de tu bol/cucurucho y te quita una cucharada bien generosa y se lo pone a su café ante tu mirada atónita. Cuando te haces mayor y puedes tomar café, la imitas y comienzas a entender el por qué de aquel gesto.

Y bien, es entonces, cuando gente torpe como yo… ¡derrama el café!

Huy, ¿pero qué ha ocurrido? ¿Por qué no se derrama?

¿Cómo es posible?

Voy a ver qué pasa si lo pruebo.

Vaya, ¡si es gelatina de café!

¡Ahora lo entiendo todo!

Pues… ahora que lo pruebo… no está nada mal.

Vaya, qué rápido se acabó la historia:

Y esta es mi aportación al HEMC 47, temática de las gelatinas. Me encanta la idea y (por fin) tengo tiempo para participar. Hace tiempo hice gelatina de café sólo con no mucho éxito. Esta vez me ha gustado mucho más. El café está hecho con canela y mezclado con helado de vainilla.

Os pongo la receta de Gelatina de café con canela y crema de vainilla.

Ingredientes:

- Café del que queráis/tengáis, yo he usado 500 ml aproximadamente.

- 6 + 6 hojas de gelatina.

- Helado de vainilla derretido (uso el del Lidl, que está buenísimo, y además me ocupaba mucho en el congelador).

- Canela molida al gusto.

- Azúcar vainillado (3 sobres).

Pasos:

1. Hacer el café: en el filtro echad canela molida al gusto (yo eché 2 cucharadas de café, una capa de café, 1 cucharada de canela, café, canela, y ya lo que quedaba con café).

2. Preparar dos platos soperos con agua fría y en cada uno dejar remojar 6 hojas de gelatina en agua fría 10 minutos (6 y 6, ya que son para dos pasos independientes). Las hojas estarán listas cuando estén algo más gruesas y con textura de gelatina.

3. Cuando el café esté recién hecho: primero se disuelve el azúcar vainillado. A continuación se mezclan 6 de las 12 hojas, hasta que no haya rastro de las hojas (este proceso debe hacerse en caliente, ya que es así como se disuelven las hojas de gelatina).

4. El helado yo lo dejé derretir antes en la nevera y luego eché 500 ml en una cazuela y lo dejé calentar. Con cuidado, a fuego lento ya que al ser lácteo puede estropearse o pegarse a la cazuela si está muy caliente. Cuando empiece a burbujear lo más mínimo, retiramos del fuego el “ex-helado”.

5. Mezclamos con el “ex-helado” las 6 hojas de gelatina restantes igualmente hasta que estén completamene disueltas (cuestión de segundos).

6. Mezclar ambos líquidos al gusto en tacitas de café o los moldes que queramos/tengamos.

7. Dejar enfriar los moldes y cuando estén a temperatura ambiente meterlos en la nevera.

8. Al día siguiente, ya fresquitos, están estupendos, buenísimos… Y probad a asustar a alguien volcándolo en la mesa ;)

¡Espero que os guste! (tengo la segunda pendiente, creo que mañana estará)

¡¡¡Mil gracias, Eva!!! Como ya he dicho, ¡ha sido una idea excelente!

hemc #47 - gelatinas

*Café parece, gelatina es.

HEMC- El bizcocho. Sencillo pero con muchos recuerdos

Con prisas, pero al menos llego al HEMC de este mes…

Como ya he leido en muchos blogs, el tema ha sido todo un acierto, y todo un éxito, pobre Mercedes, he visto ya 111 comentarios… Desde luego a mí me ha encantado, me paso la vida haciendo bizcochos para desayunar. Últimamente los hacemos integrales por eso de la dieta, pero en esta ocasión, me he saltado un las reglas, porque tenía ganas de hacer este bizcocho.

Es el típico, el tantas veces hecho en mi casa, de receta sencilla y apañada. Lo normal es llamarlo bizcocho de yogur, en mi casa era bizcocho de limón, y en la ficha en la que apuntó mi madre la receta (abombada del uso, del manoseo, de la harina que le ha caido tantas veces) se llama bizcocho de Mª Pilar. No tengo ni idea de quién es ella, pero se lo agradezco ;)

BIZCOCHO DE Mª PILAR:

1 yogurt de limón, 2 medidas (de yogurt) de azúcar, 3 medidas de harina (si se quiere una de ellas de maizena) 1 medida de aceite, 1 sobre de levadura Royal ó 2 sobres de gaseosa, 4 huevos.

Batirlo todo, ponerlo en la fuente y espolvorear con canela y azúcar (mezclada) y meterlo al horno caliente con temperatura media, de 20 a 30 minutos.

No abrir el horno mientras se hace (por si acaso).

Ale hop. Ahí queda mi aportación :)

¡Espero que os guste!

Tarde, tarde… Soy lo peor… (Impuntualidad en el HEMC)

(Actualizado, ya están las recetas)

En cualquier caso, aunque lo hice tarde, lo hice, me refiero al HEMC de los frutos secos, el cual me costó tanto decidir la receta… Y al final, voy y no posteo y por tanto, no doy parte, y por tanto, no participo oficialmente… Jo (¡lo siento mucho, Delokos!). Pero quería que lo viéseis igualmente porque la verdad es que ambas recetas tanto lo dulce como salado, nos gustaron mucho :)
En primer lugar hice pasta con orejones y espinacas, la cual nos encantó :D Además la pasta tan cortita la compré en Grecia y me hizo mucha ilusión usarla en esta recetilla, la cual, es de Heidi Swanson, la autora de la maravilla de blog 101cookboks. De hecho, es de su primer libro: Cook 1.0. Lo único es que también había que usar piñones, peeeero 40gr costaban 4€ y como que prescindí de tal delicatessen…

Pondré la receta en breve, porque ahora mismo no tengo el libro, pero sabía muy bueno. Eso sí, es hacerlo y comer :)

Como seguía teniendo orejones y además arándanos secos, me dio por hacer unos scones, sí, todo ideal para mi dieta, pero es que la di por perdida desde el 15 de diciembre o así… Ahora me están entrando los sudores y he vuelto a regularme un poquito… al menos los trajes nuevos me siguen valiendo, ¡ji ji!

La receta de los scone es la de Tom Norrington Jones (my lovely british guy… que tanto me ha enseñado a cocinar…) del libro Just Like Mother used to Make. De nuevo, pondré la receta próximamente, porque ahora no tengo los libros, no estoy en casita.

Los scone se toman, de manera tradicional, con mermelada y una nata muy densa que se monta con batirla suavemente, en inglés se llama Double Cream (o la clotted cream si queremos morirrrnos de guuusto, ver reportaje mucho mejor de Iban), la cual está deliciosa… aquí no la hay. Se comen de la siguiente manera: Se tuestan (muuuuuuyyy poquito, prácticamente para que estén calentitos y la mantequilla de la masa huela, se deshaga un poco…), se abren a la mitad y se unta, como si de mantequilla en una tostada se tratase, la mermelada, y después se extiende un poco de nata maravillosa. También se le puede echar lemon curd (como mermelada de limón muy buena, aunque no he probado con scone…)

Sé que es un post breve… Ya de paso, aprovecho para felicitar las fiestas a quien me esté leyendo y os deseo un feliz año nuevo, que sea mucho mejor que los anteriores, que lo disfrutéis mucho todos vosotros y vuestros seres más queridos :)

P.S.: Quería haber escrito un post con lo que hice para Nochebuena, pero creo que no va a poder ser…

Recetas:

Pasta con Espinacas y Orejones

Ingredientes:

- Pasta (al gusto)

-  3 Cucharadas de mantequilla cortada en pequeños trocitos.

- 8 puñados de espinacas lavadas y cortadas en tiras finas (sin llegar a juliana, pero casi)

- Media taza de orejones picados

- Media taza de piñones tostados

- Una taza de parmesano cortado en laminas finas (yo lo rallé)

- 3/4 de taza de queso feta desmenuzado

* Pasta: La compré en Grecia, estaba por todas partes, y cuando fui a Túnez en el hotel también se usaba mucho, yo nunca la había probado. Me gusta mucho esta forma de pasta y queda muy bien con este plato :)

Pasos:

- Tras hacer la pasta, escurrirla y rápidamente llevarlo de nuevo a una olla a fuego medio y

- Incorporar la mantequilla, las espinacas y los orejones. Dejarlo cocer durante 2 ó 3 minutos a fuego medio hasta que las espinacas estén bien blanditas.

- Entonces añadir los piñones, el parmesano, y dos pizcas de sal.

- Añadir generosamente el queso feta y servir inmediatamente (importante ;)).

Scones

Ingredientes:

- 1/2 kg. de harina self-raising, es la que lleva la levadura incorporada.

- 2 cucharaditas de levadura química

- 325 gr de mantequilla fría salada (si no es salada, añadir 2 cucharaditas)

- 25 gr. de azúcar glas

- 300 ml. de leche fría

-  Opcional: 200 gr de frutos secos (ej pasas, orejones, arándanos secos… )

Pasos:

- Precalentar el horno a 200ºC y preparar una bandeja con papel vegetal.

- Mezclar bien la levadura y la harina y entonces incorporar la mantequilla hasta que resulte una masa algo terrosa.

- Añadir el azúcar (y los frutos secos, si ponéis) y luego la leche. Al principio se puede ir mezclando con una cuchara, pero luego es mejor manejar la mezcla con las manos hasta que sea una masa esponjosa, tiene que ser suave, pero no pegajosa. Si está pegajosa, usar un poco más de harina.

- Extender la masa en una superficie enharinada previamente hasta alcanzar 2 cm de grosor aproximadamente.

- Cortar los scones (si tenéis scone cutter, bien, si no, un vaso hace las veces o si no, como los americanos, los podéis partir en triángulos)

-  Si se quiere aprovechar toda la masa con los trozos que van sobrando, hay que amasarlos muy bien otra vez.

- Se meten al horno durante unos 12 minutos y se dejan reposar otros 5 antes de comerlos.

* Hay quien los congela y dicen que con muy buenos resultados. Luego se vuelven a meter al horno y listo.

Steak Tartare de Bacalao

Al fin vuelvo a participar en este evento que tanto me gusta. Llevo fijándome que en las últimas ediciones el número de recetas ha aumentado mucho, y la verdad es que es genial.

Como he dicho en alguna otra ocasión más, cocinar pescado no es mi fuerte ni lo he puesto demasiado en práctica. “Encima”, desde que vivo acompañada, alguien vio cómo iba monopolizando la cocina, así que decidió “pedirse” cocinar el pescado. Yo le regalé el libro maravillo de la La Larousse de los Pescados, y apenas lo usa :(. Le he amenazado de muerte con comenzar a explotarlo yo… :P

Ya he dado el primer paso con el evento de este mes. La receta es de Jacques Le Divellec, el autor del libro, lo cual me llamó todavía más la atención. Así que me puse manos a la obra.

Antes de nada, decir que me llamó mucho la atención este plato porque siempre he mirado con recelo el steak tartare normal, el de carne. Jamás lo he probado, aunque sí lo he visto en varios libros de recetas, y siempre me pregunto varias cosas… ¿está bueno? ¿no pasa nada por comer carne y huevo crudo? ¿Lo ha probado alguien alguna vez ? Estoy intrigadísima…

Por lo que pone en la wikipedia, se confirman mis sospechas sobre las bacterias en la carne cruda… Aunque imagino que se puede decir lo mismo para el pescado. Lo que pasa que al menos yo me quedo más tranquila porque es obligatorio congelar el pescado y así “se mata” al anisakis, jajajaja. Además, esta receta no lleva huevo, al contrario que la carne.

Ingredientes (para 4 personas):

- 2 Yogures naturales

- Zumo de medio limón (OJO ¡colad el zumo!)

- Zumo de una lima (OJO ¡colad el zumo!)

- 2 chalotas

- 600 gr de bacalao fresco (sin piel, ponía supremas, pero en la pescadería sólo había filetes…)

- 2 cucharadas soperas de Eneldo

- 1 cucharada de aceite de oliva

- Sal y Pimienta a gusto

Pasos:

1. Lavar el bacalao con agua fría y secar con papel abosrvente. Mirar si queda alguna espina pasando el dedo con suavidad por la carne, en los dos sentidos, si hay, quitarlas con pinzas.

2. Meter el bacalao en el congelador durante 10 minutos para que la carne se endurezca.

3. Pelar las chalotas y picarlas finas.

4. Meter un cuenco y los platos que vayamos a usar para servir en la nevera para que se enfríen (sí, sé que suena surreal así tal cual, pero eso pone).

5. En un bol, mezclar el aceite de oliva, las chalotas, la mitad del eneldo y el zumo de limón y batir para que se emulsione.

6. Colocar el bacalao enfriado en una tabla y cortarlo en daditos, trasladar al cuenco frío, verter la mezcla de aceite-limón-chalotas y mezclar bien.

7. Poner cada ración de pescado en los platos fríos, con un molde (o lo que se tenga a mano, que pueda hacer las veces de molde), en mi caso usé un tupper pequeñito, apreté bien la mezcla y lo volqué en el plato y quedó bien a mi gusto :)

8. Volver a meter los platos en la nevera.

9. Para la crema de yogur: Se mezclan muy bien el zumo de lima y los dos yogures y se salpimenta.

10. Se sacan los platos de la nevera, y se pone un poco de salsa de yogur (en libro pone a un lado del pescado, pero yo lo he puesto por encima…) y se esparce eneldo por encima (yo preferí poner un poco de eneldo fresco a modo decorativo, como se ve en las fotos).

11. Servir el resto de la salsa en salsera.

Opinión sobre el resultado:

Me gustó, pero la cantidad no era mucha y mi pareja me miró como diciendo: ¿sólo este poco? ya que los platos eran pequeños, el bacalao tiene demasiado sabor para mí, y el último tenedor se me hizo un poco un esfuerzo, ya estaba saturada de sabor. La salsa de yogur ayuda mucho para el sabor. Me he dado cuenta de que me gusta mucho el sabor del pescado en general, creía que era condicionamiento con el sushi japonés, pero no.

Repetiré este plato seguro, y tal vez pruebe con otros pescados blancos más suaves. Me gusta mucho el saborcillo de las chalotas, limón y el aceite con el pescado.

* En cuanto a la advertencia que pongo al enumerar los zumos (lima y limón), hago hincapié en colarlos bien, porque se quedó algo de pulpa suelta por el pescado y la salsa y a veces, se notaba una pequeña sensación extraña al paladear la comida.

* En cuanto al eneldo: tenía fresco y también seco. Para la mezcla del pescado usé un poco de los dos, pero no creo que llegase a la cucharada de la receta.

¡Espero que os guste a todos!