
Desde que me vine aquí me he estado preguntando cuáles serán los platos típicos de este país, y casi nadie (ni los mismos holandeses que he ido conociendo) me ha sabido contestar de forma muy concreta. Alguna vez he leído que tampoco es que los holandeses disfruten mucho cocinando y que salen mucho a comer fuera. Esta última afirmación no creo que sea del todo cierta porque aquí hay mucho más espacio comercial dedicado a la cocina, por lo que, opino que sí les debe de gustar cocinar, pero todavía no sé muy bien qué.

El otro día me fui a registrar a la biblioteca pública de La Haya, es un edificio muy céntrico y bonito y por dentro es muy agradable la luz que entra, los espacios dedicados a lectores… Y como no llevaba la documentación necesaria, me quedé dando una vuelta por el edificio. Cuando iba a salir me di cuenta de que tenían tienda, y además de las cosas tipo souvenir (tulipanes de madera, platos con dibujitos azules, paraguas y postales) había una mesa con un pequeño espacio dedicado a la cocina holandesa. Por fin, pensé.

Cuando estuve en Inglaterra el primer libro que compré fue uno de cocina británica, sé que soy una pesada, porque lo menciono muchas veces, se llama “like mother used to make” y describe muy bien cómo se come en el Reino Unido, los platos de la infancia… He aprendido muchísimo de ese libro. Era la misma intención que tenía aquí, pero he tardado meses en encontrar dos libros. Si os fijáis en el índice no es que tengan mucho contenido precisamente, y además, si son 100 páginas, dividid entre dos en el primero ya que las recetas son a doble hoja y una de ellas es un dibujo… Me alegro de ver algo más que las patatas que de la foto (hay recetas más caseras), pero esperaba más contenido.

El segundo libro, este que veis a continuación cubre un poco la necesidad que tenía de saber algunas costumbres gastronómicas de aquí y tiene alguna receta más, pero vaya, que es tamaño cuartilla…

Cuando fui a pagar, la señora que me cobró (de unos 55 años y ¡hablaba perfecto inglés!) me dijo que el primer libro (el apaisado que os enseño) era estupendo, “muy buen libro”, me dijo. Por lo que entiendo que debe de ser un reflejo de la cocina de aquí de verdad. Ya que la vi simpática, me puse a preguntarle dónde podría encontrar algún sitio donde tomar comida holandesa *de verdad*. Os sorprenderá, pero… no supo contestarme y estuvo procesando, no dijo nada “al tuntún”. Finalmente llegó a la conclusión de que donde mejor y más casera es la comida de aquí es en las cafeterías de 3 tiendas más conocidas: V&D, Hema y De Bijenkorf. Las cafeterias que os menciono son estilo las del Corte Inglés, que están siempre en la última planta de las tiendas. Pero no me mencionó ningún restaurante arguyendo que en los restaurantes estropean lo tradicional y que lo que la gente come en casa es como lo sirven en los sitios que os he dicho.

Es curioso, la verdad. Sé lo que muchos estáis pensando, pero me resisto a creer que la cocina holandesa sea limitada. Eso me dijeron con la británica y estoy completamente en desacuerdo. Creo que los holandeses se infravaloran, parece que olvidan los quesos que tienen y del pescado y tampoco asumen como parte suya la comida asiática (que es brutal), como hacen los ingleses. En fin, todavía no tengo conclusiones definitivas, pero sé que todavía no he visto todo.
¿Qué os parece? ¿Alguien conoce la gastronomía holandesa? Que se pronuncie ;)
¡Que tengáis buen fin de semana! :D





No me digáis que el índice no es genial…
¿Cómo no voy a coger los cupcakes también? Mis comentarios son los mismos que con el libro de cookies. Ya había probado una receta (aunque provenía de 
Y ya, por último, “la sorpresita”, igual que los cupcakes de Martha, no esperaba coger este libro, pero la verdad es que me llama mucho la atención. Ya he estado leyendo, a ver si para alguna ocasión puedo ponerme, pero una de las conclusiones es que ¡necesitaría más espacio! (y tiempo) :(




Mi primer contacto con este pastel no fue bueno ni tampoco los siguientes. La primera vez fue en París, estaba con mi familia de viaje y fuimos a tomarnos algo por la tarde. Lo vi allí, y tenía muchas ganas de probarlo. Se lo pedí a mi padre, quien arrugó un poco la frente y me dijo “pero si eso va estar malísimo…” y le dije, muy convencida, que eso era lo que quería. Efectivamente, lo probé y me resultó malísimo: seco, sin sabor… ¡qué decepción!




Pasos:
Al fin vuelvo a participar en este evento que tanto me gusta. Llevo fijándome que en las últimas ediciones el número de recetas ha aumentado mucho, y la verdad es que es genial.






Finalmente voy a presentar dos aportaciones al HEMC de este mes :) Lo he decidido porque aunque me gustaba la idea de cambiar con el chocolate blanco, me gusta taaaanto el chocolate negro…


