Rusia #4 Camino a Izmaylovo y street food

Izmaylovo, ese lugar tan popular en las guías y al cual mi querida amiga Montse (ex ciudadana de Moscú) me decía que era obligatorio ir. Izmaylovo es una zona de Moscú que alberga uno de los mercados más famosos, tanto de antigüedades como de souvenirs, matrioshkas, etc. Decidimos ir a echar un vistazo, porque a la siguiente vez necesitaríamos a Antonio para que no nos timasen.

La cuestión es que ese día decidimos coger una parada de metro distinta a la habitual. La siguiente cuestión es que hicimos el camino contrario… Fue cuando nos encontramos un mercado de barrio al exterior, en el que vendían muchos encurtidos, quesos, pescados, dulces, algo de carne y fruta, pero sobretodo mucho encurtido. No tengo fotos porque solo por el hecho de pasear por allí, parecía que teníamos escrita en la frente la palabra “extranjeros”, las miradas eran muy obvias y curiosas.

Una vez descubrimos que habíamos llegado a una parada de metro inesperada, nos lo tomamos con filosofía y nos lanzamos a probar comida de los kioskos que había allí. Dos bollos / empanadillas. Menos de 1€ entre los dos, creo.

Los dos bollos tenían el mismo relleno, cebolla muy pochada con algo de carne. Algo salado. Pero nosotros encantados de probar. Eso sí, los del puesto nos miraban como si fuésemos marcianos. Por otro lado, creo que el hecho de que yo supiese decir las 4 palabras de cortesía en ruso, les confundía un poco más.

Total, que al fin cogimos el metro y nos fuimos dirección Izmaylovo. La cuestión es que mi guía estaba un pelín desactualizada y decía que había que bajarse en Izmaylovo Park. Mirad qué bonito era:

Sobretodo para esquiar, que era lo que hacían los viandantes allí. Nada de caminar por el bosque. Esquiar es mucho mejor. Estuvimos unos minutos, pero es una vista que posiblemente recuerde de por vida, el silencio, la nieve tan blanca, los árboles tan altos, apenas había nadie, daba la sensación de que aquel lugar tenía vida propia.

Cogimos el metro de nuevo y aparecimos en Izmaylovo. Creo que no se llama así la parada, pero es la siguiente al parque. El camino que veis en la foto de arriba estaba casi entero helado, así que, sorteando la muerte, llegamos al mercado. Para nuestra “suerte” estaba casi vacío… Así que dimos una vuelta y nos fuimos. Queríamos ir a una tienda en otro barrio, y al salir de ésta ya teníamos un poco de hambre. Así que preguntamos en la tienda por un sitio para comer y allí nos plantamos.

Por primera vez, el menú sólo estaba en ruso. No pasa nada, yo pedi los clásicos: borsch y ternera stroganoff.

Este borsch que veis, es el más pijo que tomé en Moscú, ese plato de diseño no es el típico en el que sirven la sopa. Eso sí, quería comentar una cosa sobre el borsch: NO es tan morado o rosa como mucha gente lo imagina. De hecho, es más bien rojizo, como el de la foto. Es una sopa con tropezones de ternera, remolacha y alguna otra verdura. El color siempre se aclara un poco (como a continuación) porque siempre se acompaña con smetana (la nata agria rusa), que veis el cuenco pequeño debajo del plato.  Definitivamente en cuanto pueda haré mi versión de borsch casero.

El siguiente plato es la ternera stroganoff. No es más que ternera salteada y servida con una salsa nata agria. De nuevo, es el stroganoff más pijo que he probado también. Normalmente no lo sirven tan mono. Aún siendo demasiado estético, estaba buenísimo. Otra cosa de los restaurantes rusos que debo destacar es que los camareros hacen muy muy bien su trabajo: son eficientes y amables. Qué más se puede pedir. No sé si es porque en Holanda se lo toman con demasiada calma, pero es algo que me impactó.

El plato de a continuación es el de Alguien, que decidió arriesgar, señalo un plato aleatorio en la carta y le sirvieron esta carne guisada. No está mal, ¿no? La verdad es que tiene un gracia eso de pedir de forma completamente libre. Le queríamos decir al camarero que nos trajese su plato favorito, pero el hombre no nos entendía. El veredicto de la carne fue bueno, pero le gustó más mi stroganoff ;-)

Ahí acabó nuestro día. Se me olvidaba decir que al lado del borsch y el stroganoff había muchos pañuelos usados. No de llorar, sino de un gran constipado. Me sentó fatal tenerme que ir a casa y no ir al Museo Tetryakov, pero ciertamente me di cuenta de que estaba forzando demasiado…

Os dejo con una foto de la hora punta de la tarde moscovita. Ya quedan pocas entradas más del viaje, ¡lo prometo!

¡Que tengáis una buena Semana Santa! Me han comentado que son unos 10 días por allí, ¿no? Qué envidia. Al menos mi semana será corta, viernes libre y lunes siguiente también. Menos mal.

3 pensamientos en “Rusia #4 Camino a Izmaylovo y street food

  1. No quería tener sobredosis de ti, así que he hecho una pausa entre tu tortilla de patatas y tu dosis rusa para ver cómo son las torrijas 2013 de Nunos. No es un viaje a San Petersburgo, pero te darían un poco de envidia, ¡fijo!

    En serio, ve a mirarlas, tienen una presentación más cuca que ni sé!

    Y ahora sí, ¡¡¡me encanta!!! ¡¡Me encanta!! Por favor, vuelve a irte de viaje, por favor, no pares nunca de enseñarnos fotos de tu viaje a Rusia.

    ¡¡Qué de entradas!! Me tienes contentísima :)

    Oy, esos bollo-empanadillas son como los de la Feria de las Naciones, ¡¡pero de verdad de la Rusia!!

    ¿¿La base del stroganoff pijo es de patata frita crujiente, es una especie de latke de patata o cebolla??

    Un beso!!!!! :)

    PD: Groupie de que digas aquello de “aun siendo demasiado estético, estaba buenísimo”, que suena a oda al acabado rústico como máximo representante de lo más delicioso.
    PPD: Verás, al de los tuppers le va a gustar también!!

    • Jajajaja, ya las he estado viendo las torrijas 2013 de Nunos. Tengo sentimientos encontrados, por un lado me parece que están originales y bien hechas, pero por el otro, me resultan demasiado oportunistas con el tema de la tapa… No me decido. Pero las probaría, es más, compraría, les haría fotos y probablemente publicaría jajajaja.
      Jajajaja, no tengo ningún problema en pasarme la vida de viaje, solo necesito sponsors ;-P
      Estoy intentando ser fuerte y publicar, que luego ya vendrá la época de exámenes…
      Sí, lo del stroganoff pijo es solo patata, en plan latke :-) estaba muy muy crujiente.
      En cuanto a lo estético, es que me dio rabia que justo ese restaurante presentó todo de forma muy distinta a lo visto hasta entonces, es decir, no representativo del estilo ruso jajaja. Y sí, claro qué sí, viva lo rústico :-D
      ¡Un besoooo! ¡Disfruta de tu semana santa!

  2. Pingback: Borscht y últimas semanas de la temporada | Cocina a Tiempo Parcial

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