Eternas referencias blogueriles

Aquí me presento con otra receta de mis comienzos leyendo blogs. Esta vez se trata de las albóndigas de pollo en salsa de curry. La receta es de Nek0, autora de uno de los primeros blogs a los que me aficioné. Por lo visto, creo que por lo visto no fui la única… ¿verdad, Paula o Akane? ;-)

Aunque hace unos años eran bastante habituales, hacía tiempo que no las preparaba. Además las he hecho “de memoria”. Ahora, mirando la receta (sobretodo pensaba en el arreglo de la carne), me he dado cuenta de que ¡lo he hecho muy parecido!

La salsa de curry la he improvisado yo. Estoy contenta de que me salen salsas de curry decentes (a mi gusto, claro) desde hace un tiempo.

Como novedad, he probado a seguir el consejo de Loren, y esta vez las albóndigas no han pasado por la sartén, han ido directas a cocinarse crudas en la salsa de curry. Estaban estupendas y además me he ahorrado el olor, grasa y el tiempo de fritanga (y mira que me gusta, pero sobretodo cuando no la cocino yo).

Nos han gustado mucho, tanto que solo me ha dado tiempo a sacar las sobras en estas fotos ;-)

Esta última foto es producto de mi emoción con la lente macro… qué feliz soy con ella.

Receta de albóndigas con salsa de curry V 2.8 (ha habido taaantas versiones ya…la receta original aquí)

Para el arreglo de albóndigas

750 gr de pollo picado
3 cucharadas de pan rallado
4 cucharadas de leche
1 huevo
1/2 cucharadita de: cúrcuma, jengibre en polvo, orégano y pimentón (esta vez le puse condimento cajún en vez de pimentón, pero da igual, el condimento era básicamente pimentón y algo de tomillo)
Sal y pimienta al gusto
2 dientes de ajo picados

Para la salsa

2 cebollas muy picadas
aceite de oliva
2 dientes de ajo muy picados
300 gr (aproximadamente) de tomate en lata (troceado si es posible, si es entero, picadlo un poco, y si es triturado, tampoco pasa nada)
Curry en polvo (yo soy muy bruta y puse unas dos cucharadas y a mí me gusta el resultado, pero poned menos si os parece mucho)
200 ml de nata light (hubiese sido mucho mejor leche de coco, pero solo tenía nata light a mano y ha funcionado bien)
Vino blanco (un chorro, pura improvisación)

Pasos

1. Mezclar bien todos los ingredientes del arreglo de albóndigas con el pollo picado. Ir haciendo bolitas.
2. Salsa: Primero el sofrito. Primero cocinar la cebolla con el aceite de oliva (suficiente para cubrir una sartén, a poder ser, la más grande que tengáis por casa). Después se incorpora el ajo, se deja cocinar con la cebolla un par de minutos y depués se echa el tomate, se mezcla bien, y a continuación el vino. Se deja que el vino hierva para que el alcohol se evapore.
3. Se añade el curry en polvo. Al gusto, va a ir desprendiendo olor la sartén, a mí me gusta que ese olor sea muy intenso. Debe de quedar todo perfectamente mezclado.
4. Se añade la nata (o leche de coco, lo que tengáis u os guste más) y se deja reducir con el sofrito durante un par de minutos a fuego medio.
5. Triturar bien la salsa y devolverla a la sartén.
6. Con el fuego a intensidad media, se echan las bolas de pollo previamente arregladas y preparadas directamente a la sartén con la salsa. No tardan mucho en cocinarse de esta forma, y los jugos del pollo con el sabor de la salsa se combinan al calor del fuego. Está delicioso.
7. Una vez la albóndigas estén cocinadas, apagad el fuego y dejad reposar la sartén durante 5 minutos (o si es de un día para otro, mejor incluso).
8. Servir con arroz cocido.

Que sea leve vuestro lunes y mejor la semana ;-)

Col rumana

Escribo esta entrada mientras se me seca el spray fijador en una cartulina (para un trabajo a presentar mañana). Carlos me ha dado un toque tuiter que le agradezco de corazón. Así que aquí estoy. 

Esta es una de esas recetas que le debo al fenómeno blog de cocina. No sé si es justo decirla frase anterior teniendo en cuenta que gran parte de mi recetario tiene la misma referencia. La cuestión es que esta receta es especial, porque, además de aprenderla de un blog, fue de las primeras que aprendí y de esas que ya siempre serán parte de mi cocina. Coincidió además con la primera temporada de tuppers de mi vida, y este plato viene muy bien para llevar a cualquier lado.

La receta es de Noir, de 2006. Ella la llamó col con tomate al estilo rumano, nosotros abreviamos y la llamamos col rumana. Siempre me imagino a personas rumanas comiendo platos de col rumana mientras lo tomo yo :-) Me encanta adoptar parte de otras culturas en la mesa. Por alguna razón, que este plato proceda de Rumanía me hace especialmente ilusión.

El sabor es buenísimo. La col queda blandita, tierna, el tomate y el ajo le dan un sabor delicioso. Y unas salchichas frescas a la sartén o unos huevos cocidos son el acompañamiento perfecto. Además cunde, se congela genial y es un plato invernal estupendo.

La receta ha sufrido pequeñas modificaciones con el tiempo, así que os pongo cómo me ha quedado a mi estilo.

Col Rumana

1 col lisa (también he probado con rizada, me gusta más la primera) cortada en tiras finas (0,5 – 1 cm)
1 cebolla grande (o dos, que nunca sobran ;-) picada también en tiras muy finas
800 gr de tomate troceado (me gusta más que si fuese triturado)
2 dientes de ajo muy picados

Preparación

1. En una olla grande con un dedo de aceite en el fondo, pochar las cebollas a fuego medio.
2. Una vez estén blandas (no necesitan estar transparentes ni con un color tostado),  se echa la col.
3. Ir removiendo, tapando y destapando continuamente para que se ablande la col.
4. Cuando empiece a ablandarse la col, se añade el tomate. Cocinar la col con el tomate a fuego medio y tapado.
5. Remover de vez en cuando. La col estará lista cuando no haya apenas salsa en la olla y la col se torne anaranjada.

Que tengáis un viernes estupendo y ¡un fin de semana todavía mejor!

Gracias por los toques tuiteros que me dais algunos :-)

Albóndigas “caprese”, digo con tomate y albahaca

Que me perdone cualquier italiano… espero no ofender a nadie ;P La combinación caprese me tiene un poco trastorná, últimamente todo lo veo perfecto con albahaca, mozzarella y tomate. De ahí a que se me ocurren muchas cosas que comer que junten estos sabores, como el hummus, la caprese templada… Y estas albóndigas. Iban a haber sido con los 3 ingredientes básicos, pero la receta fue degenerando o mejor dicho, generando, porque llegó a buen puerto.

No tengo las cantidades exactas, pero os puedo contar qué hice, porque nos han gustado mucho. De hecho, por fin puedo aprovechar para decir que hace unos meses cortesía de la madre de Alguien me hice con el accesorio de la picadora de carne de la Kitchen Aid :D Así que, compro la carne que me guste y la pico en casa. No se tarda mucho y prefiero picarla yo a coger los paquetes en el supermercado y ver que llevan muchas cosas raras… Vale, también está la opción carnicero, pero no es igual aquí que en Madrid. Sobretodo, no veo que piquen pollo y es algo que me gusta mucho y me encanta hacer albóndigas. Así que, para esta ocasión, compré 3 pechugas y las hice picadillo ja-ja-ja-que-mala-soy.

Primero viene el “arreglar” la carne, lo hice con un huevo, pesto, bastantes hojas de albahaca fresca, un poco de grana padano, pan rallado, sal, pimienta, un diente de ajo triturado y un chorrito de leche. Luego se hacen las bolas y a mí me gusta dejarlas enfriar un poco y luego cocinarlas. Estoy volviendo a la vieja costumbre de cuando empecé a hacer albóndigas, que es hacerlas en el horno :) Mientras se hacen en el horno, fui haciendo la salsa de tomate con cebolla, ajo y albahaca (le eché un chorrito de vodka por curiosidad también ;)). Cuando las albóndigas estaban hechas, las lancé directas a la salsa y las dejé unos minutos más. Resultado rico, pero mucho mejor a las horas de haberlo hecho. Tengo 3 raciones congeladas.

En mi cabeza este plato era ideal con unos gnocchi (tengo muuuchas ganas de hacerlos en casa), pero ayyy, que nooo, que tengo que evitar los carbohidratos cuanto pueda. Si no hiciera mi ejercicio de evitación máxima… que significa que a veces no se puede evitar… Aaaayyy qué vida esta.

Espero haberos podido dar alguna idea, aunque no sean cantidades ni pasos concretos. A veces no me da tiempo a apuntar…

¡¡Feliz viernes y muuuy buen fin de semana!! Lo de que hoy sea viernes 13, ni os preocupéis, os lo dice la vecina del 13º :P

Guisantes con jamón, digo con tomates secos

Ya es lunes, aunque me tengo la sensación de que es domingo por aquello de que están aquí mis padres y Alguien vuelve hoy (ha estado en España unos días). Estoy tan contenta con mis padres aquí, porque por fin estan viendo cómo ha quedado la casa, me están ayudando con los últimos retoques y por fin les estoy enseñando dónde vivo. Y lo mejor, parece que tanto la ciudad como la casa les está gustando y todos estamos disfrutando.

Hoy os quería enseñar una idea que se me ocurrió el otro día. Quería tomar unos guisantes para comer y pensé: ¡qué ricos con jamón! Ay, no, que no tengo… (ahora ya sí, mi madre ha traído un buen cargamento de taquitos y lonchas de jamón serrano)

Me puse a mirar la nevera y tenía unos tomates secos en aceite. Se me ocurrió que estarían buenos con los guisantes y un poco de cebolla. Confirmo: sí estaban buenos, sí. Para coronar la sartén puse un huevo y lo dejé hacerse a fuego lento. Luego ni pan ni nada, revolví todo junto, cada vez me gusta más así, sin mojar la yema, he descubierto que la yema del huevo está deliciosa fundiéndese con los demás ingredientes del plato. Sé que es duro dejar un poco el pan y “perder” yemas, pero vale la pena ;)

La receta la hice de forma improvisada, me encanta cocinar tirando de conservas :D Básicamente el proceso fue: Los tomates secos, una lata pequeñita de guisantes, una cebolla pequeña y el huevo. Se pocha la cebolla con aceite, los tomates a continuación le dan un sabor muy agradable a la cebolla, se añaden los guisantes y, por último, se hace un poco de espacio en medio para el huevo. Que se haga a gusto de cada uno :)

¿Qué os puedo decir yo? Soy una fan de los guisantes y del huevo ;)

¡Que sea leve vuestro lunes! El mío lo será, en un rato nosotros iremos al mercado y luego a la playa :)

Zanahorias

Me encantan las zanahorias. Su sabor, su color, sumado al recuerdo de mi madre diciéndome que era bueno para la vista cuando era bien pequeña. Entonces creía que terminaría viendo en la oscuridad, ¡inocente de mí!

La cuestión es que desde que me empezó el gusanillo de cocinar, he ido buscando recetas en las que el ingrediente protagonista fuera la zanahoria, nada de papeles secundarios en el cocido ni guisos. Una búsqueda que resulta complicada. Hace unos años aprendí a hacer un puré con lentejas rojas y zanahoria, pero ambos ingredientes eran igualmente protagonistas. Aún así, de vez en cuando, no pierdo la esperanza y cojo una bolsa de zanahorias a ver si se me ocurre algo.

Así ocurrió hace unos días, tenía 4 zanahorias todavía, un puerro y poco más, así que empecé a pensar qué podría hacer con todo. Un puré, claro que sí, que luego vaya bien con smetana. Así que me lancé a experimentar. La buena noticia es que cuando pensaba que la esperanza estaba perdida, el plato acabó estando delicioso. No me esperaba un sabor así. Me ha hecho tanta ilusión que sepa tan buena que me ha reforzado las ganas de seguir experimentando :)

Os digo la receta, por si os apetece probarla.

Puré de zanahorias 

(Da para 2 raciones pequeñitas de primer plato, 1 entera grande es mucho naranja para el cuerpo humano ;))

Ingredientes

4 zanahorias bien hermosas, peladas y cortadas en rodajas.

1 puerro también cortado en rodajas

1 tomate pelado y picado muy fino

1 diente de ajo, pelado y picado muy fino también

5 ó 6 hojas de albahaca fresca

1 vaso de chupito de vino blanco

El zumo de una naranja y de un limón, colados.

Sal y pimienta

Aceite de oliva

Agua

Pasos

1. Hacer un sofrito, calentando aceite en la olla, y entonces, rehogar el ajo y el tomate hasta que hayan perdido un poco de agua.

2. Añadir el puerro y dejar pochar a fuego lento, con la olla tapada.

3. Echar las zanahorias y la albahaca, cubrir de agua y echar los zumos y el vino blanco.

4. Dejar hacerse a fuego medio hasta que las zanahorias estén cocidas. Tarda, yo he estado algo más de una hora con ello al fuego, es lo que tiene la zanahoria. Mientras da tiempo a hacer más cosas ;)

5. Condimentar con sal y pimienta (recién molida es estupenda) a gusto de cada uno.

6. Triturar con la batidora hasta que quede una mezcla suave.

* Hay quien prefiere echar un poco de leche / nata / agua para rebajar o que cunda más. A mí me gusta así, le eché un pegote de smetana (podéis echar creme fraiche en su lugar) y removiendo estaba delicioso.

¿Os gusta la zanahoria tanto como a mí?

¡Que aproveche y buen fin de semana! :)

El día que iba a cocinar un plato y salió comida para 4 días…

Hoy es lunes otra vez. Os deseo que sea leve, y para mí deseo que hoy no caigan chuzos de punta, porque con la de cosas que quiero hacer hoy yendo en bici, con viento y lluvia todavía no lo tengo del todo superado :P

El título de esta entrada lo dice todo. Contextualizo: La semana pasada fui al supermercado y compré tomates, pollo, guisantes y judías verdes.

Tenía el menú clarísimo cuando hice esa compra, o eso creía yo. Mi cadena de pensamientos era: Hago cous cous seguro. Con tomate y cebolla. Bueno, o  con habas, judías verdes y guisantes. Pero claro, tenía unos tomates en la nevera que quería usar, así que pensé en mezclar ambas recetas: Cous cous atomatado con judías verdes y pollo. Los guisantes si no, para otro día, total, eran en lata.

En la foto podréis apreciar que las cosas no se desarrollaron de acuerdo al plan inicial… (también podréis divisar al único testigo de todo aquello, tan atento y fotogénico como siempre)

Total, que acabé haciendo 3 platos distintos. Un hervido, un cous cous con pollo encebollado y una ensalada caprese templada, que es el plato que os presento hoy. Las ensaladas templadas me encantan, así que se me cruzó la idea mientras hacía a la plancha los tomates para acompañar el cous cous (el cual se quedó sin tomates al final, cosas del directo).

La receta no tiene misterio alguno, son lonchas de tomate a la plancha sobre lonchas de queso mozzarella. En cualquier caso, os recomiendo encarecidamente que probéis a hacerla ahora que empieza el frío. Al tomate le rocío con aceite de oliva y poquito de sal por ambos lados y a la sartén hasta que esté un poquito tostado, el jugo del tomate y la carne carameliza ligeramente y le da un sabor muy agradable. La mozzarella es fresca, maravillosa, y ni siquiera hace falta que pase por la sartén o plancha, ya se queda muy blandita con el calor del tomate al montar la ensalada. Ese día, con tanta improvisación, no tenía albahaca fresca, pero seguro que hubiera aportado mucho más al plato que la seca que tenía.

Poco más por hoy, y es que los lunes son días de prisas y ganas de acabar cuanto antes, por lo que, qué mejor que un plato como este, apetente, rápido y ligerito, para que lo antes posible el día más feo de toda la semana ;)

Regalitos Gastronómicos #12

Hacía tiempo que no publicaba en esta categoría, y es que esta categoría sólo tiene vida si otros me traen cositas de regalo ;)

Allá por junio (de verdad, es que creo que fue ayer…), mis amigas fueron a Londres a pasar unos días y se acordaron de mí al entrar en esta tienda, todas salieron con un bote debajo del brazo y otro para mí. Hasta julio no vi este regalo, cenando con ellas.

Vosotros no habéis visto este regalo antes ya que, por entonces, mi ordenador andaba mal y mi vida era hiperacelerada, así que nunca os pude enseñar este bote de chocolate instantáneo con aroma a la canela que me trajeron y tanta ilusión me hizo.

El bote ha viajado en una caja de mudanza y hace unas semanas, lo saqué. Me volví a ilusionar al sacarlo de la caja, fue como si me lo acabasen de regalar otra vez, me vino un recuerdo muy especial de ellas desde la distancia.

Este chocolate, además, es de una franquicia de tés que descubrí en York hace unos años, de la cual me enamoré, se llama Whittard of Chelsea. No os imagináis lo preciosas que son estas tiendas a pesar de ser franquicia, las tacitas que tienen, los sabores de té… Sé de algunos y algunas que os encantaría ;) Además, me he metido en su web y casi me da un pasmo con la de cosas bonitas que tienen allí.

Aquí podéis ver más de cerca cómo es una cucharada de este chocolate antes de mezclar con la leche calentita :)

GRACIAS Tam y Carla, mis amigas.

Siempre hay una primera vez para todo

El domingo comimos por fin algo cocinado al 100% en casa. Nada de pasta con salsa (menos elaboración) o comida precocinada al microondas o noodles… Alimentación sana, sencilla y muy rica. Vuelta a los básicos. Aceite*, una sartén, un calabacín, unos champiñones (ni láminas ni ná, ¿pa’ qué?) y unas pechugas de pollo en tiras :) ¡Pero qué bien que nos supo! ¡qué alegría volver a cocinar!

También estrené el plato que veis en la foto :)

Y, por desgracia, tuve un último estreno más: Mi primer piñazo con la bici… Ay, sí. Mi mayor miedo, que se me meta la rueda de la bici por el hueco del carril del tranvía, se cumplió. Vi el carril, pensé en evitarlo, pero algo falló entre medias, vi también cómo ocurría todo lentamente y me la daba, hasta tuve tiempo de pensar en que mejor caer con las manos y no con la cara… La bici está bien y yo también. Pero fue un leñazo memorable a mis 27, tenía que contarlo :)

¡Que tengáis un buen martes!

 

 

* AOVE(**), claro.

(**) Aceite de Oliva Virgen Extra

De vuelta a La Haya y Typical Dutch #1

Aquí estoy de nuevo, en mi casita. A mi lado, en el ventanal, estoy viendo caer una de las tantas lluvias que me esperan este otoño invierno ;)

Os dejo una foto de un invento que he descubierto en este país, una especie de vending machine de comida rápida y ¡croquetas! No son croquetas como nosotros las conocemos, son del tamaño de una salchicha y el empanado vaya usted a saber de qué es, pero están buenas, especiadas, calentitas y baratas, para tomar fuerzas mientras se hace una visita. Mis hermanas estuvieron de visita hace unas semanas y se volvieron locas con estas máquinas.

Empiezan las vueltas al “cole” (¡ánimo para todos!), también las temporadas de muuuchas series, el cambio de ropa verano-invierno… Y en mi caso, voy a comenzar un tiempo sabático. Iréis viendo el transcurso, claro que sí.

Silikomart: Toma 1# Pescado al vapor al horno

Hace unos meses se puso en contacto conmigo Silvia, persona de contacto de la marca de accesorios de cocina de silicona llamada Silikomart, con el fin de ofrecerme una colaboración con ellos. Su propuesta era la siguiente: me enviaban unos moldes para probar y a cambio, yo publicaba recetas aquí, que a su vez, serían publicadas en este apartado de su web. Yo encantada, todo lo que sea probar + cocinar + colaborar + blog, me resulta muy complicado decir que no :D

Me preguntó por mis preferencias e hizo un primer envío sorpresa hace unos meses. Ciertamente Silvia se acomodó mucho a mis preferencias, por lo cual estoy totalmente agradecida.

La primera entrega (de 3) que os hago es este molde para cocinar al vapor en el horno. Me encanta. El motivo de la forma del molde no puede ser más original :D Me encanta la cocina al vapor y así me obligo a hacer más pescado al horno, aunque es posible que ponga sólo verduras en próximas veces, ¡haciendo trampa, como siempre! :P

Mi primera aportación a Silikomart, no puede ser más sencilla, se trata de una lubina al vapor con verduras. Os la explico a continuación:

Lubina al vapor con verduras

– 1 Lubina mediana limpia

–  1 calabacín pelado

– 3 zanahorias peladas y cortadas en rodajas

– 2 cebollas peladas y cortadas en gajos

– 0,5 bote de tomate troceado al natural

Pasos:

– Precalentar el horno a 180ºC.

– Preparar la fuente: Cebolla, calabacines, zanahorias y regar con el tomate y un chorrito (muy fino, equivale a una cucharada) de aceite de oliva virgen extra.

– Salpimentar el pescado por los dos lados.

– Poner la lubina encima de la verdura, así lo hice yo:

– Meter al horno 45 minutos.

– Resultado final:

Último paso: COMER :)

Estaba muy buena, no se quedó ninguna parte sin hacer y me encanta poder comer pescado con verduras al vapor. ¡Me encanta la cocina al vapor!

¡Muchas gracias Silikomart!