Piruletas de chocolate “versión infantil”

Hace unos cuantos bastantes lunes os enseñé las piruletas versión adulta que había hecho con los moldes que me había enviado Silikomart. Por aquel entonces, más o menos en la semana que publiqué esas piruletas, empezó una época de estrés y por desgracia, aún teniendo todos los moldes probados con las dos recetas que me pedían, no me ha sido posible publicar :-( bueno, nunca es tarde si la dicha es buena, o eso dicen, ¿no?

Vamos a la versión “piruletas de chocolate para niños”, es decir, con mucho colorín :P Me gustan mucho los sprinkles de colores, sobretodo mirarlos, con estas piruletas me ha pasado exactamente lo mismo, son taaaan monas… Y al fin hice uso de tantas chorradillas que he ido recopilando y que apenas uso…

Además a nivel practicar con la cámara tanto color me vino estupendamente :-)

Como veis, el procedimiento es sencillo: fundir chocolate y echar lo que os apetezca encima. Además en este caso, mezclé algunos sprinkles en el chocolate blanco y quedó muy bonito.

Me doy cuenta que en lo poco que hay escrito ya varios “bonitos” o sinónimos de la palabra, eso me ocurre cuando pongo estas cosas de colores, que la comida me deja de parecer comida, me parecen juguetes jaja.

La verdad es hacer estas piruletas me pareció un juego. Jugar a colorear chocolate.

Además he descubierto un chocolate blanco con trocitos de fresa en el Lidl que es demasiado adictivo (además de bonito de ver)…

Es mejor hincarles el diente a temperatura ambiente, aviso ;-)

Y esta semana espero poder publicar más por aquí, porque mañana ¡no tengo clase! :-D Aunque siempre me hago ilusiones cuando tengo días libres y como quiero hacer tantas cosas no me da tiempo a todo… pero algo es algo. También sigo publicando comida española en inglés aquí, por si os interesa ;-)

¡¡¡¡Que tengáis un buen comienzo de semana!!!!

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Resumen Fiestas 2011 #2 Excursión a Bruselas

Una de las excursiones que hicimos estas Navidades fue a Bruselas. Mi madre tenía una necesidad vital e imperiosa de conocer esta ciudad, ninguno de nosotros entendía muy bien por qué :) pero bueno, decidimos darle el gusto, está a dos horas en tren de aquí y unos gofres navideños no vienen mal (ya, total, entrada en la dinámica del zampar en fiestas…). Bueno, gofres y cómo no, bombones.

Además os diré que la gente que conozco de aquí me confesaron que la gente se cruza a Bélgica a pasar el día y comer, las palabras textuales fueron: “es que en Bélgica se come estupendamente”. Bueno, esa discusión para otro día :P sólo soltaré la píldora siguiente: si en Bélgica se come tan estupendamente, ¿cómo se come en Francia? ;)

Confieso que no tengo fotos de todo lo que vimos. De hecho, nos encontramos con el mercadillo navideño de comida de Bruselas. No eran muchos puestos, pero tenían todo tipo de comidas deliciosas. Vale la pena. Lo sé, es para matarme, pero no tengo ni una sola foto y mirá que probé cosas… (al igual que me ha pasado con los gofres…).

Cómo no, para este viaje yo ya tenía hecho un pequeño checklist, no lo pude cumplir entero, pero me doy por satisfecha.

Había que pasear por la Rue au Beurre / Boterstraat (calle de la mantequilla en francés y flamenco, ¿no es genial?), que es una de las calles que derivan de la Grand Place. Esta calle tiene en su haber las chocolaterías belgas más conocidas. Recuerdo cómo en ese viaje con Alguien tuve un rato sola por allí y me vi todas las chocolaterías de los alrededores de La Grand Place.

Está la archiconocida chocolatería Leonidas (he visto tiendas suyas hasta en Japón):

La lujosa chocolatería J. Dandoy:

Cómo no, Godiva con un hueco privilegiado en plena Grand Place:

Un apunte breve acerca de Godiva. Mi padre siempre ha viajado bastante por trabajo. Pero recuerdo con muchísimo cariño las cajas que traía de Godiva cuando iba a Bélgica. Era pequeña, y cuando veía las cajas doradas con el lazo marrón, siempre pensaba que nos estaba trayendo los mejores bombones del mundo. Me parecía precioso abrir la caja y ver los bombones colocaditos todos, tan bonitos, tan buenísimos… Qué buenos estaban. Qué recuerdo tan bonito el momento de deshacer el lazo de la caja dorada de Godiva que traía mi padre.

Pero ya tenía claro que quería comprar chocolate en dos sitios específicos. ¿Cuáles?

Ahí es donde hace casi 4 años me compré exactamente la misma caja metálica que habéis visto al principio de la entrada.

Cuando estuve allí la vez anterior era el local menos masificado y con oferta más distinta de los de alrededor. Más pequeño, más familiar. Esta vez hasta me atreví a pedir permiso para hacer fotos dentro:

Estantes a un lado

Expositores al otro lado

Trufas y bombones

Y tabletas de chocolate a las que mi hermana mediana no se pudo resistir

La vez anterior que estuve compré bombones también. Pero lo que me encantó realmente fue la caja de trufas. Estaban todas deliciosas. No aptas para comer de una sentada, eso por supuesto. Me dosificaba, como mucho una por día y mi hermana mediana igual. Elegíamos cuidadosamente cuál comernos cada día, sabíamos cuál nos gustaba más a cada una y nos respetábamos las opciones ;) Esta vez, como vino ella, se llevó una también. Me resultó algo así como viajar en el tiempo, mismo sitio, misma disposición, mismos productos, pero una situación personal muy distinta y compañía muy querida también. Revivir recuerdos de una forma distinta a la vez anterior.

En cuanto a los sabores de las trufas, trataré de ir recordándolos y ponerlos en esta entrada o en twitter.

La segunda tienda de chocolates es de una marca de chocolates que también me trae muy buenos recuerdos. Así que cual abuela os contaré la historia: Allá por 2002, en 2º de carrera conocí a 3 chicas muy especiales. Nos llevábamos estupendamente (y así sigue siendo, 2011 – 2002 = 9 años, increíble, pero cierto). El primer trabajo en equipo en el que nos pusimos juntas fue en una asignatura con un profesor a cargo que le encantaba poner plazos bien justitos a trabajos de longitud bíblica. Para la primera entrega de prácticas acabamos durmiendo en casa de una de ellas, y resultó que su madre acababa de estar en un congreso en Bruselas y nos ofreció las mini chocolatinas que había traído de recuerdo:

Era una caja con todas las variedades. Pero yo me enamoré de este sabor, chocolate negro con té earl grey. El té es en hoja y le da un toque crujiente maravilloso. Casi olvido contar que acabamos con todas las chocolatinas que la madre de nuestra amiga nos ofreció tan cortésmente. La historia no acaba aquí, y es que olvidé la marca de estas chocolatinas hasta poco después de mudarme aquí. Estaba echando un ojo en una tienda de cosas de casa y comidas y vi barras de chocolate como las de la foto siguiente (aunque sólo vi la de speculoos (llamadas speculaas aquí):

Tenía que probar el sabor chocolate con speculaas, claro. Según vi el dibujo del logo, recordé que esa era la marca. Volví a la tienda a mirar más sabores, pero tenían muy poquita variedad. Así que era otra misión encontrar esta tienda cuando y coger las chocolatinas de té. Bueno, ya de paso me llevé una barrita de chocolate con caramel salé. Ah, también vi los sobrecitos de chocolate instantáneo de sabores y no pude resistirme…

Sabores: caramelo, avellana, canela y cacao puro

La verdad es que la marca es muy asequible de precio. Las mini chocolatinas de té estaban a 0,35€, vendían varios sabores sueltos. Había cajitas también, pero sólo quería de sabor a té y las variedades de speculoos y  caramel salé tampoco las tenían en mini chocolatinas.

Por supuesto el que la marca se llame Café – Tasse implica que venden café también tanto para hacer en casa como para tomar allí. No pude probarlo. Fui a otro sitio a tomar café.

Ya, por último, ahora que hablamos de chocolates belgas, tengo una amiga belga suelta por China ahora mismo que conocí también estudiando la carrera. Cuando nos quería endulzar la vida y tener algún detalle belga, siempre nos compraba tabletas de chocolate de Côte d’Or, ensalzando los chocolates belgas. Y por cierto, también mencionaba bastante la chocolatería Leonidas. Ahora veo Côte d’Or en el supermercado constantemente y me acuerdo mucho de ella.

Un lado de La Grand Place

Y ahí acaba mi crónica chocolatera de Bruselas. Espero que os haya gustado. ¿Alguien ha probado las trufas de Elisabeth? ¿Alguien tiene alguna chocolatería belga predilecta?

P.S.: Estoy por dejar el viernes de descanso porque os he colado dos entradas kilométricas esta semana ;) ¡Gracias a quien haya llegado a leer hasta aquí!

Los muffins cerveceros más pacientes del mundo

Fijaos si son pacientes que los tenía fichados desde 2006, desde que mi querida Deb de Smitten Kitchen los publicó. El color del chocolate de estos bizcochos me extasiaba. Durante esos años he ido viendo cómo muchos blogs han descubierto el “stout cake”, nombre que me cuesta traducir porque me gusta la palabra stout y no tanto decir  cerveza negra, pero bueno. El chocolate combina perfectamente con la cerveza negra. Llevo años oyéndolo. Pero hace poco, lo he confirmado. Un gran invento este.

Lo más sorprendente es que a Alguien le han gustado. Mucho. De verdad que me cuesta creerlo. No le gustan las cosas chocolateadas. Sólo los lindor y el chocolate a la taza (curioso, ¿no?). Y ahora el chocolate stout cake. Dice que es que no empalagan, que no parece que se te salga el azúcar por las orejas al tomarlos (lo comparó con los brownies). A mí también me han gustado mucho, por cierto. Quedan perfectamente húmedos por dentro, deliciosos. No puedo remediarlo, como con el brownie, tengo que coger la leche fresquita para acompañar. Dicen que con un poco de nata montada están deliciosos. Puede ser, pero no sé si quiero probar. La leche, los bizcochos chocolatosos y yo, formamos un triángulo amoroso difícil de destruir. Dejadme, sé que estoy fatal. Pero hacedme el favor de probarlos.

Os dejo la receta traducida, porque así ya tengo los apuntes por aquí, pero son las exactas indicaciones que da Deb.

Chocolate Stout Cake

Ingredientes

1 cup de cerveza negra (yo usé Guinness)
1 cup de mantequilla sin sal
3/4 cup de cacao en polvo (sin azúcar)
2 cups de harina
2 cups azúcar
1 1/2 teaspoons gaseosa / bicarbonato sódico para hornear
3/4 teaspoon sal
2 huevos grandes
2/3 cup crema agria / sour cream

Pasos:

0. Precalentar el horno a 180ºC.

1. En un cazo a fuego medio, llevar a ebullición suave la cerveza con la mantequilla y añadir cacao hasta que quede una mezcla suave. Retirar del fuego y dejar enfriar un poco.

2. En otro bol (grande) mezclar bien el resto de ingredientes secos.

3. En otro bol distinto (lo sé, son muchos pero vale la pena) se baten con la batidora eléctrica los huevos y la crema agria. Se añade el cazo del paso 1 y se remueve sin excederse, sólo hasta que esté todo mezclado.

4. Añadir esta mezcla a la de los ingredientes secos hasta que esté todo perfectamente mezclado.

5. Poner en los moldes, en mi caso de muffins y cocer al horno.

6. Los tuve unos 15 – 20 minutos aproximadamente. Ya sabéis, no están hechos hasta que la punta de un cuchillo / tenedor / palillo no sale limpia al clavarla en el muffin.

7. Una vez listos, se dejan enfriar en una rejilla y luego ¡¡ya están listos para tomar!!

¿Quién quiere uno?

Regalitos Gastronómicos #12

Hacía tiempo que no publicaba en esta categoría, y es que esta categoría sólo tiene vida si otros me traen cositas de regalo ;)

Allá por junio (de verdad, es que creo que fue ayer…), mis amigas fueron a Londres a pasar unos días y se acordaron de mí al entrar en esta tienda, todas salieron con un bote debajo del brazo y otro para mí. Hasta julio no vi este regalo, cenando con ellas.

Vosotros no habéis visto este regalo antes ya que, por entonces, mi ordenador andaba mal y mi vida era hiperacelerada, así que nunca os pude enseñar este bote de chocolate instantáneo con aroma a la canela que me trajeron y tanta ilusión me hizo.

El bote ha viajado en una caja de mudanza y hace unas semanas, lo saqué. Me volví a ilusionar al sacarlo de la caja, fue como si me lo acabasen de regalar otra vez, me vino un recuerdo muy especial de ellas desde la distancia.

Este chocolate, además, es de una franquicia de tés que descubrí en York hace unos años, de la cual me enamoré, se llama Whittard of Chelsea. No os imagináis lo preciosas que son estas tiendas a pesar de ser franquicia, las tacitas que tienen, los sabores de té… Sé de algunos y algunas que os encantaría ;) Además, me he metido en su web y casi me da un pasmo con la de cosas bonitas que tienen allí.

Aquí podéis ver más de cerca cómo es una cucharada de este chocolate antes de mezclar con la leche calentita :)

GRACIAS Tam y Carla, mis amigas.

¡Feliz Pascua! on behalf of…

Hola a todos. Somos unos pollos holandeses convertidos en bombones y venimos a este blog enviados por Alguien. Alguien y Ana nos han pedido que os felicitemos las Pascuas mientras ellos se dedican a hacer ruta gastronómica por Madrid.

¡Oh, nooooo! Ana nos ha descubierto y nos ha pegado un mordisco… No sabemos cuánto tiempo más podremos dar noticias…

Sólo decir que… Ana se ha vuelto loca con los motivos de Pascua… Nosotros sólo somos el comienzo…

Volviendo despaciiiito…

Hola de nuevo. Vuelvo a mi entrada del lunes tempranero. Y espero ir retomando el ritmo, poco a poco. No es que haya estado enferma ni nada, sino que de repente me he vuelto “soltera temporal”. Esto quiere decir que Alguien va a estar unos meses fuera, y por tanto, ha dejado de “darme la vida” para muchas cosas. Sigo haciendo fotos a lo que como, con la esperanza de irlo subiendo a flickr y publicando cuando pueda. Aunque ahora mis comidas son mucha (más) ensalada de bolsa y mucho take away, pero bueno.

En cuanto a la foto, su razón es que ya casi estamos en pascua, algo que en España apenas se celebra como en muchos lugares del mundo, con huevos, conejitos, etc. El destino de Alguien, casualidades de la vida (porque justo celebramos allí los reyes este año), es Holanda, y allí sí que lo celebran de aquella manera, a mi parecer mucho más bonita que la cuaresma ;)

Así que, cómo no, estoy viajando de manera frecuente a los Países Bajos, por lo que, en la última visita hice una visita al súper más común de allí, Albert Heijn, fue cuando vi huevos de chocolate de muchíiiiisimos sabores. Finalmente me decidí por los que veis en la foto. De izquierda a derecha: blanco, capucchino (de los cuales Akane ya se ha pedido uno ;)), crunch y… ¡aguacate! noooo, eso era lo que yo pensaba, fascinada, cuando compré esa bolsita… pero no, el nombre se debe a que allí es típica una bebida llamada Advocaat, toma ya. Así cuando lo probé no me sabía a aguacate para nada xD De hecho, se asimila más al Creme Egg británico, qué gracia que hayan homónimos de la misma chocolatina por países. Y por cierto, aguacate en flamenco /holandés es exactamente igual que en inglés…

De estos huevos dieron buena cuenta en la oficina ;) Ya sabéis, el azúcar hay que repartirlo, como la felicidad :D

Y también probé, esto allí, la crema catalana de una de mis marcas de comida favorita… Bonne Maman. Estaba buenísima, y por supuesto, he reciclado los recipientes, ¡qué bonitos son!

Ya lo último, y os quiero pedir disculpas porque apenas me ha dado tiempo a comentar vuestros blogs :( de hecho, no he leido desde mi reader para no olvidar las entradas pendientes de comentar… aunque me temo que son demasiadas al no haberlo llevado al día.

Y como siempre ¡que sea leve el lunes!

Un favorito – ¿Por qué le llamarán así?

Una posible adaptación de su nombre orginal sería la galleta del millonetis. Se llama Millionaire’s Shortbread, pero de verdad que no comprendo la razón del nombre (ni siquiera lo explica el libro ni la wikipedia).

Esta galleta es una versión casera del Twix, mi chocolatina favorita. La primera vez que hice esta receta fue en Inglaterra, estando de Erasmus. Lo saqué de mi libro favorito (que no es el de Martha ;) aunque últimamente lo parezca, jaja), “Just like Mother used to Make”. Además recuerdo que una de mis compañeras de piso (tenía 2 y un chico inglés loco, loco) que era de la Inglaterra más profunda casi lloró al ver este “shortbread” (el símil aquí sería galleta de mantequilla, pero creo que es un concepto más británico de galleta con sabor a mantequilla) y me pedía permiso para cogerme trozos en mitad de la noche.

La verdad es que está muy bueno, pero claro… Esta sí que es una receta a dosificar mucho en el tiempo. Trato de hacer esta receta sólo cuando tengo invitados, ¿qué sería de mí si no? jeje

Menos mal que hay recetas que siempre salen bien (después del último fiasco). Esta es una de ellas. También muy fácil de hacer, diría que peligrosamente fácil…

Y terriblemente adictiva… fresquitos es que ¡no puedes dejar de pegarles bocados!

Ahora la receta:

Millionare’s Shortbread

Ingredientes:

Para el shortbread

– 125 gr de mantequilla (mejor si es salada)

– 50 gr de azúcar

– 175 gr de harina

Para la cobertura y el toffee

– 125 gr de mantequilla

– 100 gr de azúcar

– 2 cucharadas soperas (tbsp) de sirope dorado

– 200 gr de leche condensada (toma-ya…)

– 200 gr de chocolate con leche

Pasos:

Para el shortbread

0. Precalentar  el horno a 150ºC
1. Mezclar con las manos todos los ingredientes, como si de plastilina se tratara hasta que se forme una masa fuerte, densa. No se debe de añadir ningún líquido.
2. Una vez esté la masa, extenderla en la base del molde que se vaya a usar.
3. Hornear unos 20 minutos y dejar que enfríe.
Para la cobertura y el toffee

1. Calentar la mantequilla y el azúcar en una cazuela.
2. Cuando el caramelo esté disuelto, añadir la leche condensada y el sirope.
3. Llevar esta mezcla a ebullición y entonces bajar el fuego y dejarlo cocer sin parar de remover hasta que espese y tenga un color tostado – toffee (3-4′)
4. A continuación, echar esta mezcla encima de la galleta ya horneada anteriormente.
5. Derretir el chocolate con 4 cucharadas (tbsp) de agua (un poco más tampoco pasa nada), y echar encima de la mezcla de toffee, extender con una espátula.

Y hala, se deja enfriar primero a temperatura ambiente y después, en la nevera. Se suele cortar en cuadraditos. Y por lo visto dura una semana en la nevera, a ver si llega ;)

NYC botín: los clásicos

Esta es la última entrada de compras del viaje. Lo juro.

En esta van los clásicos, que significa que son las compras básicas obligadas cada vez que voy por allí o alguien de mi familia. Son las siguientes:

1. Chocolatinas Hershey’s de tabletas y kisses

Estas chocolatinas tienen “una historia” en mi familia. Cuando yo era muy pequeña, nos mudamos a vivir allí 3 años y medio. Estas chocolatinas siempre estaban en casa. Y cuando nos volvimos, siempre que mi padre viajaba hacia allí, siempre traía una bolsa de cada consigo. Y así he hecho yo las dos veces que he estado. Me hace ilusión.

Para saber más de los kisses, pinchad aquí, o más de los hershey’s, aquí. Decir que mi variedad favorita de Hershey’s es Krackel y mr. Goodbar (en este orden).

2. Mac & Cheese (el preparado)

Es una anécdota similar a la de los chocolates. Los mac&cheese son una comida muy habitual allí como guarnición de platos. A mí que me encanta el queso, hace que sea uno de mis grandes favoritos como “side dish” allí :) En este viaje también me llamó la atención que ponen también aguacate en rodajas como guarnición.

Como digo, creo que es mi última entrada de comida en Nueva York.

Ojalá vuelva pronto-ojalá vuelva pronto-ojalá vuelva pronto-ojalá vuelva pronto-ojalá vuelva pronto-ojalá vuelva pronto-ojalá vuelva pronto-ojalá vuelva pronto-ojalá vuelva pronto-ojalá vuelva pronto-ojalá vuelva pronto-ojalá vuelva pronto-ojalá vuelva pronto-…

:)

P.S.: Voy a tratar de poner otras entradas no culinarias en mi “Vida a Tiempo Completo”. Os aviso si lo hago.

NYC Botín: Chorradas comestibles

Y ya empiezo, no puedo más… y aún tengo otro paquete en camino que no habéis visto en mi flickr (menos mal :P)  jeje

Y el Óscar a las chorradas comestibles es para… (redoble de tambores)

¡¡¡¡¡¡¡¡M&M’s de coco!!!!!!!! Qué monada, qué sabor más original pensé cuando los vi, además estaban recién sacados al mercado. Compré una bolsita y todavía no me he atrevido a abrirlo… me da una mezcla de pena, miedo a que luego se acaben, que sean más bonitos que ricos… Ya os contaré y ya por fin la he abierto… ¡están bastante buenos! Pensaba que quizá no era chocolate si no una masa blanquecina emulando al coco, pero no, es chocolate con aroma y es un sabor muy agradable :D Y efectivamente, en la bolsa sólo hay 3 colores: verde, blanco y marrón.

Además de sabor a coco, cuando compré esta bolsa había ¡sabor a mantequilla de cacahuete!  La verdad es que como no soy muy fan de esta última, me abstuve de comprar ese paquete también.

Siguiente:

¡¡¡Chicles de mojito y piña colada!!! ¿A quién se le ocurrirán estos sabores? Con estos chicles me pasa igual que con los M&M’s… Todavía no me he visto capaz de probarlos Ya he probado el de mojito, y como decía en los comentarios: el sabor se queda algo “indefinido”, sabe un poco a menta, y algo más pero no reconozco ningún sabor claramente. No obstante, he regalado un paquete a mi hermana y me ha dicho que “ha triunfado”, así que mi gusto es discutible jeje. El de piña colada, como informa Paloma en los comentarios, parece que es bastante sorprendente el sabor, yo todavía no lo he probado.

Durante el viaje compré otros sabores: arándanos con granada y melón con papaya. Muy buenos ambos.

Por último, el salado, o más bien, el picante:

Guisantes secos con wasabi :D

Me encantan, la verdad es que me los compré allí como quien se compra unas patatas fritas para matar el hambre… Ya las había probado en España e incluso comprado. ¿Y vosotros? Aquí en Madrid los compré en el súpermercado chino de Plza España, algo caros y no tan ricos, pero bueno…

Y así me despido. Soy consciente de que la entrada es breve, pero habrá más próximamente.

¿Qué chorrada comestible os ha gustado más?