Cake de té

Hay cosas que parece ser que solo me gustan a mí. Las alcachofas, el brocoli, las coles de bruselas, la coliflor, la calabaza, las aceitunas… el chocolate… y las frutas escarchadas. A ver, esto es el contexto de mi casa y familia. Alguien desmerece todos estos ingredientes. Mi madre es la única que no hace ascos a nada. Mi padre creo que se queda con el primero y los dos últimos y mis hermanas dudan.

Vamos, que el día que hice este bizcocho, me di cuenta de que me lo tendría que comer yo sola.

Seamos justos. Mi hermana y Alguien lo probaron. Mi hermana decía que le gustaba mucho lo que era el bizcocho, pero que si se podía dejar las frutas escarchadas… Alguien me dijo que tampoco le apasionaba.

Y sin embargo, a mí me parece que es uno de los bizcochos más ricos que he hecho. Hala, enterito para mí.

Ahora debo confesar que las frutas escarchadas me han empezado a gustar este año. ¡Sorpresaaa! Fue porque estuve haciendo roscones por encargo y compre muchas frutas escarchadas, descubrí que la gran mayoría es pera teñida, pero me encantó el albaricoque y la calabaza… Y las guindas y y… Vamos, que ahora los roscones sin frutas me parecen una lástima. Cómo cambia una a lo largo de los años. Qué será lo próximo.

Receta de cake de té

Del libro “Just like mother used to make”

Ingredientes

250 ml de té enfriado, colado en caso de que uséis hojas en vez de bolsas de té (usé té negro, la variedad “traditional english breakfast”)

250 gr de frutas deshidratadas (yo usé confitadas porque tenía muchas sobras de roscón, también hablaba de nueces, que tampoco quise poner)

250 gr de harina (en la receta original pide harina self-rising que es la harina que va con la levadura ya incluida)

1 sobre de levadura

125 gr de azúcar moreno (mejor aún si es mascabado)

1 huevo grande

Solo se necesita mantequilla para engrasar el molde

Pasos

0. Importante: El autor dice que es muy importante remojar las frutas en el té. La forma tradicional era dejarlas toda la noche. Los modernos hierven el té, quitan la bolsa, echan las frutas y dejan enfriar todo durante un par de horas. Yo seguí el consejo de los modernos (aunque siendo frutas confitadas tampoco necesitan muchísima humedad).

0. Precalentar el horno a 180ºC

1. Batir la harina, azúcar y huevo con la mezcla de té.

2. Echar la mezcla en el molde (a poder ser de plumcake).

3. Cocerlo en el horno durante 1 hora.

4. Bajar la temperatura del horno a 150ºC y dejar otros 30 minutos.

5. Sacar del horno y dejar enfriar bien. Incluso dejarle reposar tapado unas horas antes de comer porque coge humedad con el reposo.

Con mantequilla untada y un té con leche al lado… es glorioso.

A ver si pruebo a hacerlo con otras variedades de té, tengo especialmente ganas con earl grey.

Bueno ya estamos a jueves, ¡vaya semana más rápida!

P.S.: He puesto en el margen lateral derecho el enlace a mi tumblr. Lo que publico ahí esta más relacionado con la escuela y el margen que me dan para que se me vaya la olla… Aunque procuro que mucho tenga que ver con comida, claro.

Sorpresa 1: Barcelona

Camino de Barcelona, donde haríamos una parada breve para seguir conduciendo hasta Montpellier, Alguien recibió una llamada y como iba él conduciendo, contesté yo. Un chico* con acento de algún sitio, entre Canarias y Andalucía, me dijo:

Chico: Hola, ¿podría hablar con Alguien?

Ana: Lo siento, está conduciendo, ¿te puedo ayudar?

Chico: Llamaba del hotel, era para confirmar la llegada.

Ana: Hm… Oye, Alguien, que llaman ¿del hotel?

Alguien: Di que luego llamo yo, luego llamo yooooo.

Colgué, le miré y le dije: ¿VAMOS A DORMIR EN BARCELONA? :-D

Alguien: No, Ana, no. ¿Pero no has visto que tenemos la reserva en Montpellier para esta noche? Ana, esta vez no hay sorpresas.

Ana: Pero hablaba castellano con acento español, no francés…

Alguien: Que no te inventes historias, Ana, que no, que dormimos en Montpellier.

Ana: Bueno, po’ vale.

Casi pillo a Alguien. Sí, sí que dormíamos en Barcelona. A pesar de la casi pillada el pobre se las ingenió para llevarme al punto de inicio: es decir, la ignorancia pura.

Y sí, Alguien había orquestado una gran sorpresa (cada vez que lo recuerdo, ¡alucino de nuevo!). Se había puesto en contacto con Carlos de nomás-demamá y juntos se habían coordinado para ese día conocernos. Ya de paso nos invitó a una barbacoa en su ático, que por si no lo habéis apreciado en sus videos, tiene una vistas de impresión. Además Carlos me dio vía libre para que me hartase a hacer fotos ese día.

Una tarde noche genial. La gente que fue a la fiesta era realmente maja, lo pasé muy pero muy bien. Para colmo, Carlos resulta si cabe ser aún más simpático y buena gente en persona. ¿Tendré que conocer a todo el mundo a través de blogs?

Fue tal la sorpresa que ocurrió un fenómeno que no había experimentado antes: Me quedé sin palabras. No sabía de qué hablar con Carlos, como si no tuviésemos temas en común, como si no me hubiese licenciado en una carrera que va de conocer personas, como si no hubiera dedicado otros tantos años a entrevistas casi a diario. Pues sí, menos mal que lo de hablar es bidirecctional, y por suerte la otra parte no estaba tan aturdida como yo.

Carlos, gracias por ser tan MAJO. Gracias por la parte de la sorpresa de la que te encargaste. Ha sido un placer desvirtualizarte a ti, a Adrià y a Marc. Y a María y a Juanma, y tanta otra gente simpática que se puso a hablar con nosotros sin conocernos de nada.

A Alguien ya no sé qué más le puedo decir. Mi existencia sería muy triste sin que tú estuvieses en ella.

Al día siguiente desperté en Barcelona. Di un paseo con Guzmán mientras Alguien seguía durmiendo a pierna suelta. Ver las ciudades a las 7:30 am tiene su encanto.

La noche anterior nos despedimos de Carlos para quedar a desayunar al día siguiente. Carlos y yo pedimos huevos benedictine y Alguien con espinacas. Los 3 hemos coincidido en que la rodaja de kiwi y la naranja que ponían en los platos era pura memez. Por lo demás, el desayuno, estaba muy bueno. Así da gusto empezar el día.

Y en seguida va la sorpresa 2.

(*) El chico de la llamada era Carlos, que se quedó pillado cuando vio que no era Alguien quien contestaba al teléfono ;-)

P.S.: He roto con una de mis reglas de hace tiempo y he decidido poner una foto algo borrosa en la que salgo yo. Este año he decidido que me tengo que ir quitando un poco la vergüenza.

Invito a té con bizcocho por las molestias

¿Tengo excusa? Sí la tengo, pero debo de poner remedio. Espero que la situación de mi manejo del tiempo cambie a partir de esta semana. Desde que empecé el curso mi vida ha sido una locura: acostarme a diario a las tantas pegándome con los programas de edición de imagen, muchas entregas en un plazo de una semana, muchos cambios y muchas cosas que mantener: la vida pre-curso al mismo nivel (blogs, casa, amigos, comidas, tiempo libre…). Y le sumamos todas las cosas / proyectos personales que quiero hacer. Como bien me dijo mi amiga Paloma (es muy sabia ella): Ana, todo no se puede tener. Así que, tengo que sacrificar, priorizar, ordenar las ideas y ejecutar. Ya he empezado con los sacrificios, a ver si van surtiendo efecto.

Esta semana tenía vacaciones, y justo el sábado empecé a moquear… El lunes estaba hecha una pena (se acabó mi excursión a Amsterdam…). Así que varios días bastante poco aprovechados… una pena, la verdad. Bueno, yo no pierdo la esperanza de sobrevivir a este curso. Ya iré a Amsterdam y en cualquier caso, ya estoy prácticamente bien (aunque ayer vino un compañero a hacer un trabajo conmigo y ahora es él quien está enfermo…).

Un impostor muy majo y curioso ;-)

Total, que a pesar de estar mala, tenía ganas de hacer comida. Muchas. Lo echaba de menos y más después de los sandwiches penosos que come todo el mundo en la escuela. Yo estoy intentando aguantar las mañanas a base de tés y a partir de la semana siguiente, de sopas de sobre. No siempre lo consigo. Ser creativo consume jajajaja. La cuestión es que cuando me llevo tupper de comida de verdad la gente me mira un poco raro…

Como decía, esta semana quería cocinar muchas cosas, de momento estoy cumpliendo el objetivo ;-) Una de ellas era un bizcocho que leí en mi libro de cocina favorito: bizcocho de chirivía y alcaravea. La alcaravea es una especia que tenía en la despensa desde hace años, cuando leí a Garbancita la famosa confusión traductora del Lidl. La olí, la eché en alguna receta, pero poco más y se vino en la mudanza hasta Holanda. La chirivía siempre me ha producido mucha curiosidad, creo que nunca he visto a mi madre usarla, y siempre anda suelta en los supermercados en algún rincón.

Por lo que, la combinación chirivía – alcaravea me llevaba semanas rondando la cabeza, sobretodo desde que vi unas chirivías bien lozanas en la tienda eko-hippie. Desde entonces, la obsesión por probar esta combinación era imparable.

¿El resultado? Interesante. A mí me gusta, pero estoy deseando repetir la receta y cambiar la alcaravea por anís (y creo que un toque de naranja rallada le iría de miedo también), creo que va a tener un sabor infinitamente más bueno. Creo que también la alcaravea despista, es un sabor al que no estamos acostumbrados. Por lo demás, la textura del bizcocho es deliciosa, húmeda, buenísima. Me encanta todas las nueces que lleva y el sabor de la chirivía es bastante suave y agradable.

Un buen té para este bizcocho y un amigo o amiga con ganas de probar sabores nuevos creo que es la combinación perfecta.

Receta de bizcocho de chirivía y alcaravea

Del libro Just like mother used to make

Ingredientes

– 125 gr de mantequilla (blanda, a temperatura ambiente)

– 250 gr de harina

– Medio sobre de levadura y una cucharadita de gaseosa (o un sobre entero de levadura, yo es que me he hecho una pija)

– 1 / 2 cucharadita de moca de sal

– 1 cucharadita de alcaravea -> Yo si fuera vosotros, a menos que os guste mucho experimentar / o seáis unos enamorados de esta especia, probaría con anís en polvo o en semillas, por qué no.

– 250 gr de chirivía rallada (… como unas dos chirivías)

– 125 gr de nueces picadas (no mucho, yo únicamente las dividí en 3 partes)

– 125 gr de azúcar

– 2 huevos

– 2 cucharadas de aceite de oliva (la receta pedía aceite de nuez…)

Pasos

0. Precalentar el horno a 180ºC

1. Juntar la harina, las semillas de alcaravea  (o anís, mejor), chirivía y nueces.

2. Batir la mantequilla y el azúcar hasta que resulte una mezcla esponjosa.

3. Añadir los huevos, uno a uno, a la mezcla de la mantequilla.

4. Juntar ambas mezclas, una vez estén homogéneas, echar las dos cucharadas de aceite (yo solo eché 1) para que la mezcla esté más manejable.

5. Echar en un molde estilo “plum-cake” previamente engrasado.

6. Hornear durante al menos 1 hora. Yo creo que lo tuve 30 minutos más tapado con aluminio hasta que salió el palillo limpio del centro del bizcocho.

7. Dejar que enfríe y servir.

¡Espero que os haya gustado!

Voy a preparar más entradas para la semana que viene, no quiero ausentarme, echo de menos teclear por aquí y por aquí también…

¡Buen fin de semana!

Manías, Cambios, muffins y dolores de cabeza

Llevo desde la semana pasada queriendo publicar.

También llevo unas semanas un poco… no sé cómo expresar, quizás la palabra es dispersa o quizás “tocada”. Previsiblemente va a haber muchos cambios en mi vida. Pensé que sería fácil porque ya había decidido, pero aunque ya había puesto el pie en el precipicio, justo cuando tengo el vacío ante mí no me atrevo a tirarme de cabeza. Bueno, sí me atrevo, pero lo hago con algo de miedo, miedo a la incertidumbre, al desconocimiento de si el vacío me gustará tanto como siento o si será un craso error. Tirándome al vacío me juego muchas cosas. No sé qué es mejor. No sé qué consecuencias tendrá. Pero algo, entre todas las dudas o el miedo o la pereza o todo lo que sea que me embarga estos días me dice que no se me ocurra no tirarme.

Así que estoy en ello, calentando motores, respirando hondo, y preparándome para lo que sea que vaya a venir.

Por lo que, disculpadme, estas sensaciones me hacen algo distinta a lo habitual, me hacen que tenga una cara de cierta preocupación y de completa confusión. Parece que te obliga a replantearte tu vida cada 5 minutos. Bueno, a día de hoy cada 60 minutos, vamos mejorando. Es decir, que con tanto en la cabeza, cada vez que me ponía a escribir en mi cabeza cortocircuitaba algo.

No sé si se ha entendido algo de todo lo que acabo de poner en los párrafos anteriores, pero desde luego yo me he liberado un poco de tanto signo de interrogación rondando por mi mente.

Como estoy como estoy, hoy os enseño unos muffins que hice hace un par de semanas. Había arándanos de oferta en el supermercado y siempre estoy dando vuelta a con qué usar el buttermilk que aquí venden de forma habitual. Ya que hacía mucho que no hacía muffins, además todavía me quedaban unos moldes de magdalenas de Japón para usar, así que, me lancé a probar esta receta. Modifiqué un poco la receta original, básicamente quité las especias y el muesli y añadí arándanos frescos a la masa. Además coroné cada molde con 2 ó 3 arándanos. Me encanta cómo cambia esta fruta con el calor. Si la muerdes fresca es blanca por dentro, sin embargo, si la pasas por el calor, empieza a teñirse de ese color primero morado y finalmente azul. Me encantan los colores naturales. El azul es un color que pocas veces se logra con comida, por ello me suele producir rechazo cuando lo veo porque suele ser artificial. Sin embargo, el color que queda al hacer estos muffins es estupendo. No me digáis que no es genial ver cómo han explosionado tras pasar por el horno.

Además, me salió ese chorrito de líquido azul al borde del muffin al hornear. Ese churrillo de color que está ahora tan de moda, esa gotilla que cae de los bordes de las jarras o de los barquillos de los helados. Esta tan de moda que parece que la gente sirve mal la comida a propósito para que se caiga esa gota y salga en la foto. Esa gota que también hay quien la provoca con un cuenta gotas para luego hacerle fotos (algo que me hace pestañear muy rápido cuando lo veo (es decir, que me pone un poco nerviosa), por la incredulidad de no entender para qué alguien quiere provocar un elemento natural de forma completamente artificial, by the way. Si no te gotea la jarra, pues ya está, si no se te sale el jugo por los bordes, tampoco pasa nada, la comida suele ser bonita en cualquier caso). Pues la gota o el chorro de juguito de arándanos me salió natural, sin cuentagotas, sin chorradas. Me hizo gracia verlo y os lo quise enseñar.

Yo estaba pensando en congelarlos, pero duraron muy poco, no me dio tiempo.

Por cierto, retomando el tema de los cambios, he decidido que ya es hora de renovar un poco el aspecto de este blog, dentro de poco, quizá en unas horas o quizá en unos días, la plantilla cambiará a una un poquito más nueva, más limpia, más evolucionada. Espero que os guste.

Última lata de calabaza de la temporada 2011-2012

Ya lo sé. Llevo desde la feria indonesia deseando escribir otra vez aquí, pero parece mentira que una esté “sin trabajar”. Siempre me pasa igual, mi tiempo libre nunca está libre, aunque en el fondo me gusta, porque significa que no me aburro nunca :) Qué bonito es disfrutar de las cosas que te gustan.

Espero que os hagáis una idea de las ganas que tenía de publicar cuando os cuente que el otro día soñé con publicar una entrada vintage que casi había olvidado. A ver si lo hago, porque me haría ilusión contar ese recuerdo.

Hoy también va de recuerdos. Con estos muffins gasté una de las compras más preciadas de cuando estuve en Japón en 2008 (parece que no, pero jo*** cómo pasa el tiempo, mierda). Sigo con mi máxima de que las cosas que se compran no están para tenerlas guardadas y no usarlas por pena, y así ocurrió con estos moldes de muffins que me compré en el todo a 100 yenes. Me encantan. Y los he disfrutado mucho, varias veces (compré varios paquetes, cómo no).

Como eran los moldes japoneses, no pude evitar mirar atrás y recuperar la obsesión por aquellos muffins tan especiales que comí de calabaza cuando estuve allí. Como comentaba en la entrada antes mencionada, pensé que a lo mejor la textura de aquellos muffins que probé en Japón quizá se debiese a que eran de harina de arroz, ¿quizás glutinoso? Ahora que los he hecho, un poco a modo de experimento, he llegado a la conclusión de que los muffins que están en mi memoria debieron de hacerse al vapor. Bueno, ya será otra vez.

Así que, esta vez he probado a hacer estos muffins incorporando harina de arroz de dos tipos: glutinoso e integral. He tenido que combinar en este caso con harina de trigo integral, por miedo a que quizás no funcionara bien sola con levadura.

El resultado ha sido interesante: Me ha gustado, pero tenían una textura especial, algo terrosa, no sé muy bien cómo explicarlo. La pega es que no sé si esa terrosidad se debe al arroz integral o al glutinoso. Seguiré experimentando. Con todo y con eso, estaban buenos, con la humedad justa por dentro y muy ricos acompañando un té especiado.

Además me parecen muy fotogénicos ellos.

Más cosas os quiero contar. Mañana por la noche mi hermana pequeña estará aquí 10 días. 3 con nosotros y 7 de canguro (del perro, del perro…). El perro tiene canguro porque el domingo nos vamos a Madrid una semana. Confieso sin ningún pudor que tengo ganas de ir. Tengo ganas de estar con mi familia, mis amigos, de dar paseos por mi barrio, de ir a Mallorca, de comer por ahí, de tomar alguna que otra caña con limón, de ver gente sonriendo porque sí, de ver el edificio de Correos (aunque no me guste la función actual…), Cibeles, Sol, Callao, Plaza de España, El Retiro. Qué ganas de ver mi parque favorito.

Muffins de Calabaza con harina de trigo integral

Ingredientes

1 cup = 170 gr Harina de arroz integral

1 cup = 170 gr Harina de trigo integral

1/2 cup = 50 gr de Harina de arroz glutinoso (creo que se puede omitir esta harina y sustituir por cualquiera de las anteriores ya que a lo mejor es la responsable de la terrosidad…)

1 pizca de sal

1 sobre de levadura

 3/4 cup = 160 gr de azúcar moreno

16 gr de azúcar vainillado (2 sobres)

3/4 cup = 165 gr Calabaza asada triturada

 210 gr = 8 cucharadas soperas de yogur griego

3 huevos

6 cucharadas = aprox 120 gr de mantequilla

Opcional: Pipas de calabaza para decorar la superfície

Pasos

0. Precalentar a 180º el horno

1. Mezclar los ingredientes secos (menos los azúcares) en un bol.

2. En otro bol, mezclar la mantequilla con los azúcares

3. Una vez estén bien mezclados, echar los huevos, uno a uno y seguir mezclando bien

4. Incorporar la calabaza y el yogur a la mezcla

5. Una vez la mezcla de ingredientes húmedos está hecha: ir incorporando la mezcla de ingredientes secos poco a poco. Es importante no mezclar en exceso, solamente hasta que esté incorporada la mezcla de harinas.

6. Echar a unos moldes de muffins, a una altura de 3/4 está bien. Poner pipas de calabaza por encima para adornar.

7. Hornear los muffins unos 15 minutos, o hasta que al probar a pinchar un palillo en la masa salga limpio.

8. Dejar enfriar antes de comerlos :)

No sé si seré capaz de escribir antes de irme a Madrid, ¡¡lo intentaré!! ¡¡Perdonadme la ausencia!!

Entrada de la semana: Muesli casero

¿Es bonita la vista, no? ¡Pues es mejor el olor!

Esta semana solo publico una entrada. Las razones: 1) no he parado y 2) con lo larga que va a ser esta entrada, creo que compensa los días que me he saltado.

Este es el primer muesli casero que hago. Me ha gustado mucho cómo ha quedado. No creo que vuelva a comprar ningún producto similar en el supermercado. Las razones son varias:

– A nivel económico: sale más barato, de una tanda me han salido 3 paquetes normales de muesli por un buen precio (tengo pendiente poner los datos concretos).

– A nivel saludable: quise probar a hacerlo en casa cuando lei los ingredientes de los dos paquetes que tenía en la despensa. No me gustó lo que vi ni por jarabes de glucosa ni por almidones ni por otros tantos añadidos. Y eso que uno de los paquetes era “sin menos azúcar”. Me parece terrible que se venda algo como sano cuando en realidad es igual que comer galletas industriales (más o menos). Si es alpiste, de verdad…

– A nivel de adaptarse a gustos personales: a Alguien no le gustan las pasas (ni cualquier fruto que se le asemeje) y la mayoría de muesli lleva pasas. Si lo haces en casa, puedes ponerle lo que te apetezca. Los frutos secos que más te gusten o los que te salgan más baratos. Igualmente ocurre con elegir los cereales, de forma que puede no haber trigo ni harina de arroz en mi muesli. Con mi tienda hippie soy feliz, te venden copos de todos los cereales a un precio bastante bueno.

¡Mi primer muesli casero!

Cosas menos buenas de hacer el muesli en casa: Lleva algo de tiempo. Vale, sí, pero creo que vale la pena, y como dura más, en principio tardarás más tiempo en ponerte a hacerlo otra vez.

En mi caso, miré varias recetas por internet y finalmente me decidí por adaptar a mi gusto una receta de… ¡mi libro favorito! Ya está bien de hablar de él y no presentarlo ;) Por cierto, tienen blogs los autores y tienen online una receta similar, mirad aquí.

Mi libro favorito del que hablo constantemente.

Y ahora sí, os cuento la receta gráficamente.

Cómo hacer muesli casero.

Todos los cereales y frutos que usé. Ahora os enseño las cantidades pesadas en vez de en cups.

Ingredientes para 1,6 kg de muesli:

Salvado de trigo. 91 gramos = 1 cup

Copos de cebada. 110 gr = 1 cup

Copos de espelta. 105 gr = 1 cup

Copos de centeno. 110 gr = 1 cup

Copos de avena. 226 gr = 2 cups (en la foto). En total hay que usar 4 cups = 458 gr aprx 460 gr.

Aquí todos los cereales juntos. Faltan los frutos secos y poco más.

Coquitos. 125 gr = 1 cup

Nueces 100 gr = 1 cup

Pipas de girasol: 141 gr = 1 cup

Almendras crudas, mezcla de con y sin piel. 172 gr = 1 cup

Jarabe de arce (también llamado maple). 315 gr = 1 cup = casi 250 ml (247 ml aprox)

Jarabe de arce + aceite de girasol (no me atreví con AOVE para empezar). 460 gr - 315 gr = 145 gr de aceite = Algo más de 150 ml = 3/4 cup. Hay que mezclar bien estos dos líquidos con una varilla pequeña o un tenedor.

Piqué los frutos secos un poco. Con un cuchillo afilado y cogiéndolos por los extremos se hace bastante rápido y cunden más.

Cereales y frutos secos cortados ya mezclados. Falta el sirope. También falta cambiar de cuenco, porque se quedaba un poco justo para remover después. Ah! Y no olvidéis añadir una cucharadita de sal. Yo olvidé fotografiarla ;)

Echar el sirope y mezclar todo bien.

¡Mezclado! Me encanta el olorcito a jarabe de arce.

Bandeja de horno preparada. Con papel de hornear que cubra la superfície es suficiente.

La única cuestión es que hay muesli para 3 bandejas... Habría sido genial tener al menos otra bandeja y hornear 2 a la vez.

Resultado tras el horno (de izquierda a derecha): 1) Menos tostado: 10 minutos al horno a 100ºC con turbo (ventilador). 2) Ligeramente más tostado: 12 minutos al horno con turbo (ventilador). 3) Muy tostado (no sé si se aprecia muy bien), pero es demasiado tostado. Estuvo una hora a algo menos de temperatura. Cambia el sabor y están mucho mejor los otros 2. Conclusión: precalentar a 100ºC en modo turbo el horno y en 10 minutos tenéis el muesli hecho. Eso sí, hay que remover un poco el muesli a mitad de tiempo, como hacen aquí.

Ya podemos desayunar, con un poco de yogur y fruta es delicioso...

Notas:

1. Me falta hacer el cálculo del coste, pero ha salido más barato que el del súpermercado. ¡Cuando tenga conclusiones cuantificables os cuento!

2. Siempre hay que echar 2 cosas: sirope dulce (bien maple/jarabe de arce, miel, yo quiero probar con ágave) + algo graso (hay quien echa mantequilla, otros aceite, etc. No me he querido arriesgar a echar AOVE porque el sabor fuese muy fuerte con el jarabe de arce, quizás con miel… hay quien pone mantequilla de cacahuete).

3. Hay cereales que absorben menos la grasa, véase el centeno. Pero puse solo 1 cup de 7 que había de cereal y ha quedado todo muy logrado.

4. El resultado: todo está crujiente, tiene un aroma bastante profundo por el jarabe de arce y los frutos secos. Los frutos secos tostados con el horno ganan mucho sabor y el jarabe de arce lo potencia bastante.

5. Quería poner quinoa, pero creo que Alguien me habría matado (mira que solo lo como yo, pero debo de saturarle, como lee el blog y luego me oye contarle todas mis historias… digo yo que será por eso).

6. En caso de querer echar pasas / arándanos secos / pepitas de chocolate… hay quien echa las pasas en la mezcla pre horno, pero también he visto lo contrario, que las pasas vayan al final, imagino que para que no se endurezcan. Y el chocolate para que no se queme o derrita de más.

7. ¡Las pipas son un gran descubrimiento para mí! Pensaba que me iban a dar un sabor demasiado fuerte. Al contrario, dan contraste, pero no cansan ni enmascaran otros sabores. Las he usado crudas, pero se pueden usar también tostadas.

7. ¡¡Repito seguro!!

Aunque confieso que no puedo resistir comerlo a palo seco, a cucharadas ;)

¿Habéis llegado a leer hasta aquí?

¿Qué os parece?

¿Habéis hecho muesli alguna vez?

¡¡¡¡Feliz fin de semanaaa!!!!

Pancake Day -y las gracias-

Las gracias a todos los que habéis seguido haciendo click en el link de mi blog estas semanas de ausencia. Muchas gracias porque esas visitas, por modesto que sea el número, son siempre constantes y aunque no comentéis todos los que me leéis, saber que hay alguien al otro lado, me hace mucha ilusión y es la razón de que continue con el blog. Mil gracias de nuevo.

Las razones de la ausencia son varias: vino mi hermana, se fue cual huracán dejando muchas cosas que poner a tono en casa (no porque desordenase, sino porque mientras estuvo, las tareas de la casa se quedaron en modo stand-by). Estos días de tareas de housekeeping empalmaron con un curso intensivo de holandés. A quienes me leéis en twitter sé os he dado bastante la plasta. Ya está. Acabado. Tengo el “título” de holandés básico (por academia, de momento no me presentaré a los exámenes oficiales). Es toda una emoción ver que las frases ahora cobran más sentido leídas y escuchadas. Me encanta aprender idiomas, y la verdad es que este curso ha hecho que despierten de nuevo las ganas de continuar aprendiendo idiomas que tengo “a medias”, el francés, mi pobre y desavenido ruso y mi deseadísimo japonés…

Hoy me he enterado de que es el ¡pancake day! También me he leído la historia y me quedado petrificada de la razón del día de hoy. Mañana es el miércoles de ceniza. Todos los años cuando llega pienso: ¿ya es el miércoles de ceniza? Cuando estaba en el colegio no sólo me sorprendía sino que renegaba, ya que era el día que nos llevaban a la capilla (sí, yo iba a un colegio de hermanos, que no curas, ¿eh? :P) y nos soltaban ceniza en la cabeza. A mí me parecía un rito algo surreal, aunque dejaré este tema aquí aparcado, ya que la discusión acerca de ritos religiosos no es para este blog. En resumidas cuentas, lo que cuenta el enlace de la wikipedia es que hoy es el Shrove Day – martes de carnaval, y por tanto, comienzo de la cuaresma. Ah, no puedo evitar decir, mencionando a mi querida amiga Paloma (que me lees y ¡me acuerdo mucho mucho de ti!) el mencionar que la cuaresma y su comienzo está asociado con los ciclos lunares (¡fiestas religiosas basadas en datos paganos!). Es curioso, ¿no os lo parece?

En fin, a mí me gustan mucho las tortitas y tenía unas fotos guardadas que con gran pena, pensaba que nunca publicaría. Las razones: La masa tardó una eternidad en cocerse y aunque tenían buen sabor, no valía la pena la eterna cocción. Así que, ¿para qué poner la receta? ¿Para qué poner fotos sueltas? Pues aquí las tenéis. Como veis, di buena cuenta de ellas, estaban hechas con maíz y naranja. La receta, cómo no, la saqué de mi maravilloso libro… ¿adivináis cual? :P Os dejo el link de una receta similar de los autores de ese libro. Si queréis una receta de tortitas rica de verdad, esta es mi favorita, ya no hago otras.

Y así es como vuelvo por aquí. Disculpadme la tardanza y no haber podido comentar todas las entradas nuevas que habéis ido publicando. Pero me temo que ya he vuelto y todavía tendréis que aguantarme un tiempo más ;P

Aprovecho, además, para hacer dos menciones: 1) ¡Enhorabuena a mi amiga Akane! Esta magnífica bloguera ha comenzado a formar parte del equipo de Directo al Paladar, una web que me encanta y tengo como referencia para muchas recetas. 2) La Enredadera, autora del blog “En mi enredadera” me ha dado la idea de comenzar un apartado de reliquias como el suyo, que viene a ser entradas que nunca pude publicar por distintas razones. Antes de irme de Madrid dejé unas cuantas así y he pensado que las voy a recuperar :)

¡Feliz pancake day!

Muffins estilo muesli

Mi libro whole grain baking lleva ya unos cuantos años en la estantería de casa. Sorprendentemente, desde entonces no he parado de sacar recetas nuevas e interesantes. Es impresionante. Os lo recomiendo y no me cansaré nunca de decirlo.

Los muffins que hoy os enseño llevaba queriéndolos hacer desde casi el primer momento que tuve el libro en las manos. Pero factores como el poco tiempo e incompatibilidades de gusto con Alguien hacía que no me decidiera a hornearlos. Alguien odia las pasas, el coco y no le produce especial emoción el carrot cake (aunque se lo come sin rechistar si lo hago, pobrecico mío). Así que, estos muffins son unos anti-Alguien, es decir, una mezcla de carrot cake, con pasas, coco y distintos frutos secos, cuando se lo dije se le pusieron los pelos de punta. Pero bueno, algún día tenía que probarlos, y qué mejor momento que ahora que tengo tiempo :) y espacio en el congelador para tomarlos poco a poco. Es verdad que si los hubiera hecho en Madrid, tenía algunas compañeras del trabajo que habrían estado encantadas de probarlo (hasta cuando decía que algo no me convencía cómo me había salido, me hacían llevárselo para probarlo) y creo que la combinación de sabores les habría llamado la atención tanto como a mí…

He estado pensándome si poner la receta o no, porque la verdad es que están bien, pero no me han emocionado como pensaba que lo harían. Son un mix demasiado amplio de sabores, no se distinguen bien todos sus ingredientes al tomarlo y me ha desilusionado un poco. Encima tampoco estaba especialmente inspirada al hacer las fotos. No me gustaron nada cómo quedaron cuando las saqué, aunque, al echarles un segundo vistazo las he visto con otros ojos (aún así, no me convencen demasiado). Por cierto, el hecho de que veáis naranja por todas partes es que había zumo de naranja en la receta. Y que haya tanto amarillo es porque ese es el color que me transmitía la receta, que originalmente se llama: Morning glory muffins. Amarillo mañanero, naranjas, harina integral, pasas doradas, frutos secos… Qué mejor forma de empezar el día :) ¡¡Y sí es verdad que dan energía!!

A pesar de la decepción con el sabor y la poca inpiración fotográfica, he sacado conclusiones positivas tras probar esta receta: 1) las pipas de girasol (sin salar) quedan bien en un bizcocho (no saben excesivamente, pero dan un punto crujiente muy agradable), 2) cada vez me gustan más las pasas doradas y 3) vale la pena pasarse un buen rato rallando bien fina la zanahoria, queda una textura y humedad inigualable.

Y con el resto de naranjas que me quedan de la última visita al mercado… seguiré la tradición de los últimos años y le haré orangettes a mi padre, que le encantan. Y guardaré unas poquitas cáscaras confitadas sin chocolate para el roscón de reyes.

Y disculparme si la entrada de hoy va sin receta, pero no me acaba de convencer y además estoy un poco dispersa, por aquello de que mañana mismo estarán aquí mi madre, mi padre y mis dos hermanas. Y menudo día me espera hoy, entre lo que quiero tener preparado de comer y recogida toda la casa :)

Bueno, va, acabo de ver que en la web de King Arthur Flour (editor del libro whole grain baking) tienen colgada la receta, así que si os interesa saber qué llevan en detalle, haced click aquí (veréis que las reviews son estupendas, a lo mejor soy yo al fin y al cabo… jajaja)

Tortitas con bajo nivel de culpabilidad

Ya empieza otra semana, acabo de leer en el blog de Antonia (que es una preciosidad) que sólo quedan 5 domingos hasta 2012, ¿lo habíais pensado? Pues ahí os lo dejo…

En fin, para olvidar que todos nuestros propósitos tienen que estar empezados antes de 5 domingos, qué mejor que endulzarse un desayuno, la comida más deliciosa del día, la que más se disfruta. Hace poco se me volvió a despertar las ganas de usar cereales distintos del trigo y cogí de nuevo uno de mis libros de cocina favoritos y de mayor uso, Whole Grain Baking. Lo más curioso es que la primera receta del libro eran tortitas de espelta integral. Sin huevos, con poca mantequilla… Me pareció una idea deliciosa.

El acompañamiento me vino a la cabeza casi de forma instantánea, fruta y lemon curd. Hacía poco que había visto esta receta maravillosa y rápida del blog Directo al Paladar y no podía sino probarlo. El curd no se tarda nada en hacer y sale delicioso, como todo curd que se aprecie ¿se nota que me encanta? :D ¿os digo dónde descubrí el lemon curd? Es que soy una pesada, pero fue en Inglaterra. Queda taaaan delicioso con un té y unas tostadas calentitas… Bueno, vuelvo a las tortitas, me gustaron mucho, mucho, y es que, siendo integrales, ni siquiera sabían a cartón ;) Y cogiendo un trozo de tortita con una mora y el curd… Ay… Probad. Y aquí todavía venden fresas del bosque, no creo que duren poco más, pero están buenas, y son muy bonitas, me recuerdan a los dibujos de los cuentos de cuando era pequeña.

Os pongo la receta de las tortitas para que os lancéis a probar en algún momento. En el libro recalcan sobremanera el hecho de dejar reposar 15 minutos la masa. La razón es por ser un cereal integral, que es mejor que absorva los líquidos de la masa de forma que la mezcla sea más consistente. De esta forma, la tortita será más esponjosa.

Tortitas de espelta integral

Ingredientes:

2 cups de harina de espelta integral

1 3/4 cup de leche

2 tablespoons de azúcar

1 teaspoon de vainilla (opcional, yo lo eché)

1 tablespoon de levadura

3/4 de teaspoon de sal

2 tablespoons de mantequilla derretida

Pasos

1. Mezclar los ingredientes secos en un bol con una barilla.

2. Hacer un hueco en la mezcla de ingredientes secos y añadir los húmedos.

3. Mezclar bien y dejar reposar 15 minutos, en los cuales la masa se volverá más consistente (menos líquida)

4. Calentar aceite / mantequilla en una sartén con cuidado de que no se queme. La cantidad debe de ser con el fin de engrasar la base completa de la sartén. Lo que sobre, se debe de retirar a un recipiente aparte y usar en la siguiente tortita para engrasar la sartén de nuevo.

5. Una vez la sartén esté caliente, se debe bajar el fuego a medio – bajo. Echar 3/4 de cuchara sopera en la sartén y esperar a que se formen burbujas en la masa, entonces es el momento de dar la vuelta. No esperéis mucho a este paso, porque se ponen oscuritas fácilmente.

6. Siguiente tortita, mismo proceso. Siempre engrasando (¡recordar que la primera tortita de la tanda nunca sale perfecta!)

7. Servir caliente con lo os guste tomar tortitas. Recomiendo fruta, curds de frutas, y otra de mis combinaciones favoritas: frutas del bosque y maple (oooh).

¡Y a disfrutar!

¿A que es un non-guilty pleasure? (un placer no culpable ;))

¡Y como siempre, que sea leve el lunes!

Y cuando crees que ha acabado…

Resulta que no, que la Semana Santa culinaria ¡casi no ha hecho más que empezar!

Espero no resultar muy pesada con las torrijas, enseguida veréis que mi vuelta a las torrijas tiene una pequeña lógica (pequeña). Primero la historia: Érase una vez Ana diciéndole a su madre que ella se encargaba del postre del domingo 1 de mayo, por cierto Día de la Madre. Ana tenía claro el postre: Tarta de batido de fresas. Sencilla, ligera, rica. Se puso a hacerlas y la gelatina no cuajó… :(

No, no me cuajó la gelatina. No me lo podía creer, nunca me había pasado. De lo mal que me sentó me fui a mi nueva pastelería favorita, Nunos a por alguna tarta para compensar, porque ya no habían comprado postre, claro.

¿Y qué me encontré en la puerta? Un letrero que decía lo siguiente: Premio a las Mejores Torrijas 2011.

¿Cómo?

He aquí una muestra de ellas, claro. ¿Cómo no voy a probarlas? Es más, en mi familia son grandes fans de las torrijas, así que me llevé otra caja un poco más grande para mis padres. Triunfó :D (más que la tarta incluso).

Lo mejor: Los 11 sabores: Sacher, Ópera, chocolate y café, roscón, brioche a la plancha, limón y gengibre, frambuesa, Savarin , Tatin, yogur, croissant y queso.

Y el ránking: 1) Roscón, 2) Brioche a la plancha (con toque de vainilla bourbon), 3) Frambuesa, 4) Queso, 5) Limón y gengibre (era lemon curd, hummm), 6) croissant, 7) Ópera, 8) Sacher, 9) Tatin, 10) yogur y 11) Savarin.

Os informo, eso sí, de que el precio fue carillo, será por el premio, pero el precio del kilo es de 29€ y una de cada variedad me salió a 11,30€. También os aseguro que valió la pena. El lunes llevé por allí a una amiga y tampoco pudo resistirse ;)

Ah. Encima tenían la variedad que me faltaba por probar de torrijas: ¡¡La de miel!! Y me llevé otra de vino para comparar con San Onofre ;)

Las de miel: Muy buena, mi desayuno del martes-lunes. Me encanto, aunque me da miedo decir que no me parecía miel, sino albaricoque dulce lo que hacía brillar la torrija. Además, la miga estaba perfecta, a mí me gustan sin que chorree almíbar :) De hecho, esta torrija era seca y ¡yo encantada!

Las de vino: Muy rica, mi desayuno de hoy, pero no me ha sabido a vino ¿? Más bien un leve toque a naranja y leche… Desde luego ni siquiera se acercaba al sabor de la de San Onofre…