Cake de té

Hay cosas que parece ser que solo me gustan a mí. Las alcachofas, el brocoli, las coles de bruselas, la coliflor, la calabaza, las aceitunas… el chocolate… y las frutas escarchadas. A ver, esto es el contexto de mi casa y familia. Alguien desmerece todos estos ingredientes. Mi madre es la única que no hace ascos a nada. Mi padre creo que se queda con el primero y los dos últimos y mis hermanas dudan.

Vamos, que el día que hice este bizcocho, me di cuenta de que me lo tendría que comer yo sola.

Seamos justos. Mi hermana y Alguien lo probaron. Mi hermana decía que le gustaba mucho lo que era el bizcocho, pero que si se podía dejar las frutas escarchadas… Alguien me dijo que tampoco le apasionaba.

Y sin embargo, a mí me parece que es uno de los bizcochos más ricos que he hecho. Hala, enterito para mí.

Ahora debo confesar que las frutas escarchadas me han empezado a gustar este año. ¡Sorpresaaa! Fue porque estuve haciendo roscones por encargo y compre muchas frutas escarchadas, descubrí que la gran mayoría es pera teñida, pero me encantó el albaricoque y la calabaza… Y las guindas y y… Vamos, que ahora los roscones sin frutas me parecen una lástima. Cómo cambia una a lo largo de los años. Qué será lo próximo.

Receta de cake de té

Del libro “Just like mother used to make”

Ingredientes

250 ml de té enfriado, colado en caso de que uséis hojas en vez de bolsas de té (usé té negro, la variedad “traditional english breakfast”)

250 gr de frutas deshidratadas (yo usé confitadas porque tenía muchas sobras de roscón, también hablaba de nueces, que tampoco quise poner)

250 gr de harina (en la receta original pide harina self-rising que es la harina que va con la levadura ya incluida)

1 sobre de levadura

125 gr de azúcar moreno (mejor aún si es mascabado)

1 huevo grande

Solo se necesita mantequilla para engrasar el molde

Pasos

0. Importante: El autor dice que es muy importante remojar las frutas en el té. La forma tradicional era dejarlas toda la noche. Los modernos hierven el té, quitan la bolsa, echan las frutas y dejan enfriar todo durante un par de horas. Yo seguí el consejo de los modernos (aunque siendo frutas confitadas tampoco necesitan muchísima humedad).

0. Precalentar el horno a 180ºC

1. Batir la harina, azúcar y huevo con la mezcla de té.

2. Echar la mezcla en el molde (a poder ser de plumcake).

3. Cocerlo en el horno durante 1 hora.

4. Bajar la temperatura del horno a 150ºC y dejar otros 30 minutos.

5. Sacar del horno y dejar enfriar bien. Incluso dejarle reposar tapado unas horas antes de comer porque coge humedad con el reposo.

Con mantequilla untada y un té con leche al lado… es glorioso.

A ver si pruebo a hacerlo con otras variedades de té, tengo especialmente ganas con earl grey.

Bueno ya estamos a jueves, ¡vaya semana más rápida!

P.S.: He puesto en el margen lateral derecho el enlace a mi tumblr. Lo que publico ahí esta más relacionado con la escuela y el margen que me dan para que se me vaya la olla… Aunque procuro que mucho tenga que ver con comida, claro.

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La fiesta de las tartas

Siempre me han llamado la atención las sociedades gastronómicas tan comunes en Euskadi. Me habría encantado vivir allí y estar en una, o al menos haberme enterado si en Madrid había alguna y apuntarme. Aquí, en Holanda, sé que se hacen cosas similares: restaurantes que alquilan sus cocinas a grupos de amigos y cocinan juntos.

Pues bien, hace unos meses me enteré de que había una “sociedad de tartas” aquí, en mi pueblo. Iba a apuntarme sí o sí. La pena es que no cocinamos juntos, pero todo el mundo lleva su propia tarta y todos comemos de las tartas de todos. Hablamos mientras tanto, nos reímos y al final cada uno se lleva un trozo a casa de las tartas que le apetezca.

Al fin, este domingo podía ir. Después de exámenes, verano y demás, este domingo no me lo perdía. Cada encuentro tiene una temática, ayer fue la cosecha del otoño. Como imaginaba que habría muchas calabazas y zanahorias, decidí hacer una tarta con patata dulce (o boniato, o batata, o como quiera llamarse :-P) y especias de especuloos. La cobertura era de las clásicas americanas… de merengue suizo y mantequilla. Menos mal que se comparte, qué bonito es repartir felicidad en forma de mantequilla.

¡Esta es la mía!

He aprendido una cosa: La próxima vez la tarta se queda montada el día anterior. Con mi obsesión de que todo esté lo más fresco posible, dejé todo para el domingo, y la tarta por poco y llega caliente al evento. Bueno, y casi tengo un disgusto con la crema de cobertura, nunca más a última hora… Por suerte, al final todo salió bien. La tarta estaba muy buena y me he llevado muy poco a casa ;-) Me ha encantado ver que todo el mundo quería probarla, intrigados por ver a qué sabía un bizcocho hecho con patata dulce. Me ha hecho especial ilusión una mujer de Michigan, EE.UU, que al decirle las palabras mágicas *patata dulce*, se le han abierto los ojos y se ha ido directa a probarla porque en su región es muy típico cocinar con este producto. Le ha encantado y se ha emocionado con el toque de speculoos (yo más aún que ella).

¡Este es su relleno!

Ha habido tartas buenísimas, como la cheesecake de abajo. Por poco y la mujer que la ha traído no se lleva ni un cachito a casa. No me extraña.

La siguiente tarta me ha encantado. La ha hecho un chico y alguien le ha preguntado: ¿Por qué es fantasma? Y ha dicho él: “porque es una tarta que no es una tarta, porque lo que hay dentro son tortitas”. Toma ya. Y efectivamente, eran tortitas de plátano. Qué buena estaba. Qué chico más majo. Soy fan acérrima de los chicos que les gusta cocinar :-D

Nos juntamos muchos, como unas 20 – 25 personas. Había muuuchas tartas, no me ha dado tiempo a probar todas por desgracia.

En la siguiente foto, las 4 pequeñas que se ven encima de un tapete oscuro, eran también impresionantes… Tremendas, y su cocinera, también muy maja. Era gracioso probar las tartas y decirle a alguien: “¿has probado esta?” y que te dijese alguien cerca: “¡¡es la mía, qué ilusión que te guste!!”.

Espero repetir. Me temo que al mes que viene ya imposible porque me pilla de viaje, pero a la siguiente… Ay, ¡qué bien me lo he pasado!

Por cierto, por si alguien tiene curiosidad, usé la receta de Sweetapolita (este es otro blog súper estrella), con algún cambio: usé mezcla de especias de speculoos en vez las de la receta, omití los aromas de vainilla y ron, no hice el relleno de marsmallow (nubes) porque me da repelús puro, y por tanto hice 2 veces la cobertura. Usé menos azúcar para el bizcocho también…

¡Que tengáis buena semana!

Pecanella o algo así, pero pecado

Ay, cuando vi esta receta. Me enamoré al instante. Supe que tenía que hacerla. Nueces pecanas en untable. ¿Con chocolate blanco, miso y pimentón? No tenía perdón en mi cocina. Salieron tres tarros pequeños (y menos mal), los cuales pensaba regalar, pero he cambiado de idea. Hala. Pa’ mí todos.

En las fotos veis unas galletas también. Porque cuando leí la receta pensé que esta pasta de pecanas quedaría estupenda al estilo galletas rellenas. Y estaban buenas. Pero es que untando esta pasta en un buen pan no tiene precio. Es exponencialmente mejor. El sabor tan especial que tiene queda perfecto en una rebanada de pan recién tostado. Y tomar el pan aún templado. Con un café al lado. O un té, pero últimamente estoy tomando más café.

Por lo demás, ando semi agobiada – cagadilla de miedo – no termino de asumir el fin de curso que está a la vuelta de la esquina y tampoco si me cunde el tiempo o no.

Así que, sin más dilación, os dejo con la receta. Bueno, antes os diré que me pasé un mes y pico buscándola en google sin éxito, hasta que volví a abrir la revista y tachán, ahí había estado todo el tiempo. Os recomiendo “la revista” si queréis ver fotos de comida menos ideales de la muerte de lo que estamos acostumbrados, mucho texto, buen diseño, poca publicidad y recetas curiosas cuanto menos. Me encanta Lucky Peach.

Pecanella o lo que sea

Fuente: Lucky Peach nº6. Receta de Courtney McBroom

Primera parte

240 gr de nueces pecanas

158 gr de sirope de arce

1 cucharadita de sal

1 pizca de pimienta cayena

Segunda parte

170 + 85 gr de chocolate blanco (en dos grupos separados)

110 gr de golden syrup (en la receta original ponía light corn syrup, pero como me dan un poco de miedo esos siropes, decidí usar mi viejo conocido, el golden)

320 gr de heavy cream (que es la nata con más grasa que seáis capaces de encontrar, yo usé del 48%, pero vale a partir del 35%, que suele ser la de montar)

1 cucharada y una cucharadita de miso claro

1 cucharadita de sal

Una pizca de pimentón ahumado (en mi caso, dulce, claro)

Pasos

1. Juntamos los ingredientes de la primera parte, los revolvemos todos bien en un bol y metemos al horno a 150ºC durante unos 20 – 25 minutos. A mitad de tiempo, remover la mezcla un poco en el horno. Las nueces deben de tener un color muy oscuro, color caoba.

2. Una vez asadas las nueces, se echa todo en un robot de cocina y se tritura hasta que resulte una mantequilla. Se reserva para luego.

3. Combinar los 170 gr de chocolate blanco con los demás ingredientes de la parte dos excepto la nata en una cazuela a fuego medio bajo. Se deja calentar, removiendo continuamente.

4. Una vez el chocolate se ha derretido, se sube el fuego a medio-un poco alto y se sigue removiendo hasta que la mezcla sea un pelín más oscura que el miso.

5. Se retira la cazuela del fuego y se incorpora la nata con la ayuda de unas varillas, y después el resto de chocolate blanco.

6. Se mezclan las dos partes y ¡ya tenemos la pecanella!

Yo corriendo los eché a botes de cristal esterilizados y les di la vuelta para que hiciesen vacío. De forma que se conservarán muy bien por un tiempo (espero que mucho).

-Próximamente… Las galletas-.

Carrot cake

Hace unos años publiqué esta receta de carrot cake, vuelvo a contárosla porque creo con los años he aprendido a hacerla mejor y además me gusta cómo han quedado estas fotos. Eso sí, este carrot cake esconde un casi desmayo. Estoy dando mini clases de cocina a un par de amigas y quise hacer esta receta. Solo tenía que rallar unos 3 kilos de zanahorias. A los dos kilos me entró un mareo… No sé si porque estaba cansada, o porque miraba demasiado fijamente a las zanahorias. Para que no me vuelva a pasar, he decidido obsequiarme con un robot de cocina ;-)

Hace unos meses decidí hacer caso a María en su comentario de la entrada del muesli y probar el aceite de girasol hecho con prensado frío (vamos, que fui a la tienda hippie, claro, fueron 4,5 € la botella de 1l, pensé que sería más caro). La cuestión es que este aceite ¡huele a pipas! Es increíble (a la par que preocupante) lo que puede cambiar un aceite de un procesado a otro…

La historia del aceite la cuento porque el primer carrot cake que hice fue con otro aceite, en la receta venía aceite de canola (que es lo mismo que colza… menudo trauma que tenemos en España con este tema). Por supuesto usé girasol procesado como toda la vida del señor. Sin embargo esta vez probé con el aceite de girasol hippie y aceite de oliva. Pude hacer tantas pruebas porque del mareo cancelé la clase…

Sin duda me quedo con la versión con aceite de oliva. Además esta vez osé a rellenar el bizcocho con un poco de queso philadelphia con miel y yogur. Lo más. Mirad que a palo seco está bueno, pero con el queso… ooooh.

Bueno, normalmente me excuso al principio de las entradas, hoy me ha dado por cambiar el orden. He tenido unas semanas de lo más productivas en cuanto a la escuela se refiere. Tanto, que me daba miedo ponerme a escribir y escapar de tanta concentración y productividad. Pero no os preocupéis, que ya se ha acabado, ya estoy por aquí :o) Que noooo, simplemente es que echaba de menos escribir por aquí y tengo tantas cosas que contar.

Por cierto que pasado mañana me voy a Madrid. La excusa para coger billetes: una despedida de soltera :-D Marta me lee y solo le diré que ¡¡nos lo vamos a pasar en grande seguro!! No voy a poder ver a muchas personas que siempre veo cuando voy, pero ya también sé que iré en verano. Más días, más tranquilidad y repitiendo viajecito por Francia. A la ida con una hermana y a la vuelta con Alguien. Qué ganas tengo de que lleguen esos días… En el fondo no queda tanto.

La receta, por cierto.

Carrot cake 

Adaptada de Wholegrain Baking

Ingredientes

4 huevos

1 1/2 cups de aceite de oliva

2 tsp extracto de vainilla (se puede sustituir por azúcar vainillado)

1,5 cup de azúcar moreno

2 cups de harina integral

1 1/2 tsp levadura

2 tsp gaseosa/bicarbonato

1 1/2 tsp de sal

1 1/2 tsp de nuez moscada

1 tsp canela en polvo

2 1/2 cups de zanahorias picadas muy finas (cuanto más, mejor, yo lo ha hago con la trituradora)

1 lata de piña de 400 gr, escurrida y posteriormente triturada también y vuelta a escurrir

Pasos:

0. Precalentar horno a 180ºC + engrasar molde

1. Batir huevos

2. Añadir aceite

3. Añadir vainilla (si es el extracto) y azúcares: se obtendrá una masa liquida de color amarillento.

4. Por otro lado, se deben mezclar la harina, especias, sal, levadura y bicarbonatogaseosa en un bol y después añadir a la mezcla anterior.

5. Añadir la zanahoria

6. Añadir la piña

7. Meter al horno alrededor de 20 minutos, depende del horno. Estará hecho cuando salga limpio el palillo de prueba.

Se conserva muy bien en la nevera y también se congela muy bien.

Se puede hacer la crema de queso para cubrir: simplemente queso philadelphia y miel / sirope de ágave a gusto.

Cadáveres Exquisitos

Hago una parada de la crónica de mi viaje a Rusia para publicar mi cadáver exquisito (si no conocéis el juego, podéis mirar aquí para más referencias y aquí para otras ediciones). Estoy encantada de participar este mes en este curioso juego organizado por Carlos de “No más tuppers de mamá”. Me hizo tanta ilusión que contase conmigo.

Carlos y yo tenemos muchas cosas en común: nos encanta Inglaterra y su comida (y no entendemos por qué se sigue diciendo que se come mal allí), nos encanta el idioma inglés y comer digo cocinar. La verdad es que no solo compartimos estos intereses si no que también tenemos un sentido del humor similar (bueno, creo que el mío es más absurdo…). Además los dos chinchamos a Paula con su aversión a los pimientos y planeamos una merienda los tres juntos en un futuro en un lugar aún sin definir.

Esta ronda de cadáveres exquisitos me recuerda como la novela de extraños en un tren. Ambos hemos acordados ejecutar un asesinato postre en dos lugares bien dispersos en el mapa: Barcelona y La Haya.

¿Cómo decidimos esta receta?

Carlos propuso los siguientes ingredientes: Plátano, chocolate y galleta.

Yo propuse estos otros: Vainilla, mascarpone y matcha. Elegí el matcha por mi devoción a la cultura japonesa. Mascarpone en honor a Carlos, ya que sé que sé que le gusta mucho. Por último, la vainilla como buen comodín.

Qué mejor con tanta disparidad de ingredientes que colocarlos todos en un trifle, ese postre inglés tan legendario. Seamos francos, no es un trifle demasiado auténtico porque 1) le falta la habitual capa de gelatina y 2) no tenía una fuente de trifle (llevo años deseando tener una…), pero bueno, la idea de hacer pisos de cosas dulces se mantiene.

El mascarpone fue el protagonista: le puse los sabores de vainilla, chocolate y matcha y los ingredientes restantes a bailar entre medias. El resultado fue bastante bueno.

Ingredientes para un trifle MUY generoso

500 gr de mascarpone

200 ml de nata líquida

3 o 4 cucharadas de yogur griego (opcionales)

1 vaina de vainilla

4 plátanos

Galletas de mantequilla (yo usé una bolsa de shortbread escoceses)

Matcha al gusto (hay que tener en cuenta que cuanto más se pone, más amarga, así que luego hay que corregir con azúcar)

3 cucharas de cacao en polvo

100 gr de chocolate negro derretido

Miel para endulzar la crema de mascarpone al gusto

Pasos

1. Batir brevemente la nata sin que llegue a montar, simplemente para que coja un poco de cuerpo.

2. Añadir el mascarpone poco a poco. Una vez esté incorporado, los dividimos en 3 y disponemos en 3 recipientes. Aquí vi que quizás me quedaba corta de mezcla y fue cuando eché el yogur. Depende del tamaño de vuestro recipiente. Endulzamos con miel al gusto.

3. Mezclamos sabores por cada recipiente:

– Para la vanilla: Abrimos una vaina de vainilla por la mitad y sacamos sus semillas. Las echamos en la mezcla de mascarpone.

– Para el chocolate: Echamos un par de cucharadas de cacao en polvo, que quede bien incorporada. Después, 100 gr de chocolate negro fundido.

– Para el matcha: No recuerdo cuánto eché, pero bastante. Y OJO, el matcha amarga si te pasas. No pasa nada porque todo se puede corregir con más miel / azúcar / edulcorante… Pero no os asustéis si de repente sabe muy amargo, corregid sin miedo. O simplemente echad menos y os quedará menos verde. Tampoco pasa nada.

4. Galletas: las corté por la mitad porque eran muy largas y mi recipiente muy pequeño. Después las coloqué alrededor de la base del recipiente. Las galletas restantes las desmenucé con las manos y son las migas que fueron a parar a la superfície del trifle.

5. Los plátanos los corté al final porque cogen un color feucho si están mucho al aire. Después de cortarlos en rodajas, repartí bastantes en la base del recipiente y los demás para el final.

6. Montaje:

– Base: Rodajas de plátanos. Alrededor: galletas.

– Capa 1: Masa de chocolate y mascarpone.

– Capa 2: Masa de matcha y mascarpone.

– Capa 3: Plátanos. Tanto encima de la masa anterior como adornando en los laterales del recipiente.

– Capa 4: Masa de vainilla y mascarpone.

– Capa 5: Migas de galleta. Le dan un toque crujiente que me gusta mucho.

7. Una vez listo, meter a la nevera unas horas para una mayor consistencia.

Servir frío. Y comer directamente de la fuente ;-)

Gracias Carlos, ha sido un placer.

Choux. Cadena de sentimientos amor-odio.

Queridos choux, os quiero dedicar un pequeño párrafo en mi humilde blog: Me encantais, pero me habéis puesto muy difícil vuestra existencia en mi cocina. Sin Alguien, no habríais sido nada más que un fracaso más que añadir en mi lista. Sin embargo, después de este domingo, os habéis ganado un hueco para siempre en nuestra cocina. Con mucho cariño, Ana.

Así, por las buenas y sin motivo aparente, Alguien me vino el viernes pasado emocionado diciendo que quería hacer profiteroles en el fin de semana. Me pidió que le diese una receta. Siempre que Alguien viene con cualquier pensamiento relacionado con la cocina y comer mi respuesta es sí. Me gusta que cocine (como a mí me gusta más, lo suelo hacer yo, pero eso no quite que me encante que cocine). Así que le busqué una receta. Aunque en mi cabeza todo el rato venía el siguiente pensamiento: “podía haber pensado en algo más fácil”.  Hace casi un año quise hacer los famosos choux y fue un fatal fracaso. Quedaban preciosos en el horno y al sacarlos se desinflaban.

Bien, pues se lo advertí a Alguien, “hazla, pero a mí no me salieron” (tampoco es que sea una experta, pero bueno). Así que se puso manos a la obra con su prima que se ha venido a pasar un mes con nosotros. Ella la salsa de chocolate y él la masa. Y yo, mientras, de asistente :-P

Llegó el momento de meterlos al horno y seguimos las intrucciones de Pierre Hermé en La Larousse de los postres. 15 minutos a 200ºC, los 10 últimos minutos con la puerta del horno entreabierta.

Parecía que estaban quedando bien, ¿verdad? Yo me estaba emocionando y mucho. Qué bonitos, qué color…

Hasta que pasan los 15 minutos, apagamos el horno y abrimos la puerta para que enfríen poco a poco (también indicado en la receta). Y…

¡se deshincharon! Qué rabia más horrible. Si no llega a ser por ellos, estos choux hubieran ido a la basura. Arg.

Sin embargo, Alguien y su prima se las ingeniaron para convencerme de comerlos aunque fuesen aplastados. Yo me enfadaba más por ello. Le pusieron una cama de nata y el chocolate por encima. Reconozco que la versión aplastada estaba buena también.

Y llega el momento de volver a probar con la tanda que quedaba sin hornear todavía (que si no llega a ser por ellos, yo hubiera tirado de la frustración). Contrastamos con más recetas y en otras se dejaban unos 30 minutos al horno. Así que probamos con 30 minutos.

Parece que funciona mejor. Mirad qué bonitos en el horno y ¡fuera del horno también! No pesan nada. Huecos por dentro y doraditos por fuera.

Qué emoción. ¡Se podían rellenar! Con cuidado, porque “revientan” si se rellena demasiado ;-P En la foto a continuación podéis ver la nata saliéndose un poquillo en el profiterol de abajo a la derecha…

Y ahora la foto del final: cuando nos lo zampamos.

Qué emoción. Empezó la tradición de los choux en mi casa.

Receta de masa choux para hacer profiteroles

Receta modificada de La Larousse de los postres

Ingredientes para 500 gr de masa (unos 25 – 30 choux)

– 80 ml de agua

– 100 ml de leche entera

– 4 gr de sal (una cucharadita de café)

– 75 gr de mantequilla

– 4 gr de azúcar (una cucharadita de café)

– 100 gr de harina tamizada

– 3 huevos (usó medianos)

Pasos

0. Precalentar el horno a 200ºC

1. Mezclar el agua, leche, sal y mantequilla en una olla y calentar en una olla, removiendo con una espátula (o cuchara, a poder ser de madera), hasta que hierva.

2. Añadir la harina de una vez y mezclar bien hasta que resulte una masa lisa y homogénea.

3. Cuando la masa se despegue de las paredes de la olla, se debe de seguir removiendo un par de minutos más para secarla un poco.

4. Pasar la masa a un bol y añadirle los huevos, uno a uno. Se sigue mezclando hasta que estén bien incorporados.

5. La masa está lista cuando al levantarla con la espátula cae “en forma de cinta”, como si fuese un lazo de tela.

6. Se mete la masa en la manga pastelera con una boquilla ancha (del 14 o 20 para medianos y grandes respectivamente). Yo he usado la boquilla más grande que tenía, pero no venía el tamaño que era… soy lo peor

7. Se forman los profiteroles con la manga: es hacer “bolas” del tamaño de una nuez, dejando espacio entre cada una.

8. Fase de horno: Se hornean durante 30 minutos (aunque creo que cada uno debe de ver qué tal se porta su horno). Los 5 primeros minutos el horno se queda cerrado, pero después se deja la puerta entreabierta hasta el final porque lo más importante de la masa choux es que se seque.

9. Una vez hayan pasado los 30 minutos, se apaga el horno, se abre la puerta y se sacan los choux a enfriar a temperatura ambiente.

10. ¡¡Ya se pueden rellenar!! Nosotros usamos nata montada. Lo normal es hacer agujeros en la base con la misma manga pastelera, pero no teníamos boquilla tan fina, así que hicimos el agujero con el mango de la cucharada de moka. Si se hacen dos agujeros, es incluso mejor, ya que el aire hace que la nata se pueda repartir mejor en el interior de los profiteroles.

11. Por último, la cobertura. Es simplemente chocolate con nata, un ganache. Se hierven 150 ml de nata (se puede hervir en el microondas) y después, se añaden 300 gr de chocolate muy picado y se remueven hasta que se derritan e incorporen. Se tiene que formar una pasta espesa deliciosa. Se echa con más o menos (en nuestro caso, menos) elegancia sobre los profiteroles.

12. Se comen. Templados, recién hechos, están estupendos. Aunque no les hago ningún asco a los fríos ;-)

Hala, una cruzada más recorrida.

Que sea leve la semana. ¡El viernes me voy a Rusiaaaaa! ¡Viva Rusia! :-D

Invito a té con bizcocho por las molestias

¿Tengo excusa? Sí la tengo, pero debo de poner remedio. Espero que la situación de mi manejo del tiempo cambie a partir de esta semana. Desde que empecé el curso mi vida ha sido una locura: acostarme a diario a las tantas pegándome con los programas de edición de imagen, muchas entregas en un plazo de una semana, muchos cambios y muchas cosas que mantener: la vida pre-curso al mismo nivel (blogs, casa, amigos, comidas, tiempo libre…). Y le sumamos todas las cosas / proyectos personales que quiero hacer. Como bien me dijo mi amiga Paloma (es muy sabia ella): Ana, todo no se puede tener. Así que, tengo que sacrificar, priorizar, ordenar las ideas y ejecutar. Ya he empezado con los sacrificios, a ver si van surtiendo efecto.

Esta semana tenía vacaciones, y justo el sábado empecé a moquear… El lunes estaba hecha una pena (se acabó mi excursión a Amsterdam…). Así que varios días bastante poco aprovechados… una pena, la verdad. Bueno, yo no pierdo la esperanza de sobrevivir a este curso. Ya iré a Amsterdam y en cualquier caso, ya estoy prácticamente bien (aunque ayer vino un compañero a hacer un trabajo conmigo y ahora es él quien está enfermo…).

Un impostor muy majo y curioso ;-)

Total, que a pesar de estar mala, tenía ganas de hacer comida. Muchas. Lo echaba de menos y más después de los sandwiches penosos que come todo el mundo en la escuela. Yo estoy intentando aguantar las mañanas a base de tés y a partir de la semana siguiente, de sopas de sobre. No siempre lo consigo. Ser creativo consume jajajaja. La cuestión es que cuando me llevo tupper de comida de verdad la gente me mira un poco raro…

Como decía, esta semana quería cocinar muchas cosas, de momento estoy cumpliendo el objetivo ;-) Una de ellas era un bizcocho que leí en mi libro de cocina favorito: bizcocho de chirivía y alcaravea. La alcaravea es una especia que tenía en la despensa desde hace años, cuando leí a Garbancita la famosa confusión traductora del Lidl. La olí, la eché en alguna receta, pero poco más y se vino en la mudanza hasta Holanda. La chirivía siempre me ha producido mucha curiosidad, creo que nunca he visto a mi madre usarla, y siempre anda suelta en los supermercados en algún rincón.

Por lo que, la combinación chirivía – alcaravea me llevaba semanas rondando la cabeza, sobretodo desde que vi unas chirivías bien lozanas en la tienda eko-hippie. Desde entonces, la obsesión por probar esta combinación era imparable.

¿El resultado? Interesante. A mí me gusta, pero estoy deseando repetir la receta y cambiar la alcaravea por anís (y creo que un toque de naranja rallada le iría de miedo también), creo que va a tener un sabor infinitamente más bueno. Creo que también la alcaravea despista, es un sabor al que no estamos acostumbrados. Por lo demás, la textura del bizcocho es deliciosa, húmeda, buenísima. Me encanta todas las nueces que lleva y el sabor de la chirivía es bastante suave y agradable.

Un buen té para este bizcocho y un amigo o amiga con ganas de probar sabores nuevos creo que es la combinación perfecta.

Receta de bizcocho de chirivía y alcaravea

Del libro Just like mother used to make

Ingredientes

– 125 gr de mantequilla (blanda, a temperatura ambiente)

– 250 gr de harina

– Medio sobre de levadura y una cucharadita de gaseosa (o un sobre entero de levadura, yo es que me he hecho una pija)

– 1 / 2 cucharadita de moca de sal

– 1 cucharadita de alcaravea -> Yo si fuera vosotros, a menos que os guste mucho experimentar / o seáis unos enamorados de esta especia, probaría con anís en polvo o en semillas, por qué no.

– 250 gr de chirivía rallada (… como unas dos chirivías)

– 125 gr de nueces picadas (no mucho, yo únicamente las dividí en 3 partes)

– 125 gr de azúcar

– 2 huevos

– 2 cucharadas de aceite de oliva (la receta pedía aceite de nuez…)

Pasos

0. Precalentar el horno a 180ºC

1. Juntar la harina, las semillas de alcaravea  (o anís, mejor), chirivía y nueces.

2. Batir la mantequilla y el azúcar hasta que resulte una mezcla esponjosa.

3. Añadir los huevos, uno a uno, a la mezcla de la mantequilla.

4. Juntar ambas mezclas, una vez estén homogéneas, echar las dos cucharadas de aceite (yo solo eché 1) para que la mezcla esté más manejable.

5. Echar en un molde estilo “plum-cake” previamente engrasado.

6. Hornear durante al menos 1 hora. Yo creo que lo tuve 30 minutos más tapado con aluminio hasta que salió el palillo limpio del centro del bizcocho.

7. Dejar que enfríe y servir.

¡Espero que os haya gustado!

Voy a preparar más entradas para la semana que viene, no quiero ausentarme, echo de menos teclear por aquí y por aquí también…

¡Buen fin de semana!

Encerrando el verano en tarros de cristal y recuerdos 2

Ya se ha acabado el verano de verdad. Una pena, aunque aquí ya no se notaba demasiado. Ya lo echo de menos (desde hace tiempo en cualquier caso…), ya ha empezado a refrescar y es un fastidio, lo único bueno es que ya he hecho mi primer pozal de lentejas y una sopa muy rica. Además de los platos de cuchara el otoño da más ganas de hornear.

Pero en fin, que yo quería hablar de aquel entonces cuando era verano de verdad aquí, si es que eso ha ocurrido alguna vez aquí. La cuestión es que encontré ruibarbo en el supermercado, aquí parece bastante frecuente, al contrario que en España. Cuando estuve en UK descubrí su existencia pero no me atreví a probarlo. En cuanto los vi aquí pensé: “de esta vez no pasa”.

La verdad es que tiene un sabor bastante especial, muy ácido. Hice 2 pruebas, y mirad qué distintos resultados:

¿Quién diría que vienen de la misma materia prima, verdad?

Hice compota de ruibarbo y resultó la amalgama verdosa-amarillenta de la foto de arriba y de abajo. A palo seco, no lo recomiendo, de hecho, dudo que repita… Demasiado ácido y fibroso para mí. Eso sí, en el libro que venía la receta recomendaban tomarlo con natillas caseras. Al final no tuve tiempo para hacer las natillas, pero tenía a mano este arroz con natillas e hice la prueba. El sabor mejoraba sensiblemente, qué alivio. Aún así, no repetiré, creo que a mucha gente le espantaría el aspecto (incluso a mí jaja).

Pero bueno, luego hice la segunda prueba, un sirope de ruibarbo y rosas, una receta de Heidi Swanson. Maravilloso. El sabor, el color, el olor… ¿Cómo puede cambiar tanto el resultado?

Mirad qué elegancia de sirope al servirlo mezclado con agua (lo lógico sería mezclar con soda, pero no me gustan nada las bebidas con gas). Heidi Swanson también sugiere mezclar con yogur, también probé, delicioso igualmente. Aunque hice demasiado… Al año que viene (sí repetiré, en este caso, sí) haré menos cantidad.

En fin, poco a poco hay que irse despidiendo de las recetas que recuerdan al calor y pantalones cortos… Ay. Solo espero que ahora al ir a la escuela ¡no me llueva de camino en la bici!

¡¡Que sea leve vuestro lunes!!

P.S.: Por cierto, Mercedes de SweetHoneyBunny también ha hecho el sirope, todavía no me ha dado tiempo a comentarla y avisarle de la coincidencia, pero si os gusta el resultado, ella os enseña otra forma de tomarlo y la receta es similar a la que yo he usado y en castellano (se parece mucho a la que usé yo, solo que le eché sirope de rosas… que le daba un aroma maravilloso)

Entrada de la semana: Muesli casero

¿Es bonita la vista, no? ¡Pues es mejor el olor!

Esta semana solo publico una entrada. Las razones: 1) no he parado y 2) con lo larga que va a ser esta entrada, creo que compensa los días que me he saltado.

Este es el primer muesli casero que hago. Me ha gustado mucho cómo ha quedado. No creo que vuelva a comprar ningún producto similar en el supermercado. Las razones son varias:

– A nivel económico: sale más barato, de una tanda me han salido 3 paquetes normales de muesli por un buen precio (tengo pendiente poner los datos concretos).

– A nivel saludable: quise probar a hacerlo en casa cuando lei los ingredientes de los dos paquetes que tenía en la despensa. No me gustó lo que vi ni por jarabes de glucosa ni por almidones ni por otros tantos añadidos. Y eso que uno de los paquetes era “sin menos azúcar”. Me parece terrible que se venda algo como sano cuando en realidad es igual que comer galletas industriales (más o menos). Si es alpiste, de verdad…

– A nivel de adaptarse a gustos personales: a Alguien no le gustan las pasas (ni cualquier fruto que se le asemeje) y la mayoría de muesli lleva pasas. Si lo haces en casa, puedes ponerle lo que te apetezca. Los frutos secos que más te gusten o los que te salgan más baratos. Igualmente ocurre con elegir los cereales, de forma que puede no haber trigo ni harina de arroz en mi muesli. Con mi tienda hippie soy feliz, te venden copos de todos los cereales a un precio bastante bueno.

¡Mi primer muesli casero!

Cosas menos buenas de hacer el muesli en casa: Lleva algo de tiempo. Vale, sí, pero creo que vale la pena, y como dura más, en principio tardarás más tiempo en ponerte a hacerlo otra vez.

En mi caso, miré varias recetas por internet y finalmente me decidí por adaptar a mi gusto una receta de… ¡mi libro favorito! Ya está bien de hablar de él y no presentarlo ;) Por cierto, tienen blogs los autores y tienen online una receta similar, mirad aquí.

Mi libro favorito del que hablo constantemente.

Y ahora sí, os cuento la receta gráficamente.

Cómo hacer muesli casero.

Todos los cereales y frutos que usé. Ahora os enseño las cantidades pesadas en vez de en cups.

Ingredientes para 1,6 kg de muesli:

Salvado de trigo. 91 gramos = 1 cup

Copos de cebada. 110 gr = 1 cup

Copos de espelta. 105 gr = 1 cup

Copos de centeno. 110 gr = 1 cup

Copos de avena. 226 gr = 2 cups (en la foto). En total hay que usar 4 cups = 458 gr aprx 460 gr.

Aquí todos los cereales juntos. Faltan los frutos secos y poco más.

Coquitos. 125 gr = 1 cup

Nueces 100 gr = 1 cup

Pipas de girasol: 141 gr = 1 cup

Almendras crudas, mezcla de con y sin piel. 172 gr = 1 cup

Jarabe de arce (también llamado maple). 315 gr = 1 cup = casi 250 ml (247 ml aprox)

Jarabe de arce + aceite de girasol (no me atreví con AOVE para empezar). 460 gr - 315 gr = 145 gr de aceite = Algo más de 150 ml = 3/4 cup. Hay que mezclar bien estos dos líquidos con una varilla pequeña o un tenedor.

Piqué los frutos secos un poco. Con un cuchillo afilado y cogiéndolos por los extremos se hace bastante rápido y cunden más.

Cereales y frutos secos cortados ya mezclados. Falta el sirope. También falta cambiar de cuenco, porque se quedaba un poco justo para remover después. Ah! Y no olvidéis añadir una cucharadita de sal. Yo olvidé fotografiarla ;)

Echar el sirope y mezclar todo bien.

¡Mezclado! Me encanta el olorcito a jarabe de arce.

Bandeja de horno preparada. Con papel de hornear que cubra la superfície es suficiente.

La única cuestión es que hay muesli para 3 bandejas... Habría sido genial tener al menos otra bandeja y hornear 2 a la vez.

Resultado tras el horno (de izquierda a derecha): 1) Menos tostado: 10 minutos al horno a 100ºC con turbo (ventilador). 2) Ligeramente más tostado: 12 minutos al horno con turbo (ventilador). 3) Muy tostado (no sé si se aprecia muy bien), pero es demasiado tostado. Estuvo una hora a algo menos de temperatura. Cambia el sabor y están mucho mejor los otros 2. Conclusión: precalentar a 100ºC en modo turbo el horno y en 10 minutos tenéis el muesli hecho. Eso sí, hay que remover un poco el muesli a mitad de tiempo, como hacen aquí.

Ya podemos desayunar, con un poco de yogur y fruta es delicioso...

Notas:

1. Me falta hacer el cálculo del coste, pero ha salido más barato que el del súpermercado. ¡Cuando tenga conclusiones cuantificables os cuento!

2. Siempre hay que echar 2 cosas: sirope dulce (bien maple/jarabe de arce, miel, yo quiero probar con ágave) + algo graso (hay quien echa mantequilla, otros aceite, etc. No me he querido arriesgar a echar AOVE porque el sabor fuese muy fuerte con el jarabe de arce, quizás con miel… hay quien pone mantequilla de cacahuete).

3. Hay cereales que absorben menos la grasa, véase el centeno. Pero puse solo 1 cup de 7 que había de cereal y ha quedado todo muy logrado.

4. El resultado: todo está crujiente, tiene un aroma bastante profundo por el jarabe de arce y los frutos secos. Los frutos secos tostados con el horno ganan mucho sabor y el jarabe de arce lo potencia bastante.

5. Quería poner quinoa, pero creo que Alguien me habría matado (mira que solo lo como yo, pero debo de saturarle, como lee el blog y luego me oye contarle todas mis historias… digo yo que será por eso).

6. En caso de querer echar pasas / arándanos secos / pepitas de chocolate… hay quien echa las pasas en la mezcla pre horno, pero también he visto lo contrario, que las pasas vayan al final, imagino que para que no se endurezcan. Y el chocolate para que no se queme o derrita de más.

7. ¡Las pipas son un gran descubrimiento para mí! Pensaba que me iban a dar un sabor demasiado fuerte. Al contrario, dan contraste, pero no cansan ni enmascaran otros sabores. Las he usado crudas, pero se pueden usar también tostadas.

7. ¡¡Repito seguro!!

Aunque confieso que no puedo resistir comerlo a palo seco, a cucharadas ;)

¿Habéis llegado a leer hasta aquí?

¿Qué os parece?

¿Habéis hecho muesli alguna vez?

¡¡¡¡Feliz fin de semanaaa!!!!

Cookies lo-más

Las cookies que veis en las fotos son las que en 2008 dieron la vuelta al mundo gracias a este artículo del NY Times. Cookies infalibles que nadie puede odiar. Estas Navidades las hice. Una tanda yo, y varias más junto con mis hermanas. Fue divertido hornear con ellas. Hubo cookies para toda la semana que estuvieron, que se llevaran ellos a Madrid y enviar unas cuantas yo. Claro, que tripliqué la receta (una burrada, con solo una medida salen muchas, pero éramos 6 y claaaro). También hice snickerdoodles para la ocasión.

Mi hermana pequeña se fue diciendo que quiere hacer la receta en ella en casa. Me vio haciendo fotos antes de que se volvieran a España. Como no publique hoy la receta, me mata. Nota para mi hermana: Vale la pena aunque veas muchas instrucciones ;) Sigue los pasos, no seas impaciente y ¡verás como te salen riquísimas!

Chocolate chip cookies NY Times

Traducida de la original y seguida al pie de la letra

Ingredientes

2 cups americanas menos 2 cucharadas (tablespoons americanas) de harina de repostería

1 2/3 cups americanas de harina de fuerza

1 1/4 teaspoons bicarbonato sódico

1 1/2 teaspoons levadura en polvo

1 1/2 teaspoons sal

1 1/4 cups mantequilla sin sal

1 1/4 cups azúcar moreno

1 cup + 2 tablespoons azúcar blanco granulado

2 huevos grandes

2 teaspoons extracto de vainilla (en este caso no tenía y lo sustituí por azúcar vainillado)

1 1/4 libra de chips de chocolate amargo (al menos al 60%) quien dice chips, dice tabletas de chocolate picadas y la cantidad es demasiada, me sobró bastante chocolate, así que, lo puse a mi gusto al final.

Flor de sal (no es sal gorda, pero tampoco de mesa, si no tenéis, echad mejor la sal fina).

¡¡Lo siento!! Soy un terror con las medidas americanas, como tengo las cups, siempre se me olvida pesarlo para luego ponerlo en gramos aquí. Así que os dejo el link a un conversor de unidades

Pasos

1. Tamizar harinas, levadura, bicarbonato y sal en un bol. Dejar aparte para usar más tarde.

2. Batir bien azúcares y mantequilla hasta formar una crema pálida y ligera.

3. Añadir uno a uno los huevos a la mezcla, batiendo bien después de casa huevo.

4. Añadir la vainilla.

5. Añadir la mezcla de harinas y mezclar hasta que esté todo combinado, no más de la cuenta, porque si no, este tipo de masas, como en los muffins, tienden a hacerse mazacotes.

6. Añadir, por último, los chips de chocolate e incorporarlos a la masa (igual, solo es necesario remover un poco para que se repartan bien).

7. Hacer dos discos con la masa, envolver con film transparante (en mi caso, además, las metía en una bolsa hermética por los olores de la nevera) y dejar refrigerado de 24 a 72 horas.

8. El día que se quiera hornear, se sacan de la nevera y se precalienta el horno a 180ºC.

9. Hacer pelotas de golf con la masa, cuidando de que los chips de chocolate queden horizontales con respecto a la superfície de la masa (así quedarán mucho mejor al sacarlas del horno).

10. Sobre las bolas de masa, espolvorear MUY poca flor de sal (y todavía menos si es sal de mesa), una cantidad mínima. Si solo cae un grano, no pasa nada, estará bien. Pero NO hay que cubrir la galleta entera. Solo tiene que tener un ligero toque de sal, si os pasais, pierde la gracia.

11. Meter al horno durante 18 – 20 minutos. Veréis que están listas porque la superfície pasa a ser plana y se abre una costra. Si se están empezando a dorar ligeramente por los bordes, ese es el momento de sacarlas. Si se han dorado enteras, estarán demasiado hechas y simplemente estarán muy crujientes (la gracia en estas galletas es que sean blanditas).

12. Hay que tener al menos 2 bandejas para horno preparadas, estas galletas según salen del horno, necesitan enfriar un poco (10 minutos aproximadamente) en donde están. Si las cogéis en ese momento, se os destrozarán porque están muy blandas.

13. Con una espátula o espumadera, retirar de la fuente del horno las galletas y dejar enfriar en una rejilla.

COMER. Vais a ver qué ricas. El proceso es sencillo, pero requiere un pelín de “labor” y sistema. Tened todo a punto y veréis que bien. No intentéis hacer estas galletas con prisas.

Mitad de la semana y yo, con estos pelos. En seguida voy a apuntarme a un intensivo de dutch… y empezaré a poder leer los subtítulos del cine :P