Rusia #4 Camino a Izmaylovo y street food

Izmaylovo, ese lugar tan popular en las guías y al cual mi querida amiga Montse (ex ciudadana de Moscú) me decía que era obligatorio ir. Izmaylovo es una zona de Moscú que alberga uno de los mercados más famosos, tanto de antigüedades como de souvenirs, matrioshkas, etc. Decidimos ir a echar un vistazo, porque a la siguiente vez necesitaríamos a Antonio para que no nos timasen.

La cuestión es que ese día decidimos coger una parada de metro distinta a la habitual. La siguiente cuestión es que hicimos el camino contrario… Fue cuando nos encontramos un mercado de barrio al exterior, en el que vendían muchos encurtidos, quesos, pescados, dulces, algo de carne y fruta, pero sobretodo mucho encurtido. No tengo fotos porque solo por el hecho de pasear por allí, parecía que teníamos escrita en la frente la palabra “extranjeros”, las miradas eran muy obvias y curiosas.

Una vez descubrimos que habíamos llegado a una parada de metro inesperada, nos lo tomamos con filosofía y nos lanzamos a probar comida de los kioskos que había allí. Dos bollos / empanadillas. Menos de 1€ entre los dos, creo.

Los dos bollos tenían el mismo relleno, cebolla muy pochada con algo de carne. Algo salado. Pero nosotros encantados de probar. Eso sí, los del puesto nos miraban como si fuésemos marcianos. Por otro lado, creo que el hecho de que yo supiese decir las 4 palabras de cortesía en ruso, les confundía un poco más.

Total, que al fin cogimos el metro y nos fuimos dirección Izmaylovo. La cuestión es que mi guía estaba un pelín desactualizada y decía que había que bajarse en Izmaylovo Park. Mirad qué bonito era:

Sobretodo para esquiar, que era lo que hacían los viandantes allí. Nada de caminar por el bosque. Esquiar es mucho mejor. Estuvimos unos minutos, pero es una vista que posiblemente recuerde de por vida, el silencio, la nieve tan blanca, los árboles tan altos, apenas había nadie, daba la sensación de que aquel lugar tenía vida propia.

Cogimos el metro de nuevo y aparecimos en Izmaylovo. Creo que no se llama así la parada, pero es la siguiente al parque. El camino que veis en la foto de arriba estaba casi entero helado, así que, sorteando la muerte, llegamos al mercado. Para nuestra “suerte” estaba casi vacío… Así que dimos una vuelta y nos fuimos. Queríamos ir a una tienda en otro barrio, y al salir de ésta ya teníamos un poco de hambre. Así que preguntamos en la tienda por un sitio para comer y allí nos plantamos.

Por primera vez, el menú sólo estaba en ruso. No pasa nada, yo pedi los clásicos: borsch y ternera stroganoff.

Este borsch que veis, es el más pijo que tomé en Moscú, ese plato de diseño no es el típico en el que sirven la sopa. Eso sí, quería comentar una cosa sobre el borsch: NO es tan morado o rosa como mucha gente lo imagina. De hecho, es más bien rojizo, como el de la foto. Es una sopa con tropezones de ternera, remolacha y alguna otra verdura. El color siempre se aclara un poco (como a continuación) porque siempre se acompaña con smetana (la nata agria rusa), que veis el cuenco pequeño debajo del plato.  Definitivamente en cuanto pueda haré mi versión de borsch casero.

El siguiente plato es la ternera stroganoff. No es más que ternera salteada y servida con una salsa nata agria. De nuevo, es el stroganoff más pijo que he probado también. Normalmente no lo sirven tan mono. Aún siendo demasiado estético, estaba buenísimo. Otra cosa de los restaurantes rusos que debo destacar es que los camareros hacen muy muy bien su trabajo: son eficientes y amables. Qué más se puede pedir. No sé si es porque en Holanda se lo toman con demasiada calma, pero es algo que me impactó.

El plato de a continuación es el de Alguien, que decidió arriesgar, señalo un plato aleatorio en la carta y le sirvieron esta carne guisada. No está mal, ¿no? La verdad es que tiene un gracia eso de pedir de forma completamente libre. Le queríamos decir al camarero que nos trajese su plato favorito, pero el hombre no nos entendía. El veredicto de la carne fue bueno, pero le gustó más mi stroganoff ;-)

Ahí acabó nuestro día. Se me olvidaba decir que al lado del borsch y el stroganoff había muchos pañuelos usados. No de llorar, sino de un gran constipado. Me sentó fatal tenerme que ir a casa y no ir al Museo Tetryakov, pero ciertamente me di cuenta de que estaba forzando demasiado…

Os dejo con una foto de la hora punta de la tarde moscovita. Ya quedan pocas entradas más del viaje, ¡lo prometo!

¡Que tengáis una buena Semana Santa! Me han comentado que son unos 10 días por allí, ¿no? Qué envidia. Al menos mi semana será corta, viernes libre y lunes siguiente también. Menos mal.

Rusia #3 Cruzando ríos helados en San Petersburgo

Tan sólo fueron dos días en San Petersburgo, pero fueron intensos. Nuestro ruso favorito anda que se las pela para no perderse nada :-) La primera foto es del crucero de guerra Aurora. Resulta que este ¿barco? está allí para visitar, pero también tiene tripulación militar ACTIVA a bordo. Imaginaos, por si las moscas…

Nieve, nieve, más nieve. La tarde fue soleada y fría. Volviendo al título, lo que digo es cierto. El río Neva (foto siguiente y más adelante) estaba helado y la gente acortaba camino cruzándolo. Yo no quería, pero Alguien y Antonio “me obligaron”. No crujía al andar, pero la tensión de “y si esto se rompe, que hay mucha gente…” estaba ahí.

Después de mi gran hazaña (quizás es lo más similar a deportes de alto riesgo que he hecho), fuimos a comer. Entramos en un restaurante un poco al “tun-tun” y nos sorprendió gratamente.

Probé una de las sopas que ha pasado a favorita, llamada “Solyanka“. Es una sopa que lleva patata, limón, encurtidos, aceitunas y en mi caso, siempre la he tomado de carne. Pero por lo visto la de pescado es igualmente popular. Deliciosa, reconfortante. Perdón por las fotos, en wikipedia tienen más decentes… es que el hambre me pudo aquí :-P

También tomé trigo sarraceno con champiñones. Ambos ingredientes son muy populares en la cocina Rusa. Era un plato muy sencillo, pero rico y realmente agradecido en días de frío.

Aquí nuestro ruso favorito (¿habéis visto qué bien posa?) se pidió otra especialidad (más bien georgiana), que era un pincho de carne con un poco de ensalada y salsa. La verdad es que la carne estaba buena.

Y no podía dejarme los dos aperitivos estrella. A la izquierda… ¡lengua! de vaca. Sí, muy común allí, y a veces la acompañan de salsa de rábano. Admito que si no miras mucho la loncha de lengua (es realmente gráfica…), está buena y más con la salsa de rábanos.

A la derecha es otro descubrimiento: picatostes de pan de centeno fritos en mantequilla y ajo. Muy buenos. Sí, más sencillos imposible, pero vale la pena probarlos si estáis allí. El pan de centeno está muy bueno hecho de esta forma. También hacen una cerveza de este mismo pan (que nos perdimos…).

Y aquí tenéis la prueba del cruce del río (esa gente que se ve a lo lejos subiendo una cuesta, ¡¡lo que suben en realidad es el caudal del río!!)

No podía despedirme de San Petersburgo sin poner una foto de la plaza del Museo Hermitage. Impresionante todo, la plaza y el museo (por fuera y también por dentro…).
La siguiente de la serie ya será en Moscú…

Rusia #1

¡¡Ya estoy de vuelta!! Os pongo unas fotos de Moscú de hace exactamente una semana. Fue un día glorioso: cielo azul y una temperatura más que agradable para el invierno ruso. La primera foto es la universidad de Moscú. En realidad se debe destacar que el edificio en sí pertenece a las “7 hermanas” de Stalin (en inglés se dice 7 sisters, pero wikipedia en castellano solo dice los 7 rascacielos). Esta zona no es especialmente turística, pero tuvimos la suerte de contar con guías rusos de lujo que nos enseñaron sus lugares favoritos.

Esta zona pasó a ser de mis preferidas del viaje. No sé si se aprecia suficientemente la inmensidad que caracteriza a Moscú. Aceras, calles, edificios, todo son espacios de dimensiones magnificadas.

Otra nota acerca de estas dos fotografías es que quizás el azul del cielo hace difícil apreciar el frío que hacía. Solo se puede imaginar una vez se ve a la madre e hija paseando con la capucha de pelo puesta (por si alguien no lo sabe, el pelo en las capuchas (sintético y/o natural) es un gran aislante).
Seguiré poniendo fotos del viaje brevemente por aquí, pero si queréis ver más, he creado un set de flickr que iré llenando a medida que me sea posible.

En cuanto a mi tipo de turismo favorito, la gastronomía rusa ha sido muy inspiradora para mí en este viaje. he vuelto con muchas ideas y sabores nuevos en mi repertorio (a pesar de que se nos quejaban de que no habíamos hecho más que empezar a conocer “un poco” de lo que se come allí… me lo creo, pero es que una semana no da para más)

El primer descubrimiento fue este: el творог, pronunciado algo así como /tvorog/. Para mí siempre será el “fuork”, no porque se entienda mejor (un ruso probablemente no entenderá que es eso, o váyase a saber qué significa en realidad…), sino por mi nula habilidad de pronunciarlo correctamente y el cachondeo correspondiente, claro. El творог es requesón (dicho de gente bilingüe ruso-castellano), aunque según wikipedia es queso quark, y en wikipedia viene una explicación de este snack pero de la versión báltica (¡Gracias Noema por el enlace!). No tengo ni idea de qué es exactamente, pero es un elemento base en la alimentación rusa y está bueno (lo cual es suficiente para mí).

Mi amigo Antonio desayuna творог cubierto de chocolate todas las mañanas. Nosotros tratamos de seguir su costumbre cuando estuvimos allí. Es muy cremoso y agradable, y lo mejor es que apenas es dulce, lo cual es perfecto para el chocolate que lo acompaña, ya que resulta ser una combinación nada empalagosa.

Parece ser que el творог no sólo se toma de esta forma, sino que se cocina de diversas formas, como tortitas, de relleno de blinis, incluso el mismo bombón que veis empanado y frito es muy común también por lo visto.

Me he traído varios творог. Unos se han quedado en la nevera y otros se los ha llevado Alguien a la oficina porque trabaja con rusos. Ha sido genial cuando Alguien me ha dicho que se han emocionado al ver el paquetito. Definitivamente tiene que ser algo muy ruso ;-)

ACTUALIZACIÓN Después de contar que me había traído творог a los bálticos (veáse: estona y dos lituanos) de mi clase, casi lloran de la emoción al recordar sus творог que ellos llaman kohuke sieriņš. Así que al día siguiente les llevé a ellos los que me quedaban en la nevera. Vi el éxtasis en sus ojos. Qué bonito es suscitar emociones con la comida.

El творог no solo se vende con chocolate, también se vende sin cobertura, con vainilla, con pasas, solo… Todos se encuentran en cualquier supermercado. He traído más, ya os los enseñaré.
Sin más, me despido por hoy. ¡Que tengáis un buen día!

De vuelta a La Haya y Typical Dutch #1

Aquí estoy de nuevo, en mi casita. A mi lado, en el ventanal, estoy viendo caer una de las tantas lluvias que me esperan este otoño invierno ;)

Os dejo una foto de un invento que he descubierto en este país, una especie de vending machine de comida rápida y ¡croquetas! No son croquetas como nosotros las conocemos, son del tamaño de una salchicha y el empanado vaya usted a saber de qué es, pero están buenas, especiadas, calentitas y baratas, para tomar fuerzas mientras se hace una visita. Mis hermanas estuvieron de visita hace unas semanas y se volvieron locas con estas máquinas.

Empiezan las vueltas al “cole” (¡ánimo para todos!), también las temporadas de muuuchas series, el cambio de ropa verano-invierno… Y en mi caso, voy a comenzar un tiempo sabático. Iréis viendo el transcurso, claro que sí.

Una parte del verano

Ha llegado el último lunes de agosto, parece que aquí con él se acerca el fin del verano…

Como sabéis, este verano me he mudado a otra ciudad europea, a La Haya. La parte más importante de la mudanza era traer aquí a nuestro perro. Como Alguien y yo no queríamos que fuera en avión, solito en la bodega pasando frío, nos lo trajimos en coche. La ruta que hicimos fue pasando por los castillos del Valle del Loira, fueron unos días muy bonitos y no quería dejar de compartir algunas de mis fotos favoritas. Estuvimos en varios castillos (en todos ellos dejaban llevar perros a los jardines :)), Chenonceau, Amboise, Chambord y Villandry. La mayoría de fotos que os pongo son del último (a excepción de la última foto, que es de Amboise), del cual me encantaron sus jardines, ahora lo veréis. ¡Espero que os gusten las fotos y que hayáis disfrutado mucho del verano también!

A continuación unas pocas fotos de lo que “picamos” en el viaje:

Es genial que en Francia guste tanto el cous cous... hay taaantos sabores para probar...

¡Hasta el Carrefour vende macarons!

¡Por fin probé los canelés!

Take Away #2

Con este nuevo lunes, vuelvo a la recién inaugurada serie de la comida para llevar. En mi caso, la comida rápida la tengo relativamente superada. Cada vez me apetece menos (que no siempre, claro ;)) ir a por hamburguesas o pizzas a las cadenas habituales. Por ejemplo, de pizzas tengo cerca de mi casa un italiano de los “de verdad”, con la Mamma y los bambinos, que hacen que te sientas miserable por haber estado tomando Telepizzas tanto tiempo ;)

Hace algo más de un mes, en una de las visitas de Alguien nos fuimos de excursión a Aluche para quedar con unos amigos, y de paso, coger unas empanadas que yo no había probado antes. Cuando entramos al sitio en cuestión, Zabala, estaba a reventar de gente del barrio cogiendo empanadas más y más grandes. También tenían tartas, se veía un poco al fondo del local el lugar de trabajo y los cientos de empanadas que no dejaban de circular. Era impresionante.

Era complicado decidir, pero finalmente me decanté por una de atún con queso y una dulce de manzanas, pasas y almendras. No sé cuál de las dos estaba más buena, muy generosas de relleno y además jugoso. Todo muy natural y artesanal.

Ah, también cogí para mis padres una de atún normal y una de pulpo, muy buenas también. Os enseño los rellenos de las que nos quedamos para casa:

Atún con queso

Manzanas con pasas y almendra

Alguien se fue y quedó de la de manzana, así que me llevé un par de trozos para desayunar y convidar a dos compañeras, a las dos les encantó la empanada dulce.

Volveré a hacer otra excursión seguro, merece la pena :D

¿Conocíais Zabala de antes?

¿Qué os parece su eslogan? ;)

Take Away #1

Hoy lunes, inauguro una nueva serie de entradas: Take Away. Comida para llevar, algo muy habitual en mi vida además de la cocina casera. Reconozco que tengo cierto reparo a sacar la cámara en un restaurante o lugares donde venden comida. Lo he hecho varias veces, pero como soy tan pesada, me da apuro estar tanto tiempo sacando fotos (que si esta queda bien, que si esta no, que si el encuadre, la composición, la luz, blablabla…). Por lo que,  cuando hago fotos en restaurantes pasa lo siguiente: me dan permiso (siempre pregunto) y hago un par con mucha prisa y apuro, compro / como, sonrío, doy las gracias y me largo. No me termino de sentir cómoda.

Sin embargo, no me importa coger cosas para llevar y hacerles una foto antes de que amigos, padres, hermanas o el mismo Alguien se lo lleven a la boca. Ejemplo, cuando vamos a un mercadillo de comida y cada uno se coge una cosa porque se muere de hambre. Ahí está Ana para decir: ¡¡¡¡Ehhhhh!!! Espera, que le voy a hacer una foto. Ojos en blanco del personal y respuesta: Joe, Ana, que tenemos hambre… date prisa… En estos caso, no sé por qué, no me da tanto apuro ;) Luego les digo: Huy, me ha quedado mal la foto… Ay, espera, espera, una mas… Joeeeeeeeeeee, Anaaaaaaaaaa, que me muero de hambre…

Ay, qué paciencia tienen los pobrecicos.

Es más fácil cuando me compro algo yo sola, claro. Ahí nadie se queja. Me puedo soportar a mí misma (de momento al menos). Imaginaos hasta que punto ahora cuando os cuente cómo fue mi primera visita a Harina.

Era un viernes con amenaza de lluvia. El autobús me dejó en Colón, como siempre. Mi pensamiento en ese momento fue el siguiente: Paso por el Delina’s y me cojo un sandwich rico o un wrap. Ni rastro de algo interesante en el Delina’s, las neveras estaban vacías. Perdón, corrijo, quedaban 3 sandwiches que nadie quería (jamón y queso), claro, eran más de las 16 horas un viernes. Mi dignidad gastronómica me impidió cogerlos aunque me moría de hambre en ese momento.

Por lo que, me puse a andar mientras chispeaba, crucé la esquina de Goya con Colón y entonces tuve un nuevo pensamiento: Voy a ir a Mallorca, ahí seguro que tienen algo bueno a estas horas. Total, que ya estaba en Jorge Juan subiendo, cuando el chispeo se hizo algo más intenso. Ya en Serrano, mientras miraba el escaparate de la tienda de Loewe, también noté que mi pelo se estaba empezando a mojar. Conclusión: Ana, ya no chispea, llueve. Es una lección aprendida de los ingleses: hasta el momento en el que pelo se te moja (i.e.: chorrea) no se denomina lluvia. El chispeo, ni leve ni intenso, merece un paraguas. La lluvia sí. Pero total, si en Madrid nunca llueve fuerte (#@*+^). Cogí un autobús pensando: Bueno, me deja en la puerta del Mallorca. Pies mojados. Otro pensamiento: Pero por mis narices como algo rico este viernes. Así soy yo. Bueno, pues por suerte me confundí  y el autobús pasó de largo del Mallorca. F*ck. Acabé en la Puerta de Alcalá. Y la puerta del Harina enfrente de mis narices. Una provocación a la que no podía negarme, llevaba meses pensando en acercarme, pero nunca me daba tiempo. Me di una vuelta, miré todo, pregunté, y al fin, compré comida.

Como apreciaréis por la fotos, no comí nada allí. Después de pagar y charlar con la chica de la caja, me fui a casa, me sequé los piés (sí, también los piés, resulta que los zapatos esos que dejan respirar el aire también dejan que el agua llegue igual de bien…). Y no pude remediar captar, dentro de mi pesadez, el momento de probar las delicias de Harina.

Me compré sandwiches (mejores que los de las sobras del Delina’s dónde va a parar). Os cuento los sabores a continuación:

– El pan naranja es de tomate relleno de más tomate (triturado, poco para no pringar (¡bien!)) con jamón serrano (normalito de calidad, (¡mal!)). Una jamón algo más rico habría hecho de este sandwich maravillas.

– El pan amarillo no recuerdo de qué era, aunque sí recuerdo el relleno. Queso crema con una loncha generosa de salmón, más gruesa que los panes. Sin duda, el que más me gustó.

– El pan verde de espinacas, con pollo y curry. Me avisaron de que el pan estaba más inflado y húmedo por la salsa. Estaba bien, pero no me convenció.

– El pan marrón era con arándanos y estaba relleno de roast beef, mostaza y rúcula. Me encantó, después del de salmón, claro.

Pero no me iba a llevar sólo eso, cómo no.

¿Cómo no iba a llevarme postre? Si es que tienen una parte de la tienda completamente llena de tartas muy apetitosas…

Me llevé una porción de Carrot Cake. Un mini-punto menos para quien la empaquetó, porque se aplastó y pegó el frosting de la tarta al plástico. ¡Jo!

Estaba bastante buena a pesar de todo ;P

Por último, compré para desayunar unas cookies, que, por cierto son un poco caras, pero es que al tocarlas vi que estaban blanditas :D A parte de preciosamente bien envasadas. No vale la pena el dinero gastado. No, no.

Y ya, por fin, me comí los sandwiches y la tarta. No sin antes dejar el recibo de lo que me costó, para luego no equivocarme en cantidades.

Así fue.

He vuelto varias veces, y he probado más cosas: Su limonada, su terraza, las empanadas (una de queso con cebolla deliciosa), brownie. Cierto es que cuando hay más gente los camareros andan agobiados y tuve que esperar más para que me cobraran, y eso que no estaba en mesa esa vez. Mi próximo objetivo es ir a desayunar un sábado prontito allí :)

Cuando mi madre cuando lea esto, me va a llamar para darme una colleja telefónica…

¡Que sea leve el lunes!

Segunda parte de Nunos…

Las maravillosas mini-torrijas eclipsaron la atención hacia esta maravillosa tarta de fresas con yogur de la misma pastelería. No os la quería dejar de enseñar porque me pareció impresionante.

Además de lo atractiva visualmente que era, su sabor era excelente. Con una textura suave, maravillosa, nada pesada. Deliciosa*

(*) Mi abuela estaba emocionadísima con el sabor, mi madre estaba alucinada con el exterior y las gotitas tan vistosas de fuera, a mi padre le encantó también.

Precio: 27€ pero muy bien pagados. Nada que envidiar a muchas tartas de Mallorca (y mira que soy fan de Mallorca también). Son dos estilos distintos.

Os dejo el corte a continuación.

Yo creo que sí, que ya me he decidido y puedo decirlo:

¡Os presento mi nueva pastelería favorita de Madrid! Nunos**

(**) Y no, no me llevo comisión :P

Despedir la Semana Santa

Pero hay que despedirla como se merece, con unas buenas torrijillas y un día extra de vacaciones ;)

Hace unos días me fui al Horno de San Onofre, horno emblemático de Madrid al que nunca había ido. Tiempo antes había leido que sus torrijas eran dignas de probar. Por lo que, allí me dirigí, muy motivada a probar las torrijas de vino, y por supuesto, las de leche tradicionales. Y en el desayuno del día siguiente hice la cata de ambos sabores.

Las torrijas, por cierto, costaron 2,75€ cada una, precio razonable, teniendo en cuenta lo caras que salen por aquí habitualmente: 3€ – 3,5€…

Acompañé las torrijas con un café con leche calentito. Os informo de que no pude tomarme la segunda torrija porque me llenó muchísimo la primera.

Las torrijas de leche estaban muy buenas, se parecían a las de mi madre :D Ricas, ricas. Además no llevaban almíbar, el cual no me convence nada.

Las torrijas de vino también me gustaron mucho. Me sorprendió no ver el pan coloreado de tinto (que leyendo, había entendido era lo habitual), la miga era tan blanca como las de leche. El sabor: es evidentemente alcohólico, pero no muy fuerte, en cuanto a dulzor, poco, no es que fueran amargas, pero tampoco muy dulces, desde luego llevaban azúcar, no sal ;)  Es difícil de explicar, quizá debo tomarme otra para intentar desarrollar mejor la descripción ;)

Y qué poco fotogénicas son las jodías torrijas… arrrggg…

Lo bueno es que ya sólo me quedan por probar las torrijas de miel ;)

Ah, de San Onofre también me llevé unas magdalenas de naranja con chips de chocolate que estaban bastante buenas. Peeeero también probé los macarons que tenían. Mira que las torrijas están buenas, pero a los macarons ni os acerquéis… Que sepáis que estoy haciendo un estudio de mercado (poco formal, desde luego) que os espero presentar pronto ;)

Ah, y ¡que sea leve el lunes! y para los que estén como yo, que sea leve el martes ;)

Volviendo despaciiiito…

Hola de nuevo. Vuelvo a mi entrada del lunes tempranero. Y espero ir retomando el ritmo, poco a poco. No es que haya estado enferma ni nada, sino que de repente me he vuelto “soltera temporal”. Esto quiere decir que Alguien va a estar unos meses fuera, y por tanto, ha dejado de “darme la vida” para muchas cosas. Sigo haciendo fotos a lo que como, con la esperanza de irlo subiendo a flickr y publicando cuando pueda. Aunque ahora mis comidas son mucha (más) ensalada de bolsa y mucho take away, pero bueno.

En cuanto a la foto, su razón es que ya casi estamos en pascua, algo que en España apenas se celebra como en muchos lugares del mundo, con huevos, conejitos, etc. El destino de Alguien, casualidades de la vida (porque justo celebramos allí los reyes este año), es Holanda, y allí sí que lo celebran de aquella manera, a mi parecer mucho más bonita que la cuaresma ;)

Así que, cómo no, estoy viajando de manera frecuente a los Países Bajos, por lo que, en la última visita hice una visita al súper más común de allí, Albert Heijn, fue cuando vi huevos de chocolate de muchíiiiisimos sabores. Finalmente me decidí por los que veis en la foto. De izquierda a derecha: blanco, capucchino (de los cuales Akane ya se ha pedido uno ;)), crunch y… ¡aguacate! noooo, eso era lo que yo pensaba, fascinada, cuando compré esa bolsita… pero no, el nombre se debe a que allí es típica una bebida llamada Advocaat, toma ya. Así cuando lo probé no me sabía a aguacate para nada xD De hecho, se asimila más al Creme Egg británico, qué gracia que hayan homónimos de la misma chocolatina por países. Y por cierto, aguacate en flamenco /holandés es exactamente igual que en inglés…

De estos huevos dieron buena cuenta en la oficina ;) Ya sabéis, el azúcar hay que repartirlo, como la felicidad :D

Y también probé, esto allí, la crema catalana de una de mis marcas de comida favorita… Bonne Maman. Estaba buenísima, y por supuesto, he reciclado los recipientes, ¡qué bonitos son!

Ya lo último, y os quiero pedir disculpas porque apenas me ha dado tiempo a comentar vuestros blogs :( de hecho, no he leido desde mi reader para no olvidar las entradas pendientes de comentar… aunque me temo que son demasiadas al no haberlo llevado al día.

Y como siempre ¡que sea leve el lunes!