Sorpresa 2: Ginebra y Luxemburgo

Cara de holaquetal fue la que se me quedó cuando al arrancar el coche y poner el GPS me dijo Alguien: ve poniendo la dirección del hotel de Montpellier. El título era: Hotel de Montpellier, Ginebra, Suiza.

What?

Jijiji. Risita de Alguien. Sorpresaaaaaaaaa. Lo peor es que 5 minutos antes me había dicho: Ya no hay más sorpresas, ¿vale?

Así que nos pusimos de camino a Ginebra. Hicimos noche allí. Nunca sabré qué pasó con el hotel de Montpellier donde nunca nos presentamos :-P

Llegamos tarde a Suiza, pero el paseo mañanero que dimos Guzmán y yo me gustó. El desayuno también muy rico. Algún día volveré a Suiza y me tomaré una raclette. No nos entretuvimos más porque queríamos hacer una parada en Luxemburgo.

Me gustó mucho. Una ciudad afrancesada, bonita. ¡Hasta había un Ladureé! Pero no entré. No era el día. El día será en París. O en Nueva York. O en Tokio si nos ponemos. Bueno, va, o la siguiente en Luxemburgo jajaja.

Y nuestra merienda en Luxemburgo. Esta vez la sosa fui yo y pedí el chocolate. La copa bonita es la de Alguien ;-)

Y estas son dos de las cosas que han pasado este verano. Ya he conocido dos países más. He vuelto a Barcelona. Me ha gustado más aún. Ahora queda por contar el resto del verano. Seguiré tratando de ser breve.

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Rusia #4 Camino a Izmaylovo y street food

Izmaylovo, ese lugar tan popular en las guías y al cual mi querida amiga Montse (ex ciudadana de Moscú) me decía que era obligatorio ir. Izmaylovo es una zona de Moscú que alberga uno de los mercados más famosos, tanto de antigüedades como de souvenirs, matrioshkas, etc. Decidimos ir a echar un vistazo, porque a la siguiente vez necesitaríamos a Antonio para que no nos timasen.

La cuestión es que ese día decidimos coger una parada de metro distinta a la habitual. La siguiente cuestión es que hicimos el camino contrario… Fue cuando nos encontramos un mercado de barrio al exterior, en el que vendían muchos encurtidos, quesos, pescados, dulces, algo de carne y fruta, pero sobretodo mucho encurtido. No tengo fotos porque solo por el hecho de pasear por allí, parecía que teníamos escrita en la frente la palabra “extranjeros”, las miradas eran muy obvias y curiosas.

Una vez descubrimos que habíamos llegado a una parada de metro inesperada, nos lo tomamos con filosofía y nos lanzamos a probar comida de los kioskos que había allí. Dos bollos / empanadillas. Menos de 1€ entre los dos, creo.

Los dos bollos tenían el mismo relleno, cebolla muy pochada con algo de carne. Algo salado. Pero nosotros encantados de probar. Eso sí, los del puesto nos miraban como si fuésemos marcianos. Por otro lado, creo que el hecho de que yo supiese decir las 4 palabras de cortesía en ruso, les confundía un poco más.

Total, que al fin cogimos el metro y nos fuimos dirección Izmaylovo. La cuestión es que mi guía estaba un pelín desactualizada y decía que había que bajarse en Izmaylovo Park. Mirad qué bonito era:

Sobretodo para esquiar, que era lo que hacían los viandantes allí. Nada de caminar por el bosque. Esquiar es mucho mejor. Estuvimos unos minutos, pero es una vista que posiblemente recuerde de por vida, el silencio, la nieve tan blanca, los árboles tan altos, apenas había nadie, daba la sensación de que aquel lugar tenía vida propia.

Cogimos el metro de nuevo y aparecimos en Izmaylovo. Creo que no se llama así la parada, pero es la siguiente al parque. El camino que veis en la foto de arriba estaba casi entero helado, así que, sorteando la muerte, llegamos al mercado. Para nuestra “suerte” estaba casi vacío… Así que dimos una vuelta y nos fuimos. Queríamos ir a una tienda en otro barrio, y al salir de ésta ya teníamos un poco de hambre. Así que preguntamos en la tienda por un sitio para comer y allí nos plantamos.

Por primera vez, el menú sólo estaba en ruso. No pasa nada, yo pedi los clásicos: borsch y ternera stroganoff.

Este borsch que veis, es el más pijo que tomé en Moscú, ese plato de diseño no es el típico en el que sirven la sopa. Eso sí, quería comentar una cosa sobre el borsch: NO es tan morado o rosa como mucha gente lo imagina. De hecho, es más bien rojizo, como el de la foto. Es una sopa con tropezones de ternera, remolacha y alguna otra verdura. El color siempre se aclara un poco (como a continuación) porque siempre se acompaña con smetana (la nata agria rusa), que veis el cuenco pequeño debajo del plato.  Definitivamente en cuanto pueda haré mi versión de borsch casero.

El siguiente plato es la ternera stroganoff. No es más que ternera salteada y servida con una salsa nata agria. De nuevo, es el stroganoff más pijo que he probado también. Normalmente no lo sirven tan mono. Aún siendo demasiado estético, estaba buenísimo. Otra cosa de los restaurantes rusos que debo destacar es que los camareros hacen muy muy bien su trabajo: son eficientes y amables. Qué más se puede pedir. No sé si es porque en Holanda se lo toman con demasiada calma, pero es algo que me impactó.

El plato de a continuación es el de Alguien, que decidió arriesgar, señalo un plato aleatorio en la carta y le sirvieron esta carne guisada. No está mal, ¿no? La verdad es que tiene un gracia eso de pedir de forma completamente libre. Le queríamos decir al camarero que nos trajese su plato favorito, pero el hombre no nos entendía. El veredicto de la carne fue bueno, pero le gustó más mi stroganoff ;-)

Ahí acabó nuestro día. Se me olvidaba decir que al lado del borsch y el stroganoff había muchos pañuelos usados. No de llorar, sino de un gran constipado. Me sentó fatal tenerme que ir a casa y no ir al Museo Tetryakov, pero ciertamente me di cuenta de que estaba forzando demasiado…

Os dejo con una foto de la hora punta de la tarde moscovita. Ya quedan pocas entradas más del viaje, ¡lo prometo!

¡Que tengáis una buena Semana Santa! Me han comentado que son unos 10 días por allí, ¿no? Qué envidia. Al menos mi semana será corta, viernes libre y lunes siguiente también. Menos mal.

Rusia #3 Cruzando ríos helados en San Petersburgo

Tan sólo fueron dos días en San Petersburgo, pero fueron intensos. Nuestro ruso favorito anda que se las pela para no perderse nada :-) La primera foto es del crucero de guerra Aurora. Resulta que este ¿barco? está allí para visitar, pero también tiene tripulación militar ACTIVA a bordo. Imaginaos, por si las moscas…

Nieve, nieve, más nieve. La tarde fue soleada y fría. Volviendo al título, lo que digo es cierto. El río Neva (foto siguiente y más adelante) estaba helado y la gente acortaba camino cruzándolo. Yo no quería, pero Alguien y Antonio “me obligaron”. No crujía al andar, pero la tensión de “y si esto se rompe, que hay mucha gente…” estaba ahí.

Después de mi gran hazaña (quizás es lo más similar a deportes de alto riesgo que he hecho), fuimos a comer. Entramos en un restaurante un poco al “tun-tun” y nos sorprendió gratamente.

Probé una de las sopas que ha pasado a favorita, llamada “Solyanka“. Es una sopa que lleva patata, limón, encurtidos, aceitunas y en mi caso, siempre la he tomado de carne. Pero por lo visto la de pescado es igualmente popular. Deliciosa, reconfortante. Perdón por las fotos, en wikipedia tienen más decentes… es que el hambre me pudo aquí :-P

También tomé trigo sarraceno con champiñones. Ambos ingredientes son muy populares en la cocina Rusa. Era un plato muy sencillo, pero rico y realmente agradecido en días de frío.

Aquí nuestro ruso favorito (¿habéis visto qué bien posa?) se pidió otra especialidad (más bien georgiana), que era un pincho de carne con un poco de ensalada y salsa. La verdad es que la carne estaba buena.

Y no podía dejarme los dos aperitivos estrella. A la izquierda… ¡lengua! de vaca. Sí, muy común allí, y a veces la acompañan de salsa de rábano. Admito que si no miras mucho la loncha de lengua (es realmente gráfica…), está buena y más con la salsa de rábanos.

A la derecha es otro descubrimiento: picatostes de pan de centeno fritos en mantequilla y ajo. Muy buenos. Sí, más sencillos imposible, pero vale la pena probarlos si estáis allí. El pan de centeno está muy bueno hecho de esta forma. También hacen una cerveza de este mismo pan (que nos perdimos…).

Y aquí tenéis la prueba del cruce del río (esa gente que se ve a lo lejos subiendo una cuesta, ¡¡lo que suben en realidad es el caudal del río!!)

No podía despedirme de San Petersburgo sin poner una foto de la plaza del Museo Hermitage. Impresionante todo, la plaza y el museo (por fuera y también por dentro…).
La siguiente de la serie ya será en Moscú…

Rusia #2 Merendando en San Petersburgo

Sigo con mi serie de entradas de Rusia. Llegamos a Moscú un viernes por la noche y a las pocas horas cogimos un tren de alta velocidad rusa a San Petersburgo. No, no está tan lejos, sólo son 4 horas de tren ;-)

En psicología tenemos una teoría llamada el efecto de primacía, que significa que lo primero que ves causa un efecto de primacía que hace que todo lo siguiente no sea tan bueno por comparación. Quizás me pasó eso con San Petersburgo y Moscú. Quizás es que San Petersburgo es más bonito o tiene más encanto. Quizás son diferentes y ya no sé con cual quedarme (bueno, sí…jajaja)

La primera foto es la catedral de la Iglesia del Salvador sobre la sangre derramada. Hastaluego con el titulito… Y no os perdáis la pasada de foto de wikipedia. La verdad es que el interior no estaba mal tampoco, me gusta mucho el estilo de iglesia ortodoxa y sus interiores.  Y luego están los techos, me encantan, de iglesias y no iglesias, pero en Rusia hay que mirar hacia arriba siempre, me pasé la semana fotografiando techos…

El frío. De nuevo, Imaginad el cambio tan brusco de temperaturas que tiene que haber para que ¡el agua se congele cayendo de un tubo! Me hubiera gustado ir fotografiando más ejemplos de estos tubos congelados, pero no pudo ser.

Tras un primer día sin parar por San Petersburgo y una comida que olvidé fotografiar, decidimos merendar algo. Escogimos un café en frente de la Catedral de Kazán (foto a continuación) que estaba dentro de una librería.

¿Sabíais que las cocinas en Rusia no cierran? No hay horarios definidos de comidas. Hablando con nuestra rusa favorita (la hermana de Antonio ;-)) nos dijo que no existen tradiciones diarias estilo “sentarse a cenar la familia completa”. Los trabajos tienen la prioridad.

Fue aquí donde tomé mis primeros blinis hechos en Rusia. Los primeros no hechos en Rusia fueron hechos por mi amigo Antonio, cuando nos visitó el año pasado. Como veis, los blinis parecen crepes, la única salvedad es que se hacen con harina de trigo sarraceno en lugar de harina de trigo común. ¿Las formas favoritas de acompañarlo? Smetana (nata agria rusa), leche condensada, frutos rojos, semillas de amapola, requesón ruso

Mis dos aburridos se pidieron bollería. Presentada muy bonita, eso sí.

Y los chocolates calientes. Allí gustan mucho. Tenían una página de la carta dedicada. El mío era de naranja con canela… Muy bueno.

Y Alguien con fresas y chocolate. Se me olvidó echar una foto al batido de frutos rojos de Antonio, nuestro ruso favorito :-)

Y aquí la merienda entera.

¡¡Espero que os haya gustado!! Más fotos en flickr.

Más Rusia aquí.

Navidad en Holanda #2 Los oliebollen

El descubrimiento. Me llaman mucho la atención estos bollos. Su nombre básicamente es… bollos de aceite. Viéndolos más de cerca ¿no os recuerdan a un dulce muy típico español? Como por ejemplo ¿los buñuelos? Pues sí, porque son buñuelos del tamaño de una pelota de petanca. Hay varios tipos, pero los que más me gustan son los básicos, que no llevan relleno pero sí azúcar glas por encima. Los otros muy (más) típicos llevan pasas incorporadas a la masa. Me quedo con los primeros ;)

La verdad es que es todo un alivio que vendan estos bollos solo en Navidad. Los venden en los típicos puestos de feria en los que en España venden churros / patatas fritas… Y además hacen un concurso nacional para ver qué oliebollen son las más ricas. En La Haya tenemos uno de los puestos ganadores de… no sé qué año. Hay más variedad que todavía no he probado: de manzana, plátano, apple beignets, rellenos de crema con un trozo de mandarina de adorno… Lo que tiene mucha gracia es comerlo por la calle y que con el viento que nos acompaña en estas fechas, el azúcar manche a todo el que los come, bien en la nariz, bien los abrigos :P

El relleno es más esponjoso que los buñuelos pequeños que acostumbraba a tomar por noviembre en Madrid (claro que también me gustaban menos), es algo elástico también, me encanta ese tipo de textura, y, de hecho, lo bonito es que me recuerda a los buñuelos que hacía mi abuela. Ah, y aunque es evidente que están fritos, no tienen esa grasa chorreante de los buñuelos normales o de los churros, la prueba es que cuando te los dan envueltos, el papel no se mancha apenas. No justifico que sean sanos en ningún caso ;)

Poco más para esta entrada que parece estar de lunes ;) Os diré que probamos la primera vez en la excursión que hicimos a Delft hace ya un mes cuando se vino mi amigo ruso. Como muestra, os dejo una foto de los canales de Delft. Hay canales en casi cada ciudad en este país, pero no me canso de verlos, todos parecen tener su encanto.

Qué emoción. No queda nada para que vengan mis padres y hermanas y ¡¡les lleve a probar estos oliebollen!! :)

Regalitos Gastronómicos #12

Hacía tiempo que no publicaba en esta categoría, y es que esta categoría sólo tiene vida si otros me traen cositas de regalo ;)

Allá por junio (de verdad, es que creo que fue ayer…), mis amigas fueron a Londres a pasar unos días y se acordaron de mí al entrar en esta tienda, todas salieron con un bote debajo del brazo y otro para mí. Hasta julio no vi este regalo, cenando con ellas.

Vosotros no habéis visto este regalo antes ya que, por entonces, mi ordenador andaba mal y mi vida era hiperacelerada, así que nunca os pude enseñar este bote de chocolate instantáneo con aroma a la canela que me trajeron y tanta ilusión me hizo.

El bote ha viajado en una caja de mudanza y hace unas semanas, lo saqué. Me volví a ilusionar al sacarlo de la caja, fue como si me lo acabasen de regalar otra vez, me vino un recuerdo muy especial de ellas desde la distancia.

Este chocolate, además, es de una franquicia de tés que descubrí en York hace unos años, de la cual me enamoré, se llama Whittard of Chelsea. No os imagináis lo preciosas que son estas tiendas a pesar de ser franquicia, las tacitas que tienen, los sabores de té… Sé de algunos y algunas que os encantaría ;) Además, me he metido en su web y casi me da un pasmo con la de cosas bonitas que tienen allí.

Aquí podéis ver más de cerca cómo es una cucharada de este chocolate antes de mezclar con la leche calentita :)

GRACIAS Tam y Carla, mis amigas.

Una parte del verano

Ha llegado el último lunes de agosto, parece que aquí con él se acerca el fin del verano…

Como sabéis, este verano me he mudado a otra ciudad europea, a La Haya. La parte más importante de la mudanza era traer aquí a nuestro perro. Como Alguien y yo no queríamos que fuera en avión, solito en la bodega pasando frío, nos lo trajimos en coche. La ruta que hicimos fue pasando por los castillos del Valle del Loira, fueron unos días muy bonitos y no quería dejar de compartir algunas de mis fotos favoritas. Estuvimos en varios castillos (en todos ellos dejaban llevar perros a los jardines :)), Chenonceau, Amboise, Chambord y Villandry. La mayoría de fotos que os pongo son del último (a excepción de la última foto, que es de Amboise), del cual me encantaron sus jardines, ahora lo veréis. ¡Espero que os gusten las fotos y que hayáis disfrutado mucho del verano también!

A continuación unas pocas fotos de lo que “picamos” en el viaje:

Es genial que en Francia guste tanto el cous cous... hay taaantos sabores para probar...

¡Hasta el Carrefour vende macarons!

¡Por fin probé los canelés!

¡Feliz Pascua! on behalf of…

Hola a todos. Somos unos pollos holandeses convertidos en bombones y venimos a este blog enviados por Alguien. Alguien y Ana nos han pedido que os felicitemos las Pascuas mientras ellos se dedican a hacer ruta gastronómica por Madrid.

¡Oh, nooooo! Ana nos ha descubierto y nos ha pegado un mordisco… No sabemos cuánto tiempo más podremos dar noticias…

Sólo decir que… Ana se ha vuelto loca con los motivos de Pascua… Nosotros sólo somos el comienzo…

Volviendo despaciiiito…

Hola de nuevo. Vuelvo a mi entrada del lunes tempranero. Y espero ir retomando el ritmo, poco a poco. No es que haya estado enferma ni nada, sino que de repente me he vuelto “soltera temporal”. Esto quiere decir que Alguien va a estar unos meses fuera, y por tanto, ha dejado de “darme la vida” para muchas cosas. Sigo haciendo fotos a lo que como, con la esperanza de irlo subiendo a flickr y publicando cuando pueda. Aunque ahora mis comidas son mucha (más) ensalada de bolsa y mucho take away, pero bueno.

En cuanto a la foto, su razón es que ya casi estamos en pascua, algo que en España apenas se celebra como en muchos lugares del mundo, con huevos, conejitos, etc. El destino de Alguien, casualidades de la vida (porque justo celebramos allí los reyes este año), es Holanda, y allí sí que lo celebran de aquella manera, a mi parecer mucho más bonita que la cuaresma ;)

Así que, cómo no, estoy viajando de manera frecuente a los Países Bajos, por lo que, en la última visita hice una visita al súper más común de allí, Albert Heijn, fue cuando vi huevos de chocolate de muchíiiiisimos sabores. Finalmente me decidí por los que veis en la foto. De izquierda a derecha: blanco, capucchino (de los cuales Akane ya se ha pedido uno ;)), crunch y… ¡aguacate! noooo, eso era lo que yo pensaba, fascinada, cuando compré esa bolsita… pero no, el nombre se debe a que allí es típica una bebida llamada Advocaat, toma ya. Así cuando lo probé no me sabía a aguacate para nada xD De hecho, se asimila más al Creme Egg británico, qué gracia que hayan homónimos de la misma chocolatina por países. Y por cierto, aguacate en flamenco /holandés es exactamente igual que en inglés…

De estos huevos dieron buena cuenta en la oficina ;) Ya sabéis, el azúcar hay que repartirlo, como la felicidad :D

Y también probé, esto allí, la crema catalana de una de mis marcas de comida favorita… Bonne Maman. Estaba buenísima, y por supuesto, he reciclado los recipientes, ¡qué bonitos son!

Ya lo último, y os quiero pedir disculpas porque apenas me ha dado tiempo a comentar vuestros blogs :( de hecho, no he leido desde mi reader para no olvidar las entradas pendientes de comentar… aunque me temo que son demasiadas al no haberlo llevado al día.

Y como siempre ¡que sea leve el lunes!

Regalitos Gastronómicos #11

Aquí va la segunda parte de los regalitos de Portugal. Lo pongo como otro regalo, porque en este caso fue mi hermana quien vio la pastelería e hizo parar a todos para comprarlos :) Muchas gracias, Mediana ;)

La caja era preciosa, y su contenido no se quedaba corto: ¡Eran unos cupcakes monísimos!

Mi hermana fue cogiendo los que le parecieron más bonitos o de los que entendía el sabor. Hice la cata y fui adivinanado los sabores. Os cuento:

Red Velvet

Estaba muy bueno el bizcocho y el frosting (de cream cheese) también. Fue sin duda el que más me gustó por sabor y apariencia. ¡Me encantan los corazones!

Chocolate

En contra de mi expectativa, no era un selva negra (había una guinda en mitad del frosting, que no sé si se aprecia bien en la foto), el sabor del muffin era sólo chocolate. El frosting aunque muy fosforescente, estaba bueno, no empalagaba :)

Carrot Cake

Según mi hermana, cuando señaló este cupcake y entendió que era de zanahoria, hizo un gesto de ¡uggh! y rápidamente pensó: Ay, vaya, a mi hermana esto le gusta seguro :P Estaba bueno, y el frosting de cream cheese es que me tiene enamorada :)

El bizcocho estaba muy bueno, con un sabor intenso a limón. El frosting no tanto, se notaba algo artificial.

El detalle fue genial, me hizo mucha mucha ilusión :)

¡Además ahora ya conocemos todos una nueva bakery en Lisboa!