Quinoa dulce con calabaza

Ya es jueves. Y estamos en Noviembre. Ya hace fresco por aquí, pero he de decir que está siendo un otoño muy agradable (exceptuando el semi-huracán que tuvimos hace unas pocas semanas). Tanto otoño me deja trastocada al mirar el calendario: Solo quedan 7 fines de semana de este año.

No sé por qué, pero los finales de año en cierto modo me agobian. A la vez me gustan pensar en la cuenta atrás porque eso significa que me queda muy poco para ver a mi familia, primero en España y luego aquí, 2 y 4 fines de semana respectivamente…

Otra señal de que queda poco año son los puestos de oliebollen. Ayer abrió el primero. Así que Alguien y yo espero que inauguremos el puesto este viernes a más tardar.

En cuanto a las fotos, son de un postre de quinoa que hice la semana pasada. Muy otoñal, ¿no? Hace algún tiempo hice algo similar, pero intentando cocer la quinoa en la leche (o con agua y leche). Esta vez he cocido la quinoa solo en agua y luego he cocido la calabaza con la leche y la quinoa juntas. Creo que es el mejor resultado, el menos pesado de hacer. Seguiré probando.

La calabaza en dulce y con quinoa es deliciosa. La calabaza cocida contrasta bien con el crujiente de la quinoa, y todo mojado en leche dulce con canela… Lo haré de nuevo, seguro.

Postre de calabaza dulce con quinoa

Calabaza al gusto, picada en dados muuuy pequeños

Quinoa al gusto, esta vez usé bicolor, pero da igual, la que más rabia os dé

Azúcar al gusto (mi gusto es una cucharada de postre y media de vainillado)

Una ramita de canela o canela molida a gusto

Mantequilla (lo que ocupa una cuchara de postre, se me ocurrió tras enterarme de que hay quien hace así el arroz con leche)

Pasos

0. Cocer quinoa: se usan 2 medidas de agua por cada medida de quinoa. La forma de cocer: como el arroz. La quinoa se debe de enjuagar previamente.

1. Juntar quinoa, leche y calabaza y calentar a fuego medio

2. Dejarlo cocinar hasta que la calabaza esté blandita

3. Retirar del fuego y echar el azúcar, disolver bien.

4. Terminar con la mantequilla, hasta que esté incorporada.

5. Dejar reposar hasta que no esté caliente y guardar en la nevera. Servir frío y espolvorear canela por encima.

Yo me lo tomé de desayuno y me encantó, he de decir.

También he hecho una versión salada de calabaza con quinoa… la vereréis pronto.

Y ya que estamos a jueves, aprovechad la cuenta atrás de fines de semana para hacer cosas que os gusten :-)

Quinoa con broccolini, pijotini

Por alguna razón la semana pasada compré un barreño de calabacines. 1€ por cuatro calabacines hermosos. Un chollo para mí. Sobretodo teniendo en cuenta que aquí el calabacín se vende a precio de oro… tanto que se vende por unidad, como los aguacates, los brocolis, las berenjenas, los pepinos y demás alimentos exóticos. Llevaba un tiempo sin comer calabacines, y es raro, porque probablemente sea la verdura que más he comido en mis 29 años de vida. Creo que ya desbancaron a las judías verdes incluso.

Total, que por algún motivo, los broccolinis estos me vinieron a la cabeza. No son más que brócolis con tallos más finos y el sabor sí es verdad que es algo distinto (para bien). La gracia es que fui al súpermercado pensando en cogerlos aunque están un poco más caros de lo que me suelo gastar en brócoli, pero justo ese día estaban de oferta. Así que sin remordimientos.

El nombre “broccolini” es una gran pijada, pero bueno.

Así que aquí va el segundo plato de quinoa de la semana. Esta vez me curré un poco la base, y poché cebollas y un poco de ajo antes de echar el calabacín a la sartén. Qué bien olía la casa…

Receta de quinoa con calabacín y brócoli(ni)

– Brócoli (o brocolini, lo que os apetezca y salga más barato, sobretodo lo último) – cantidad al gusto

– Calabacín – cantidad al gusto, picado en cuartos y luego los cuartos hechos rodajas

– Quinoa (medio vaso de chato es mi medida para una ración individual)

– 2 cebollas pequeñas

– 1 diente de ajo

– Aceite, sal, pimienta

– Y queso de cabra fresco en medallones que nunca falte (aunque está bueno, en este plato ya hay mucho sabor, así que si no tenéis, no pasa nada)

Pasos

1. Cocer el brócoli (o el ni). En mi caso lo hice al vapor, pero con agua funciona bien también ;-) Por cierto, en caso de que no tengáis un punto elegido de cocción, recomiendo que se saque de cocer cuando todavía el verde tenga un tono vivo y ya empiece a estar tierno, pasado ese punto de cocción, parece que se quedan mustios y demasiado blandos…)

2. Cocer la quinoa: La quinoa se debe de enjuagar primero antes de cocinarla. No lo olvideis.

Una vez elegida la cantidad de quinoa, ponedla en un cazo y echad el doble de volumen de agua (es decir, si habéis echado medio vaso de quinoa, echad un vaso entero de agua)

Dejarlo hervir hasta que el agua esté casi consumida y lo más importante, cuando a la quinoa le salgan “los rabitos” (en la foto de arriba, podéis apreciar los mencionados “rabitos”). Se escurre un poco en agua fría para que no se apelmace.

3. Picar las cebollas, bien en fino, bien en rodajas, lo que más os apetezca. Yo lo piqué muy fino. Lo mismo con el diente de ajo.

4. Poner un poco de aceite en una sartén (sin abusar, solo lo suficiente para que la cebolla no se pegue ni se queme al calor) y cuando esté caliente, echar la cebolla y dejar pochar, a fuego medio – alto, tapada hasta que empiece a estar transparente y adquiera un color dorado.

5. Añadir el ajo, remover un par de veces.

6. Echar el calabacín, cocinar hasta que esté tierno.

7. Añadir los brócoli(ni)s, remover con cuidado para no destrozarlos mucho.

8. Echar la quinoa, mezclar y seguir cocinando todo hasta que haya cogido la misma temperatura.

9. Salpimentar.

Servir al plato. Opcional el desmenuzar un par de medallones de queso de cabra fresco (que yo seguía teniendo en la nevera).

Comeeerrr.

Y pasear para ver cómo evoluciona el otoño. ¿Han caído las hojas en España?

Quinoaaaa, remolachaaaaaa

Antes de empezar con mi oda a la remolacha, necesito comunicar al mundo que me muero de agujetas y que odio al monitor de gimnasio por invitarme a la sesión de los ejercicios del terror: pesas, flexiones, abdominables… Mira que voy en plan autista con mis cascos para entrar en otro mundo y olvidarme del hecho de que parezco un ratón corriendo en la rueda de su jaula… Qué dolor, esta noche he dormido con una aspirina, algo ha hecho, menos mal.

Ahora sí. Volvamos a la remolacha.

No tenía suficiente obsesión con la quinoa que ahora me ha dado con la remolacha.

Siempre le he tenido manía a la pobre. Me sabía a barro y me daba mucho repelús. Tanto como a Paula los pimientos. Sin embargo, el año pasado un profesor mío me invitó a ayudarle (previo pago, que conste) a preparar cenas en galerías de arte. Lo que yo no sabía es que prácticamente todas esas cenas iban a llevar remolacha (y salmón).

La primera vez le miré mal cuando vi la olla llena de remolachas. Le dije lo de “¿pero es que no te saben a barro?”, se descojonó, no entendí por qué en ese momento. Al final de la cena, nosotros tomamos nuestra ración de cena y probé la remolacha otra vez (más). ¿Magia? ¿Por qué sabía diferentemente rica?

Desde la última cena que preparamos habrán pasado 4 meses o así. Y la echaba de menos. Es más, tenía curiosidad de prepararla yo, a ver. Hace tres semanas compré remolachas en el mercado pero de varios colores y las comimos de acompañamiento con salmón. Tremendo. Pero es que hace dos semanas una amiga me invitó a su casa a cenar y preparó risotto de remolacha. ¿Hola? Todos estos hechos indicaban algo.

Indicaban que días después no pude evitar hacer quinoa con remolacha y queso de cabra. El queso de cabra FRESCO en medallones. El de rulo se me hace demasiado fuerte, pero bienaventurados sean quienes lo prefieran de rulo.

Me encanta hacer plastas con la comida y los quesos. Yes.

Receta de quinoa con remolacha

Quinoa al gusto (yo uso una medida de vaso de chato de vino y es una cantidad generosa)

1 remolacha hervida (hasta que esté muuuy tierna), enfriada (que si no, quema mucho) y pelada

3 o 4 medallones de queso fresco de cabra

Un poco de aceite para la sartén

Cebollino para terminar el plato (mejor fresco, pero si solo hay seco a mano…)

Pasos

1. Cocer la quinoa: La quinoa se debe de enjuagar primero antes de cocinarla. No lo olvideis.

Una vez elegida la cantidad de quinoa, ponedla en un cazo y echad el doble de volumen de agua (es decir, si habéis echado medio vaso de quinoa, echad un vaso entero de agua)

Dejarlo hervir hasta que el agua esté casi consumida y lo más importante, cuando a la quinoa le salgan “los rabitos”. Se escurre un poco en agua fría para que no se apelmace.

2. Picar la remolacha, yo lo hice en pequeños bastones.

3. Echar la remolacha a una sartén con un poco de aceite caliente. Remover un par de veces, dejad que se caliente un poco.

4.  Añadir la quinoa y dar vueltas hasta que coja color.

5. Podéis empezar a echar aquí, en la sartén un par de medallones de queso de cabra, pero se queda más aglutinada la quinoa. Si no, lo podéis dejar todo para el final.

6. Salpimentar a gusto, echar un poquiiiiito de aceite de oliva rico al servir.

7. Servir en el plato y poner los medallomes de queso de cabra desmenuzados y después cebollino picado.

CO-MEEEEERRR calentito.

Espero que os guste.

Llevo toda la semana comiendo quinoa. Remolacha. Y calabacín.

Creo que ya sabéis lo que os espera :-P

De otoño, caos, quinoa y tristes despedidas…

Vaya, no have ni 3 entradas que publiqué quinoa y aquí estoy otra vez… :-P Disculpadme, pero es que las coles de Bruselas están en temporada, ¡no podían esperar!

Parece ser que hice bien publicando hace 2 semanas dos entradas porque la semana pasada, casi por sorpresa, mi semana se convirtió en un caos. Vivo en una extraña y constante sensación de ahogo con los plazos y de satisfacción plena con lo que aprendo. Con tanta inestabilidad, quizás en unos meses necesite mirarme esto en terapia :-P me vuelven loca estos artistas, jajaja.

Vuelvo a pedir disculpas no solo por el retraso al escribir, sobretodo porque odio no poder contestar vuestros comentarios. Lo haré, porque siempre me ponéis notas muy interesantes, cariñosas y divertidas también, es lo que más vida da a este blog. De nuevo, gracias por no cesar en comentar, me anima mucho.

Estoy trabajando en un blog / web en el que enseñe qué hago por la escuela mientras no cocino o ando publicando. Más que nada para que entendáis a qué me refiero con inestabilidad mental diaria. Mientras tanto, también podéis echar un ojo a mi otro blog en inglés si queréis :-)

Además de todo esto, llevo un par de meses con cierta (cada vez más) pesadumbre. Se va de Holanda mi gran vecina, mi amiga, Montse. La persona que mejor y con más cariño me ha tratado desde que llegué aquí. Nos conocimos de verdad en enero, pero estas vivencias “expat” consolidan las amistades mucho más rápido que en versión “vida real”. Ella ha sido (y es) alguien que sé que tengo para lo que necesite. Ella y su familia constan desde hace tiempo en mi lista de gente que hace recuperar la fé en el género humano. La voy a echar mucho, mucho de menos. Y se va la semana que viene. Y ahora solo me salen las caras de tonta cuando estoy con ella. No me salen los discursos sentimentales, y ella se merece uno.

En fin, que estaba ya soltando la lagrimilla con el párrafo anterior…

Volviendo a la primera foto, este plato de quinoa no tiene mucho misterio, pero os pongo una receta exprés.

Quinoa con coles y mini patatas

Ingredientes

– Quinoa al gusto (una ración va bien con media taza de quinoa seca, cunde mucho)

– Unas mini patatas (puede ser una patata pequeña también) bien lavadas, sin pelar, cocidas a fuego medio (para que así no revienten y estén perfectamente tiernas)

– Coles de Bruselas al gusto (aquí se venden por bolsas, no tuve mucha posibilidad de elección) siguiendo mi receta favorita

– En la foto no están, pero eché unas pasas rubias (normales también están estupendas) y quedaban genial.

– Una cucharada de sirope de arce para el aliño, con 2 de aceite de oliva y otra de vinagre (quise echar de Módena, pero me colé y eché de manzana, equivocación válida)

Pasos

1. Cocer la quinoa: Se debe de lavar primero hasta que el agua salga limpia (un par de veces está bien). Se debe de cocer con el doble de volumen de agua. El punto exacto es cuando el agua casi se ha consumido y la quinoa echa “sus rabitos” en forma de espiral. Algún día retrataré en macro a la quinoa, para que veáis una de las razones por las que me tiene enamorada.

2. Juntar todo en un plato, aliñar con el aceite, vinagre y sirope de arce.

Yo me lo comí a cucharadas, así de bruta soy.

Bueno, ya para acabar, os dejo con las fotos que hace un mes (¿o dos?) os prometí del otoño por aquí. Esta semana el paisaje está realmente precioso.

* Carlos, tenía tanto hambre que no me dio tiempo a hacerle la foto al desorden habitual de mis platos ;-)

El día que el salmón desapareció del súpermercado

Hace más o menos un mes (o quizás dos…¿?), el salmón ahumado dejó de venderse en el súpermercado (cuasi-monopolio) holandés, llamado Albert Heijn. De repente, una de mis compras estrella desapareció de las estanterías y al día siguiente entendí por qué: había una intoxicación de salmonella en esa marca de salmón ahumado. Es real. Un millón de personas afectadas, ¿seré yo una de ellos? Por suerte no, ya que a la salmonella brota a las 72 horas (gracias a Nebulina por la información :-)).

Así que os presento al salmón que ha dado la vuelta al mundo… con quinoa.

Quinoa, albahaca fresca, una bola de mozzarella y un poco de limón rallado. Aceite de oliva y a comer.

He tratado de cumplir con la promesa de no ser muy pesada con la quinoa, creo que ya iba tocando otra receta ;-)

La verdad es que me gustó mucho la combinación, quizás habría puesto un poco más de limón, porque se notaba poco.

Quinoa con salmón ahumado

Ingredientes

Un puñado de quinoa por ración (cunde y llena mucho, aviso)

Salmón ahumado al gusto

Medio limón rallado

1 bola de mozzarella por ración

Hojas de albahaca fresca al gusto

Aceite de oliva para aderezar

Pasos

1. Cocer la quinoa: importante pasar por agua hasta que ésta salga limpia.

2. Juntar todos los ingredientes o presentarlos separados en el plato para servir.

3. Aderezar con aceite de oliva (moderadamente, que he descubierto lo calórico que es…)

4. Hacer un revoltijo y ¡a comer! :-)

Y hoy es lunes, de vuelta al cole. Quién me lo iba a decir…

Pues hoy es de esos días que me quedaba en casa, bien a gusto debajo del edredón… ¡ánimo con el día de hoy!

P.S.: Y no, aquí no hay fiesta el jueves… no me lo recordéis mucho, ¡que me deprimo!

Calabacines con…

Quinoaaaa, ¿cómo no? Hacía mucho que no tomaba nada con ella, y no podía dejarla así, solita en la despensa.

Aunque todavía estamos en fechas de HEMC, ya he cocinado dos propuestas, así que, este plato no entra en el evento. Pero lo enseño, ya que estamos.

Tampoco tengo una receta definida, pero por si os viene bien la idea, lo único que hice fue: 1) blanquear dos mitades de un calabacín y vaciar la carne, 2) hacer un sofrito de cebolla y tomate natural (y una cucharada de tomate concentrado) y añadir la quinoa YA cocinada, 3) rellenar los calabacines con la quinoa, 4) echar un poco de mozzarella por encima y al horno hasta que fundiera el queso.

No es que sean los calabacines más bonitos del mundo, ni la mejor presentación, pero estaban muy ricos y muy completos.

Estas semanas pasadas casi no pude mirar el ordenador, pero he intentado comentar como una loca todas las aportaciones, pero todavía no he llegado al final de la lista, ¡¡me alegra mucho ver lo mucho que os estáis animando a participar!!

¡¡Todavía hay tiempo hasta el día 25!! Decidnos cómo hacéis el calabacín :D

Por cierto, he echado mucho de menos estar por aquí… ¡¡y se me acumulan las cosas de las que hablar!!

Quinoa dulce

(hoy es lunes, así que ánimo a todas/os con el peor día de la semana después del domingo por la tardeeee)

Al fin pude probar la recomendación de M de madridyyoblog (¡¡si no lo conocéis os lo recomiendo!!) de hacer quinoa con leche. ¡Delicioso!

Me he aficionado a este engendro vegetariano sin remedio. Me encanta, me recuerda al cous cous y sustituye al trigo que pretendo evitar al máximo. Además, corroboro la afirmación que me habéis dicho en varias ocasiones en comentarios, la muchísima energía que aporta. Y es que por las mañanas sienta estupendamente.

Todavía no tengo un método completamente definido para cocinar la quinoa al modo arroz con leche, por lo que creo que es mejor esperar un par de intentos más antes que compartir experimentos con vosotros. La primera vez cocí la quinoa solo con leche y estaba muy bueno, pero se absorbió toda la leche y tuve que echar más después, antes de tomarlo (que no es mal plan, ojo).

También he probado a cocer mitad agua y mitad leche. Pasa igual. Conclusión: la quinoa absorve muy bien los líquidos :o)

Además, puestos a hacer experimentos quise poner cáscara de lima en vez de limón o naranja y ágave en lugar de azúcar. Me estoy volviendo toda una hippie con el sirope de ágave y la quinoa, ¿qué os parece? Ya tengo un saquito de harina de cebada esperándome en la despensa… ¡no sé dónde voy a llegar con tanta visita a la tienda hippie ecológica!

Bueno, hoy como veis sigo sin poner una receta, ya os he comentado antes por qué, ¡¡pero me encantaría saber vuestros experimentos o ya recetas consagradas de quinoa!! Ya he hecho otro intento más, ya os contaré, aún sigo sin receta confirmada en cualquier caso ;)

Quinoa no apta para vegetarianos

Cuando se me ocurrió este plato fue porque tenía granadas en casa y quería hacerlas con quinoa. Pero me faltaba algo, pensé en queso, pero aún así en mi imaginación necesitaba un último sabor potente, que contrastase bien con la granada, tan dulce. De repente recordé que tiempo atrás había visto unas salchichas de cordero en el supermercado y me parecieron la combinación perfecta, el especiado de la salchicha, el sabor característico del cordero y la jugosidad y dulzor de la granada. Con las unas lascas de queso holandés de cabra (no el rulo cremoso, sino un gouda muy blanco :)) era el remate. Ah, y el crujiente del cebollino le da un toque estupendo, cada vez me gusta más.

Debo confesar que nunca he tomado mucha granada, la probado en macedonias, e incluso alguna ensalada y aunque mi madre afirma que le gustan mucho, no tengo ningún recuerdo de ver esta fruta en casa, y menos aún, de ver a nadie limpiándola. También Alguien me dijo que en su casa encantaban (juro que tampoco he visto nunca una granada en su casa…) y que por lo visto manchaba mucho al limpiarse, por lo que, cuando él era pequeño, siempre se sacrificaba alguien de la familia por el resto y limpiaba las granadas para todos. Así que, cuando tuve las granadas en mis manos pensé que en 2011 ya debía de haber alguna forma de limpiar granadas sin teñirte las manos, y así es, buscando en internet vi la fórmula perfecta: cortadas por la mitad (horizontal) y a mamporrazo limpio en la piel. Pobres granadas, pero es increíble cómo con cada golpe de palo de mortero salen muchísimos granos. Eso sí, hay que ser delicados, porque salpica…

No recuerdo las proporciones exactas de los ingredientes para esto plato, pero no quería dejar de compartir el plato que tan rico me supo. Además es un plato que es muy visual, gracias a los colores de la granada, cebollino y el queso y el tono tostado que se le queda a la quinoa al mezclarse con las salchichas.

Os informo de que no he hecho más quinoa de momento, y ahora con la Navidad imagino que haré menos, pero ya volveré al ataque, ya.

Y nada más me queda desearos un buen fin de semana, yo tengo ya muchas cosas que hacer en estos dos días y más todavía a partir del lunes, pero es que el jueves se multiplican exponencialmente a la 4, por aquello de que vienen mis padres y hermanas por Navidad. Estoy feliz.

Quinoa-adicción

Bueno, después de la emoción del AIG, un poquito de quinoa :D

Mira que me avisastes de que la quinoa te atrapa. Me he marcado un límite de 1 vez por semana tomar quinoa, me hace taanta ilusión comerla como si de cous cous se tratara. Pues bien, se me van ocurriendo combinaciones, y esta que os voy a enseñar hoy me ha encantado, y de paso, he seguido alimentando otra nueva obsesión por la combinación “caprese”: tomate – mozzarella – albahaca. Yes. Cuidado, que está muy rica.

En fin, os voy a dar instrucciones sencillas, que ya sabemos que los viernes el cerebro empieza a estar frito ;)  Simplemente lavar la quinoa (siempre coged en seco la mitad de cantidad que queréis tomar, que cunde mucho al hacerse) hasta que salga el agua limpia, hervir quinoa con agua cubriéndola un par de dedos en la olla y esperar a que se consuma el agua y ya habrán salido sus rulitos.

Después… tacháaaan. Echad tomates, yo tenía a mano tomates cherries asados (son taaan fáciles y taaaan ricos y encima duran un montón metidos en la nevera, otro día, si queréis, os cuento lo fácil de su elaboración), aceitunas (sé que no forman parte de la combinación caprese original), pesto (tampoco), queso mozarella (ains, es que tenía queso cottage y quedaba riquísimo, es queso fresco granulado delicioso( y un chorrito de aceite de oliva. Oooooohmmm…

Y encima el día que hice esta quinoa se me pasó por la cabeza echar ingredientes similares pero con una base de humus (garbanzos machacados)… Oooooohhhhhhmmmmm… otro día os la cuento, pero es mi “hummus” favorito, que los libaneses me perdonen por esta deformación del concepto…

Probando-probando… y gracias

Lo primero las gracias. GRACIAS a todos los que me habéis dejado comentarios en la entrada anterior con ánimos. Ya se me ha ido pasando un poco el ataque de mecagüen que tenía el domingo y el amanecer del lunes, he llegado a la conclusión de que no he podido ser yo la culpable después de analizar todo. Al lunes que viene, vendrá el técnico del horno y ojalá se arregle todo pronto. Con un horno nuevo o lo que sea. Y también, GRACIAS por los comentarios – consejos de cómo encontrar harina de fuerza aquí sin que me llamen loca por preguntar.

En cuanto a la primera parte del título de esta entrada, me refiero a la quinoa. Llevaba mucho tiempo viendo este cuasi-cereal por todas partes, como si de repente se hubiera descubierto que el trigo es veneno :o) En fin, me producía mucha curiosidad y confesaré que de forma estética también me llamaba mucho la atención la apariencia similar al cous cous o al bulgur con ese particular rabillo retorcido que le sale al cocerse.

Cuando vivía en Madrid, de vez en cuando hacía visitas al herbolario de mi barrio. Las denomino visitas porque me resultaba un lugar muy exótico. No os ofendáis las y los asiduos a los herbolarios, ya que lo digo sin acritud ninguna. Sencillamente para mí los herbolarios siempre han tenido algo de místico, ya que, de la misma forma que puedes encontrar pasta de miso, te encuentras raíces de ginseng en un bote y pastillas adelgazantes de raíz de noséqué e incluso cremas faciales. Siempre he recurrido a los herbolarios para encontrar cosas “poco habituales” como son cereales distintos al trigo, semillas de amapola… Y luego siempre estaba un rincón dedicado a la cocina vegetariana y vegana, con el seitán, las hamburguesas de verdura… Me ha parecido todo muy interesante y, siempre, con mucho cuidado, he tratado de ser selectiva con las compras, porque la curiosidad me mata a mí y a mi bolsillo. Al menos, a los herbolarios que he ido yo, siempre “te clavan” un poquillo. No olvidaré nunca el día que pedí cebada perlada, me dieron un saco de 500 gr y me dijeron: “son 9,50€ por favor”. Se me pusieron los pelos de punta, di las gracias pero no, y lo dejé allí y salí dando lentos pasos hacia atrás…

Aquí, en Holanda, el tema de los herbolarios es algo distinto. Aquí hay tiendas ecológicas en una proporción mayor y me da la sensación de que están mejor organizadas, ordenadas con una menor sensación de misticismo (para las pastillas milagrosas, tienen otras tiendas aquí). Hay una de estas tiendas que se llama Eko-plaza que ciertamente está genial, sólo venden productos ecológicos de todo tipo. La verdad es que siempre que entro tengo ganas de llevarme muchas cosas, porque lo que he ido probando ha estado todo bastante bueno. Pero, ay, ¿por qué si quieres ser ecológico tienes que ser rico? ¿Por qué si quieres que alimenten bien a las vacas y gallinas y las verduras tengan menos pesticidas debes de ganar más dinero al mes? O mejor dicho, ¿es que quienes vamos más justos económicamente somos peores personas por no pagar el plus de alimentación decente a los pobres animales? Pero y ¿por qué los animales no siempre están bien alimentados, qué nos pasa? Bueno, es una discusión distinta. Otro día. A pesar de todo, a veces me cojo alguna cosilla, como harina de centeno y de fuerza, pasta con más cereales… Pero me contengo, todavía al menos.

En fin, la bolsita de quinoa se vino aquí desde Madrid en la mudanza. Nunca me dio tiempo a probarla en Madrid y creo recordar fue de las últimas adquisiciones. Dolió, 3,85€ la bolsita, seguía el precio pegado. Resistió muchas visitas al herbolario sin ser comprada porque siempre iba con alguna receta en mente y decía: “si no tengo prisa, ya la probaré”. Pero en fin, aquí estábamos la quinoa y yo la semana pasada, encantadas de conocernos.

Se me ocurrió una de esas recetas que luego nunca fue porque se me ocurren 500 cosas más sobre la marcha y acabé haciendo samosas y pensé que el relleno de espinaca y calabaza combinaba estupendamente con la quinoa. Y la verdad es que fue una de esas que tuve la fortuna de no equivocarme. Además dar forma a las samosas me pareció muy entretenido. Y qué bonito tener horno, sólo hace una semana que disfrutaba de él. Ains.

Las samosas son empanadillas hechas con pasta filo o brick, la cual es una masa muy fina que al hornearse o freírse queda crujiente. Suele ser muy común en India, Pakistán… Yo las probé estando en Inglaterra, ya que mi compañera de piso era descendiente de familia paquistaní y acostumbraba a hacer mucha comida típica. Fui feliz con tanto curry, especias, arroz pilau… Qué recuerdos. A ella le encanta probar todo aquello que hacía yo, sin carne, claro. El relleno que pongo a estas samosas no tiene nada que ver con lo que se le pone originariamente: carne picante con verduras o solo verduras.

Si os parece voy a la receta y mientras tanto, diré que tenía pensada otra receta distinta porque hoy es el cumpleaños de una de mis hermanas y quería publicar algo que le gustara a ella. Pero claro, no contaba con que mi horno estirase la pata.

Samosas de quinoa con espinacas y calabaza

Ingredientes

225 gr de pasta filo o brick (da para 23- 24 samosas creo recordar)

172 gr de espinacas

100-150 gr de puré de calabaza (aproximadamente, no tomé nota de esta cantidad)

1/2 cup de quinoa (cunde mucho, en realidad hice un cup y usé la mitad restante para otro plato)

Especias, yo tenía una mezcla con cúrcuma, ajo, cilantro, pimentón y no sé qué más que estaba muy buena.

Agua: 2 veces el volumen de la quinoa.

1 cucharada sopera de aceite de oliva

Sal.

1 huevo batido

Chutney / Salsa dulce para tomar de acompañamiento una vez cocinado.

Pasos

0. Ir preparando la quinoa: se debe de lavar antes de hervir. Una vez el agua salga limpia, ya se puede cocinar la quinoa. Se pone en un cazo con la cantidad de agua que os inidico, siempre el doble, de forma que sabréis que la cocción ha finalizado cuando no quede agua. Entonces se deben de separar los granos con un tener, para que no se apelmacen.

0. Sacar la pasta filo/brick de la nevera (suelen ser congeladas, y es mejor que descongelen toda la noche anterior en la nevera) con el fin de evitar que se saquen poco antes de empezar a hacer las samosas. Pero vaya, que mejor sigáis las instrucciones del fabricante que vengan en el paquete.

1. Mientras se hace la quinoa, rehogar las espinacas con la calabaza en una sartén con las especias y el aceite de oliva. Rectificar de sal.

2. Una vez esté lista la quinoa, mezclar con las espinacas y calabaza hasta que quede un resultado homogéneo.

3. Dejar enfriar la masa de relleno.

4. Preparar la masa filo/brick para montar las samosas. Hay que cortar la masa en rectángulos de 7 x 21 cm.

5. Una vez formados los rectángulos (la parte de 7 cm debe de ser la base del rectángulo), se debe de poner una cucharada de postre de la masa de relleno en la esquina inferior izquierda de la masa y montar las samosas.

6. El montaje de las samosas es muy fácil, básicamente consiste en ir doblando esquinas de forma que salgan triángulos replegados entre sí. Os dejo este esquema que hacen en miblogdepinchos, que ayuda bastante a saber cómo doblar la masa.

7. Una vez cerradas las samosas, las colocáis ordenadamente en una bandeja de horno (previamente cubierta por papel de horno) y antes de hornear, se pintan con un poco de huevo batido con la ayuda de una brocha de cocina.

8. Se meten al horno a 180ºC durante 6 minutos.

Listas.

Tomar templadas o calientes acompañadas de una salsa dulzona, como un chutney. En mi caso, usé la salsa de curry y mango de Heinz y también quedaba estupendamente.

Espero que os haya gustado y os animéis a probar la quinoa si todavía no lo hayáis hecho, ya que me ha gustado mucho. Recuerda al cous cous.

Por cierto, con los retales de masa filo que me sobraron hice pequeños paquetitos dulces. Los rellené con un trocito de chocolate puro y otros con mermelada de albaricoque, que ¡aquí no se tira nada! :)

¡Y os deseo un muy buen día a todos!