Borscht y últimas semanas de la temporada

Qué fuerte. Todo. No queda nada para que acabe el curso. Según el día me entra terror, emoción, una mezcla de ambas o un inmenso cansancio. Debe de ser la edad, lo del cansancio digo. Lo sorprendente es de lo del miedo. Quizás debería de repetirme el mantra de enero: Estoy aquí porque quiero, no porque me obliguen ni para sufrir. Hala, ya está. Nada mejor que recordar frases de autoterapia efectivas.

En cuanto al borscht, lo publico aunque ya estén empezando los calores, porque aunque en España ya haya un clima decente, aquí sigue engañando. Sale el sol pero hay que ir con abrigo. O no hay sol, pero un abrigo fino es suficiente. Mejor esto que el invierno, donde va a parar. Pero la cuestión es que da cocinar un buen borscht todavía. He pensado, mejor publicarlo ya que si no, voy a tener que guardarme las fotos para el invierno que viene.

Estoy muy contenta con el resultado, es prácticamente igual que las que tomábamos en Rusia, también mismo color. Estoy encantada. La receta la he sacado de un libro de cocina que me llevé de allí. Mi rusa favorita lo eligió conmigo y me dio el aprobado de buen libro ;-)

¡Hasta mezclado con la nata queda igual! (reservaos los comentarios del aspecto una mezclada la nata, lo sé). La prueba de que se parece al original: aquí, después de las fotos de la nieve.

Aunque es “feo”, me encanta el rosa escondido tras el naranja… Estoy fatal, lo sé.

Hablando de colores del borscht, no entiendo cómo hay a gente que se le queda un color fucsia o rosa fosforito al hacer esta sopa. Tengo una gran confusión con eso.

La sopa cunde, desde luego, lleva mucho alimento. Os la recomiendo para el próximo invierno. Aunque templada-fría está buena también (pero eso creo que ya es un gusto particular mío, lo de disfrutar de la comida fría, algo que desagrada a muchísima gente… debo de ser muy rara).

Receta de Borscht

Adaptada del Libro “Culinaria Russia” de Marion Trutter

Ingredientes

300 gr de cerdo cortado en dados pequeños

1 cebolla entera, pelada

3 zanahorias, peladas, una entera y dos picadas en tiras finas (o ralladas)

Perejil fresco, un ramillete (y otro para servir)

2 cucharadas de vinagre de Jerez

3 remolachas, cocidas, peladas y picadas en tiras finas

3 cucharadas de pulpa de pimiento choricero (había que usar tomate concentrado, pero no tenía en casa…)

2 pimientos verdes picados en tiras muy finos

2 tomates, cortados en rodajas finas

1 patata pelada y cortada en dados pequeños

250 gr de col lisa, picada en tiras muy finas

3 dientes de ajo pelados

1 hoja de laurel

50 gr de bacon

1 pastilla de caldo de verdura

sal, pimienta

Para servir: perejil y crema agria (yogur griego sin azucarar también puede ir bien)

Pasos

1. En una olla, preparar el caldo base con la zanahoria entera, la carne, la cebolla, sal y un ramillete de perejil. Hay que espumar bastante. Cuando la zanahoria esté blanda, se puede apagar el fuego. Se quitan las verduras y reservamos el caldo.

2. Salteamos la remolacha con un poco de aceite y la pulpa del pimiento / concentrado de tomate y el vinagre de Jerez y lo dejamos “sudar” durante unos 10 minutos.

3. Por separado, pasamos también por la sartén con aceite las otras dos zanahorias picadas y añadimos el pimiento y el tomate y dejamos que “suden” otros 10 minutos.

4. Añadimos la mezcla de zanahorias, pimientos y tomates al caldo base que esté a fuego medio.

5. Después añadimos también la remolacha al caldo.

6. Añadimos una hoja de laurel y la pastilla de caldo.

7. Picamos / trituramos o majamos el ajo con el bacon (yo lo hice con el molinillo del robot de cocina, pero se podría hacer en el mortero) y lo añadimos a la sopa.

8. A fuego medio, dejamos que hierva la sopa, corregimos de sal y pimienta y bajamos el fuego. Cocinamos la sopa durante 30 minutos.

A mí me gusta que repose un día. Para servir, se usa la crema agria o yogur griego, se pone en medio de la sopa una porción con un poco de perejil y cada comensal lo remueve a su gusto.

Es una sopa un poco laboriosa, no difícil, pero vale la pena. Como la volveré a hacer, trataré de abreviar un poco el método.

¡Que aproveche!

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Sopa para Paula

Paula, este fin de semana he hecho una sopa espectacular. Mira qué pinta. No puedes decir que no te gusta. Probablemente si la probases estoy % convencida de que te gustaría. Hasta que supieras que está llena de pimientos. No he podido evitar acordarme de ti. Con todo el cariño para mi anti pimientos (sé que sois más en el club de Paula, y de vez en cuando me lo habéis comentado, pero ella es la abanderada en esta “guerra”).

Confesaré que no sólo son pimientos. También hay muchos tomates cherries. Este fin de semana fui al mercado e aproveché al máximo las tarifas barreñiles. Me llevé muuuchos pimientos de todos los colores, tomates cherries, berenjenas, batatas… Esta Semana Santa la he dedicado a descansar y desconectar. Eso significa: dormir, cocinar, estar tranquila (vale, y ver series) como vea esto un profesor me mataaaa, con todo lo que tengo que hacer. Sin grandes planes. Excepto el de ayer lunes, que Alguien y nos fuimos a Amsterdam a darnos un buen homenaje culinario y visitar el último día de la exhibición de Mike Kelley en el Stedelijk Museum :-D

Me cuesta llamar sopa a este tipo de “sopas”, para mí es más bien puré, pero como aquí ese concepto no es el mismo que el nuestro, la he empezado a traducir literalmente. Sopa de tomate y pimientos. A mí las sopas de pimientos se me hacen algo cansinas, como las de tomate (la cual por norma general me parece que es similar a tomar tomate frito a cucharadas). Esta, sin embargo, me encanta. Tiene ese equilibrio entre los dos sabores y sienta estupendamente. Para más inri, la he pasado por la batidora, pero no seriamente, es decir, que tiene tropezones, finos, pero muy agradables.

Os invito a que arriesguéis y probéis a hacerla, porque de verdad que sorprende. Además sé que por España no somos muy amigos de sopas que no sean caldos o de purés que no son purés del todo.

Receta de sopa de tomate – pimientos

La receta me la dijo hace un par de semanas una chica alemana de mi clase que es la mar de maja y vegetariana. Además me dijo que cumple con las normas de weight watchers. ¡Gracias Sarah! 

Ingredientes

Tomates -Tendría alrededor de un kilo, pero lo que tengáis irá bien- (yo tenía cherries, pero igual da si no lo son) picados “a lo basto” (véase que da igual que no sea finamente, que se partan un poco, yo los piqué estrenando mi nuevo robot de cocina)

Pimientos rojos -Tendría alrededor de 2 kilos, pero lo tengáis irá bien- (también tenía un par amarillos así que los eché también) también picados, siguiendo la misma directriz que con los tomates.

Caldo de verduras (de pastillaaaaaa, pecadoraaaaaa que soy).

Yogur / Nata agria (para servir)

Pasos

1. Se supone que se doran en la olla los pimientos con un poco de aceite, para que desprendan algo de sabor.

2. Yo fui a lo bruto y lo eché todo junto: con un poco de aceite. Rehogué 5 minutos todo junto con un pelín de aceite de oliva.

3. Cubrí las verduras de agua y eché una pastilla de caldo de verduras.

4. Lo dejé cocinar durante otros 10 – 15 minutos.

5. Lo trituré con la batidora y dejé a propósito grumos.

Me gusta servirlo con yogur, pero imagino que depende del gusto.

Queda alguna entrada de Rusia, pero ya he pensado que debía de enseñaros algo que salga de mi cocina :-P

¡Ánimo con la vuelta de Semana Santa!

Quinoa-adicción

Bueno, después de la emoción del AIG, un poquito de quinoa :D

Mira que me avisastes de que la quinoa te atrapa. Me he marcado un límite de 1 vez por semana tomar quinoa, me hace taanta ilusión comerla como si de cous cous se tratara. Pues bien, se me van ocurriendo combinaciones, y esta que os voy a enseñar hoy me ha encantado, y de paso, he seguido alimentando otra nueva obsesión por la combinación “caprese”: tomate – mozzarella – albahaca. Yes. Cuidado, que está muy rica.

En fin, os voy a dar instrucciones sencillas, que ya sabemos que los viernes el cerebro empieza a estar frito ;)  Simplemente lavar la quinoa (siempre coged en seco la mitad de cantidad que queréis tomar, que cunde mucho al hacerse) hasta que salga el agua limpia, hervir quinoa con agua cubriéndola un par de dedos en la olla y esperar a que se consuma el agua y ya habrán salido sus rulitos.

Después… tacháaaan. Echad tomates, yo tenía a mano tomates cherries asados (son taaan fáciles y taaaan ricos y encima duran un montón metidos en la nevera, otro día, si queréis, os cuento lo fácil de su elaboración), aceitunas (sé que no forman parte de la combinación caprese original), pesto (tampoco), queso mozarella (ains, es que tenía queso cottage y quedaba riquísimo, es queso fresco granulado delicioso( y un chorrito de aceite de oliva. Oooooohmmm…

Y encima el día que hice esta quinoa se me pasó por la cabeza echar ingredientes similares pero con una base de humus (garbanzos machacados)… Oooooohhhhhhmmmmm… otro día os la cuento, pero es mi “hummus” favorito, que los libaneses me perdonen por esta deformación del concepto…

Guisantes con jamón, digo con tomates secos

Ya es lunes, aunque me tengo la sensación de que es domingo por aquello de que están aquí mis padres y Alguien vuelve hoy (ha estado en España unos días). Estoy tan contenta con mis padres aquí, porque por fin estan viendo cómo ha quedado la casa, me están ayudando con los últimos retoques y por fin les estoy enseñando dónde vivo. Y lo mejor, parece que tanto la ciudad como la casa les está gustando y todos estamos disfrutando.

Hoy os quería enseñar una idea que se me ocurrió el otro día. Quería tomar unos guisantes para comer y pensé: ¡qué ricos con jamón! Ay, no, que no tengo… (ahora ya sí, mi madre ha traído un buen cargamento de taquitos y lonchas de jamón serrano)

Me puse a mirar la nevera y tenía unos tomates secos en aceite. Se me ocurrió que estarían buenos con los guisantes y un poco de cebolla. Confirmo: sí estaban buenos, sí. Para coronar la sartén puse un huevo y lo dejé hacerse a fuego lento. Luego ni pan ni nada, revolví todo junto, cada vez me gusta más así, sin mojar la yema, he descubierto que la yema del huevo está deliciosa fundiéndese con los demás ingredientes del plato. Sé que es duro dejar un poco el pan y “perder” yemas, pero vale la pena ;)

La receta la hice de forma improvisada, me encanta cocinar tirando de conservas :D Básicamente el proceso fue: Los tomates secos, una lata pequeñita de guisantes, una cebolla pequeña y el huevo. Se pocha la cebolla con aceite, los tomates a continuación le dan un sabor muy agradable a la cebolla, se añaden los guisantes y, por último, se hace un poco de espacio en medio para el huevo. Que se haga a gusto de cada uno :)

¿Qué os puedo decir yo? Soy una fan de los guisantes y del huevo ;)

¡Que sea leve vuestro lunes! El mío lo será, en un rato nosotros iremos al mercado y luego a la playa :)

Cerdadas 1# Atún y maíz sobras mix

He decidido inaugurar una nueva categoría llamada cerdadas. Esto se debe al hecho de que cada uno de nosotros tenemos un plato “único” o combinación “especial” de ingredientes que nos encanta. Nos encanta pero sabemos que no es de gran orgullo, que desde luego no ganaríamos una estrella Michelín por ello, sobretodo porque cuando nos hemos lanzado a compartido, nos hemos encontrado con alguna que otra mueca de… llamémoslo sorpresa ;)

Esta que os enseño es mi cerdada favorita. Nació de la confluencia de dos situaciones: 1) las sobras para una ensalada (en mi casa siempre ha sobrado algo de maíz en el bote después de echar a la ensalada de la comida) y 2) mi abuela y sus improvisaciones. Pues bien, en la situación 1), cuando sobraba este maíz, le ponía un poco de mahonesa + ketchup (=salsa rosa) y lo que pillaba y me lo tomaba de aperitivo. En el caso 2), un día fuimos a casa de mi abuela a hacerle una visita sorpresa, y ella también nos sorprendió, ya que, ni corta ni perezosa, se plantó corriendo en la cocina, abrió una lata de atún, peló un huevo duro y echó salsa rosa. A mí me encantó el resultado, y a mi hermana mediana también (la pequeña no es una gran fan de casi ninguno de los ingredientes, así que…). En fin, que bajo la mueca de… “sorpresa” de mi madre, mi hermana y yo nos zampamos la delicatessen de nuestra abuela. No creo que mi madre se acuerde de este momento abuela, pero sí de que cuando hace ensalada e implica maíz, ahí que se abre una lata de atún y se esparce bien de salsa rosa.

El resultado al mezclar bien todo no es tan “sorpresivo” (o venga, vale, asqueroso) como parecía al principio:

¿No os parece?

En fin, ni qué decir que a mí me encanta. De hecho, me recuerda vagamente al “tuna melt” de los bagels.

Esta fue mi comida de ayer. No sabía qué comer, me tenía que ir rápido a hacer cosas, y no me daba tiempo a ir a comprar la comida. Miré la despensa, y vi que tenía de todo, ¡hasta un huevo duro! Pensé que debía compartir esta cerdada con vosotros y preguntar, ya de paso, cuál es vuestra cerdada estrella.

¿Cuál es vuestra cerdada estrella? ¡Confesad! ;)

Take Away #2

Con este nuevo lunes, vuelvo a la recién inaugurada serie de la comida para llevar. En mi caso, la comida rápida la tengo relativamente superada. Cada vez me apetece menos (que no siempre, claro ;)) ir a por hamburguesas o pizzas a las cadenas habituales. Por ejemplo, de pizzas tengo cerca de mi casa un italiano de los “de verdad”, con la Mamma y los bambinos, que hacen que te sientas miserable por haber estado tomando Telepizzas tanto tiempo ;)

Hace algo más de un mes, en una de las visitas de Alguien nos fuimos de excursión a Aluche para quedar con unos amigos, y de paso, coger unas empanadas que yo no había probado antes. Cuando entramos al sitio en cuestión, Zabala, estaba a reventar de gente del barrio cogiendo empanadas más y más grandes. También tenían tartas, se veía un poco al fondo del local el lugar de trabajo y los cientos de empanadas que no dejaban de circular. Era impresionante.

Era complicado decidir, pero finalmente me decanté por una de atún con queso y una dulce de manzanas, pasas y almendras. No sé cuál de las dos estaba más buena, muy generosas de relleno y además jugoso. Todo muy natural y artesanal.

Ah, también cogí para mis padres una de atún normal y una de pulpo, muy buenas también. Os enseño los rellenos de las que nos quedamos para casa:

Atún con queso

Manzanas con pasas y almendra

Alguien se fue y quedó de la de manzana, así que me llevé un par de trozos para desayunar y convidar a dos compañeras, a las dos les encantó la empanada dulce.

Volveré a hacer otra excursión seguro, merece la pena :D

¿Conocíais Zabala de antes?

¿Qué os parece su eslogan? ;)

El Día de la Alcachofa

Foto prestada de la autora del Blog The Cooking of Joy

Foto prestada de la autora del Blog The Cooking of Joy. Thanks!!

Hoy es lunes de nuevo, y os voy a hablar de la alcachofa, pero no de sus propiedades ni orígenes, eso ya está en wikipedia ;) Esa flor que invita a ser o bien querida o del todo odiada. ¿Por qué será que hay personas, comidas, colores y cosas que únicamente suscitan emociones extremas?

En mi caso, me declaro amante de las alcachofas. Me resulta muy agradable el regusto que dejan en la boca al comerlas, todo sabe distinto después de tomar alcachofa, más dulzón. Mi madre solía cocinar alcachofas para cenar, y su método era cortarlas en láminas y freírlas a la plancha hasta que estuviesen crujientes. Las tomábamos ella y yo solas con una salsita de mortero con ajo-perejil-limón-aceite de oliva. Qué recuerdos.

El otro día íbamos por la calle mi amiga Tamara y yo, y por casualidad salió mencionada la famosa alcachofa (menudos temas de los que hablo yo con mis amigas, ¿eh?). Fue entonces cuando nos dimos cuenta de dos cosas: 1) que a ambas nos encantaba y 2) que no es lo habitual coincidir en ese gusto:)

Alguien, por ejemplo, las odia, al igual que las aceitunas, la coliflor, el aguacate y el chocolate (todos los cuales, me encantan, curioso, ¿no? :)

El caso es que decidimos que debíamos hacer la Cena de la Alcachofa. Ambas cocinaríamos la alcachofa como nos apeteciese y comeríamos juntas :)

Yo me decidí por una receta que llevaba viendo mucho tiempo en la red, el Dip de Alcachofa. La verdad es que busqué un par recetas, ésta de Epicurious y ésta de All Recipes, y luego hice lo que me dio la gana :D A continuación tenéis mi remix adaptado.

Dip de Alcachofa

Ingredientes:

– Un bote de cristal de alcachofas de 580 gr (14-16 piezas)

– Queso fresco batido del Mercadona (parece sour cream) – la mitad aproximadamente.

– Una cucharada de ali-oli (también del de Mercadona)

– Una cucharada de Mostaza a l’Ancinenne.

– 5 cucharadas de queso parmesano en polvo

Pasos:

1.  Dejar escurrir las alcachofas un buen rato para que suelten el líquido avinagrado (creo que debí haberlas dejado más tiempo, sólo estuvieron 10 minutos, la próxima vez lo dejaré un par de horas antes y les aplastaré para que salga más juguillo).

2. Poner en el vaso de la batidora, y la batidora si tiene intensidad ponerla al mínimo, no interesa algo demasiado líquido, sino más bien grumoso.

3. Corregir de sal y pimienta.

4. ¡Listo!*

*Hay quien lo sirve gratinado. No estamos ahora para cosas calientes…

Para mojar, ahora en EE.UU están muy de moda los chips de pan de pita (como si fuesen patatas fritas), pero como aquí no nos gustan las modas, sólo contamos con los chips de maiz estilo dorito para este tipo de platos… Pensé en comprar pita y tostarla, pero salía un poco más caro. Así que compré panes varios e hicieron las veces.

Cuando lo probé, no estaba del todo convencida del sabor, quizás del rato que estuve mezclando, que era probar constantemente y ya no sabía cual era el sabor real… Se lo di a probar a mis amigas con algo de miedo y ¡les encantó! No quedó nada, se lo untaron más en pan que en los pseudo-doritos.

Las alcachofas de Tamara también estaban deliciosas, os cuento cómo las hace ella. Las trocea, echa en la olla exprés con un poco de cebolla, ajo, tomate rallado. De muerte súbita :D

¡Tamara, el sábado Alcachofero no habría tenido sentido sin ti!

Y a vosotros, ¿os gusta la alcachofa?

ACTUALIZACIÓN:

Tamara me ha cedido la receta de su mami en los comentarios, allá va :)

1. Dorar un ajo. Si las alcachofas están congeladas o frescas, se echarían en este momento hasta que se guisen un poco o pierdan el agua.

2. Se añade medio tomate rallado, o más en función de la cantidad de alcachofas.

3. Se echa una cucharada de pan rayado para que la salsa espese. Yo suelo saltarme este paso, me encanta el juguito!

4. Se echa un chorro de vinagre y se añade un poco de agua si hay poco tomate. Si las alcachofas son congeladas, suele perder agua, por lo que no sería necesario. Y en la olla exprés en 10 minutos están!

Momentos de inspiración

Como en algún momento he comentado, muchas veces caminando con el carro por el súpermercado corro el riesgo de comprar cosas que no tenía pensadas al principio. Hace un tiempo esta situación me ocurrió con media calabaza. Cuando vi la pieza envasadita en la sección de verduras frescas, pensé en: muffíns, en trozos cortados y rehogados con verduras y tan feliz me la llevé a casa. La asé y luego me di cuenta de que no iba a tener tiempo de hacer todo lo que pensaba hacer… Mi opción fue congelar, peeroo…

La cuestión es que en el autobús me vino a la mente una “idea feliz”: Aaaaaaah, ya sé, ¡¡voy a hacer un spread (¿paté? ¿untable? ¿pasta para untar?) de calabaza!!

Dicho y hecho. Lo tuve clarísimo. Llegué y cual autómata, trituré con un tenedor mi media calabaza asada y la mezclé con queso crema, un poco de pimienta. Después sin mucho miramiento esta pasta se fue directa a una tostada sueca :D

De sabor: Me gustó mucho. Es ligeramente dulce, un sabor agradable. Le puse encima un poquito de jamón serrano (del güeno) y estaba de lujo, más acompañado de un vino rosado que tenía en la nevera…

¿Qué os parece mi idea feliz?

¡Disfrutad del lunes festivo quienes lo tengáis! (así da gusto que sea lunes :P)

Feliz año con bombones salados

¡¡Feliz año a todos!!

Quise haber publicado una entrada para despedir el año. Pero el día 30 y 31 fueron misión imposible. Así que, aquí estoy, otro lunes más, después de unos días de letargo :) (como nota positiva, la semana, de nuevo, es bien corta, acaba el miércoles :D).

Como os comenté en la entrada de Nochebuena, tenía algunos de los entrantes ya fotografiados en casa, y como en este caso todos ellos son bombones, aquí os enseño el lote completo:

1) Bombones de tomates cherry con cheso y nueces.

Esta receta está adaptada de ésta de Mar, de su blog Todo Caserito. Me enamoré según vi la combinación tan original como lo rápido de su preparación. La adaptación consiste en 1) para envolver el queso filadelphia sólo usé nueces, 2) Para la mezcla de queso, sólo usé albahaca y ajo (un diente pequeño muy machacado).

El sabor, a mi gusto, estupendo. Eso sí, no apto para personas que no les guste un toque de sabor ácido y / o las “explosiones de sabor” (es lo que tienen estos tomates). Yo por mi parte, repetiré seguro :D

2) Bombones de foie con pistachos

3) Bombones de queso de cabra con almendras croncanti caramelizadas

Estos bombones salieron de Mi Blog de Pintxos, un sitio maravilloso que da siempre ideas geniales para fiestas, aperitivos… Soy fan desde que lo descubrí hace unos meses.

Tuvieron bastante éxito los dos tipos de bombones, sobretodo el de foie. Aunque yo sigo enamorada del de queso (el rebozado era de crocanti de almendras caramelizadas y contrastaba estupendamente el sabor -otro descubrimiento casual en el Lidl, por cierto-). Una breve nota acerca del queso: se venden unos medallones de queso fresco de cabra que no tienen un sabor tan fuerte como el conocido habitualmente.

Y así termina la entrada de hoy. Me quedó algo de foie, y si no está malo ya (…) pretendo hacer esta receta, qué pintaaaa.

¡¡Que tengáis buena entrada de año y de semana!!

Cava con o sin fiesta, ¿por qué no?

Perdonadme que me haya saltado mi entrada del lunes, pero para mí el lunes es hoy. Qué bien están cayendo los puentes este año :D Esta vez no quejaré de “mi lunes”, ojalá y todas las semanas fueran de dos días laborables.

Las fiestas parece que se acercan sin remedio, sin siquiera haberlas pedido. Pero ¿por qué pasa tan rápido el año? Cada vez me pesa más, me hago mayor y la sensación de ver pasar el tiempo y de ver crecer a otros se me hace rara, ¿cómo será cuando sea una abuelilla?

En fin, disculpadme el inciso este de crisis existencial de la media (+1) veintena…

El fin de semana pasado hice risotto. Es un plato que me encanta, fácil, socorrido y relativamente rápido de hacer. Y además, queda muy bien para invitados, está bueno y resulta algo especial. Cocinar risotto lo aprendí en Inglaterra (para variar), en mis clases de inglés no sé de qué forma llegué a un recetario de estudiantes internacionales, y vi la receta que habían añadido unos italianos muy majos. Hice uno muy sencillo de champiñones, y repetí este plato (con variaciones) muchas veces. Tiempo después me hice con un libro de Marks & Spencer de Risotto que me encantó.

Al final muchos de mis platos son circunstanciales. En este caso, la razón fue que tenía una botella de cava de Juvé et Champs que no usaba, que me habían regalado hace algún tiempo y quería gastar de una vez (además debo decir que no me emociona demasiado el cava, aunque sí las cosas hechas con cava, creo que lo no me gusta realmente es el gas). Recordaba una receta del librito de M&S con champán y decidí adaptarla. Quedó muy bueno, tenía un sabor muy bueno a cava y además era una receta sencilla. No me odiéis mucho con lo de esta botella… Ya he recibido algún grito ahogado de ¿¡cómo se te ocurre usar un Juvé et Champs!? ¡Habérmelo regalado a mí!

Me estoy pensando si hacerlo para estas navidades como tapa / algo parecido, porque me he dado cuenta hoy de que tengo otra botella (esta de Freixenet) muerta de risa también… Por esto el risotto festivo, pero no lo hice con motivo de ninguna ocasión especial, sólo porque me apetecía, aunque pega mucho para las fiestas en las que vamos a entrar. También se me ha pasado por la mente esta gelatina de Marona :D

Bueno, ahora la receta:

Risotto de Cava

– 2 puñados por persona de arroz (hace de plato único, yo creo que eché 5 puñados)

– 1 botella de cava (750 ml)

– 1 sobre de Grana Padano rallado

– 1 nuez de mantequilla

– 1 cebolla hecha rodajas finas

– 1 l de caldo de pollo caliente (y que se mantenga caliente durante todo el tiempo, esto es importante, puede estar al fuego muy bajo todo el tiempo)

– Aceite de oliva

– Gambas al gusto para hacer a la plancha y añadir al plato uno vez esté hecho el arroz.

Pasos:

1. Calentar el aceite en una olla.

2. Echar la cebolla y pochar hasta que esté muy blanda / transparente

3. Añadir el arroz y dar vueltas hasta que los granos estén translúcidos.

4. Echar todo el cava, primero sale espuma, luego empieza a hervir y a reducir, dejar que reduzca sin parar de dar vueltas.

5. Cuando quede menos de la mitad del cava, añadir una cucharada sopera (de la de servir) de caldo de pollo caliente.

(NO dejéis de dar vueltas al arroz, bueno, no hay que exagerar, pero hay que estar muy pendiente, de eso depende que todo el líquido se absorba bien)

6. Ahora es ir repitiendo constantemente la misma acción: esperar a que quede muy poco caldo por consumir en el arroz, y echar otra cucharada. Así hasta que el arroz esté hecho.

7. Cuando el arroz esté en el punto que os guste, quitar del fuego y echar la mantequilla, removed, y echar el queso y mezclar (yo reconozco que echo bastante queso :D).

8. Al emplatar, poner las gambas (sin mezclar con el arroz, es casi más una guarnición, pero potencia mucho el sabor. Hay quien pregunta que si pongo gambas, por qué no caldo de pescado, lo pensé pero creo que el caldo de pescado enmascararía el sabor, y el arroz en realidad no sabe a pollo si no a cava).

Servir inmediatamente, debe tomarse caliente.

Mi arroz sale con forma cuadrada porque he usado el molde para emplatar que me regaló Loli el año pasado como mi AIG :D

Sobró arroz, siempre me sobra. Próximamente: qué hacer con las sobras de risotto…