Menús festivos: las Navidades

Uno de los post que más me gustaba escribir por aquí era este, el de las fiestas navideñas. Disfruto mucho rememorando las tradiciones relacionadas con comida.

Por lo que, estas navidades me hizo especial ilusión hacer las fotos sabiendo que volvería a hablar de ellas aquí.

Lo desglosaré, como he hecho siempre, entre Nochebuena-Navidad y Nochevieja-Año nuevo.

Desde la ultima navidad narrada aquí, mi vida ha ido cambiando mucho, y yo también. Llevaba los últimos seis años pasando las fiestas en España otra vez. Echaba de menos la calma de quedarme aquí, la verdad. Dar paseos por mi mini ciudad, ver las luces de la calle, las comidas festivas que venden en el súper, adornar la casa y disfrutarla. También, este año me ha dado tiempo a añorar pequeñas cosas de mi yo anterior. Y es que era tan cómodo encajar en esas cajitas de las convenciones sociales… cuando ya tienes las tuyas, todo el mundo te deja en paz y nadie cuestiona tu existencia o tus decisiones (o no tantas, al menos).

Echo de menos hacer tandas infinitas de snickedoodles y super cookies (ahora me siento rara de pensar en hacerlas, pero a la vez tengo ganas de volver a tomarlas). Hay sensaciones que recuerdo, también con cierta nostalgia, pero a la vez las contemplo con cierta extrañeza. Me sorprendo al recordarme a mí misma en esa vida en la que trataba de complacer a muchas personas, excepto a mí. Y es entonces cuando recuerdo lo agotador que era.

Y es que hace tan solo seis años, empecé a hacer un duelo de mí misma, después de salirme de todos los moldes que pude, también esos moldes me fueron abandonando a mí y ya no me quedara más remedio que empezar de nuevo, como en realidad buscaba. Así que, a 2020 le debo haberme dado el tiempo para observar con algo más de calma todo el camino recorrido hasta hoy.

Así que, gracias a nuestro odiado covid, decidimos que lo más responsable sería quedarnos y no contribuir a más repuntes futuros. Calma desde luego hemos tenido, quizás más de la deseada, porque el gobierno holandés confinó el país antes de navidad para evitar más disgustos a principios de año (teníamos unas cifras casi al nivel de EE.UU el 19 de diciembre).

La ventaja de quedarnos los dos es que teníamos total libertad de decidir todo nuestro menu. La idea era ir cocinando el menú por días, de forma paulatina, pero claro, no fue así y el día 24 fue un palizón. Además, fui probando todo lo que estábamos haciendo y claro, me senté a cenar con muy poco hambre -esto lo escribo echándome una risita algo vergonzosa-.

Estas fotos de nochebuena, confieso que me frustan un poco. Muchas de mis cosas están en cajas, la cámara nueva y yo aún nos estamos conociendo y para más inri, la cocina aún seguía con los protectores de plástico azul (al final en estas fotos no se ve). Todo súper chic. Además, en nochebuena, aún seguíamos teniendo una bombilla desnuda encima de la mesa de comedor, lo cual reconozco que quizá por haber vivido en tantas casas, es un detalle que me dispara un poco los nervios, quizá porque me dan una sensación poco hogareña.

El caso es que nos sentamos a cenar y me tomé mi cóctel de langostinos con mucha emoción. También comimos mucha ensalada de escarola, la crema de calabaza y langostinos de Rosa en un bol ridículamente pequeño, pero que nos vino bien para esa cena. Las pobres vieiras gratinadas se quedaron sin probar y mi langosta thermidor… igual. Lo bueno es que las sobras de navidad son muy placenteras. Ah, también hicimos pulpo con muselina de patata, y siempre hago mucha, porque me encanta comerla en los días siguientes. Hacer puré de patatas en robot de cocina es genial, el resultado me recuerda mucho al aligot… y el aligot da felicidad.

Comida de sobras en navidad.

En cuanto al postre, mi problema cada navidad, he de decir que, una vez más, quedé descontenta. Esta vez con el tronco de navidad. La receta era muy original, de especias navideñas, con nueces pecanas caramelizadas. La masa no me salió bien, no sé qué es lo que hago mal, pero no es la primera vez que se me queda como chiclosa, poco hecha… Y la receta no me parece que fuera la más explicativa. Y también, siendo honesta, tenía que haberla hecho con algo más de antelación y calma.

Siguiente post, la nochevieja :-)

(Intentaré que sea antes de febrero, jajaja)

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